Subscripción a lista de correo

Ruta seguida en este Interrail por Alemania, Dinamarca y Suiza

Colonia - Coblenza - Copenhague - Elsinor - Hillerod - Roskilde - Berlín - Potsdam - Crucero Rin - Friburgo - Estrasburgo - Selva Negra - Cataratas del Rin - Schaffhausen - Stein am Rhein - Constanza - Zurich - Basilea - Interlaken - Lucerna - Zermatt - Brig - Berna - Ginebra - Heidelberg - Munich - Dachau - Fussen - Nuremberg - Rotemburgo (ODT) - Wurzburgo - Jungfrau y Lauterbrunnen - Brienz - Ginebra

 
BERLIN
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
Esta ciudad descoloca al visitante. Es enorme en extensión. El turista no queda indiferente: o no le gusta o la encuentra apasionante. Yo me incluyo en el segundo grupo. Hay que reconocer que es fea, construida con total desorden y las cosas están muy lejos unas de otras. Pero por otra parte hay infinitas opciones donde elegir y cosas que ver. Es una ciudad muy distinta al resto, no sabría decir por qué. La historia contemporánea se ve reflejada en todos sus rincones.
Para lo que nos interesa empezaré por el siglo XVI, ya que fue clave en la historia de Alemania debido a la propagación del Protestantismo. En mi opinión hay que visitar Alemania, Dinamarca o Suiza conociendo qué es la Reforma, ya que nos encontraremos sus consecuencias por todo el viaje. Si queréis conocer por encima este tema entrad en la página de Zurich, donde se explica resumidamente. En el siglo XVII Alemania estaba dividida en dos bloques enfrentados tanto en lo político como en lo religioso. Una situación semejante por Europa desembocó en la guerra de los Treinta Años (1618-1648) que terminó con el tratado de Westfalia. Alemania estaba totalmente disgregada en diminutos estados gobernados por los llamados príncipes. Las destrucciones de la guerra originaron una crisis económica. Federico Guillermo (1640-1688) transformó esta situación y logró el establecimiento de un estado moderno. Su sucesor, Federico (1688-1713) fue coronado rey de Prusia en 1701. La historia de Berlín comienza a ser importante cuando Federico I designó Berlín como su residencia y capital de Prusia. Federico II de Prusia (1740-1786) continuó el avance político y territorial, aunque Alemania nunca existió como estado unido. Federico II construyó muchos monumentos por la ciudad, entre ellos la Puerta de Brandenburgo. El auge de la ciudad comenzó con la anexión de numerosas aglomeraciones de los alrededores.
La invasión napoleónica hundiría el Imperio Prusiano a principios del XIX. Berlín se convirtió en el núcleo político e intelectual más importante del patriotismo alemán. Esta catástrofe sería el punto de partida para la recuperación de Prusia. La conciencia nacional alemana surgió ante la invasión de Napoleón y crecería con la derrota de las tropas francesas en Rusia.
Tras la retirada de Napoleón vino un periodo de disputas: después de interminables luchas entre los príncipes y los unionistas en 1862 se nombró a Bismarck primer ministro de Prusia. Conseguiría la hegemonía prusiana en Alemania, expulsando a los austríacos. De esta manera el rey de Prusia Guillermo I fue proclamado emperador de Alemania en 1871 y Berlín se convertía en la capital del Imperio. Desde 1871 a 1918, durante los gobiernos de Bismarck (hasta 1890) y de Guillermo II (desde 1888), Alemania se convirtió en una de las primeras potencias mundiales. Se conoce como el II Reich.
Tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918) Alemania es derrotada por Francia y Gran Bretaña. Se abre un periodo llamado la República de Weimar (1919-1933). Tras el tratado de Versalles (1919) que suponía el final de la guerra Alemania sufrió un severo bloqueo. Ello no impidió que en los años 20 la ciudad conociera el máximo esplendor artístico, intelectual y cultural, siempre a la vanguardia. El bloqueo finalmente le hizo entrar en crisis, especialmente en 1929, con 6 millones de parados. Los militares y los de derechas hicieron de este tratado el símbolo de la humillación alemana y la base para la propaganda nacionalista. Ésta fue la base para que Hitler, nacionalista, anticomunista, racista y anticapitalista, subiese al poder tras el incendio del Reichstag, que proporcionó un pretexto para atacar a los comunistas. La represión fue brutal: detenciones de opositores e intelectuales, quema de libros, incendio de sinagogas, deportación y asesinato de judíos berlineses, etc. Comenzaba el periodo conocido como III Reich (1933-1945). Básicamente era una dictadura que favoreció el rearme y la construcción de grandes obras (autopistas, fortificaciones, etc.), además de llevar una política exterior muy agresiva. Tan agresiva que la invasión de Polonia en 1939 desencadenó la Segunda Guerra Mundial.
Berlín fue el escenario de los útlimos combates entre el ejército alemán y soviético. Los alemanes intentaron levantar el cerco de 500.000 hombres establecido por los rusos, fracasando. Al verse derrotado, Hitler se suicidó en su búnker el 30 de Abril de 1945.
Tras la Segunda Guerra Mundial Berlín estaba en ruinas. En la conferencia de Potsdam (1945) la ciudad fue dividida en cuatro sectores: el ruso (el oriental, que suponía la mitad de la ciudad), el americano, el francés y el inglés. Ello llevaría a la división en dos alemanias. La del oeste, llamada República Federal de Alemania (RFA) tenía su capital en Bonn desde 1949. La del este, llamada República Democrática de Alemania (RDA) tenía su capital en Berlín. En 1948 los soviéticos cortaron las vías de acceso a Berlín Oeste durante un año. En ese tiempo los aliados pusieron en marcha un espectacular puente aéreo para abastecer el Berlín Oeste. En 1952 los soviéticos interrumpieron los enlaces telefónicos entre Este y Oeste.
Un gran descontento en la Alemania del Este debido al régimen comunista hizo intervenir a las tropas soviéticas para restablecer la calma en 1953. Miles de alemanes del Este huyeron al Oeste y para cortarlo se levantó el triste muro en 1961. Berlín se convertía en el centro de la Guerra Fría. El muro de Berlín acabaría cayendo el 9 de Noviembre de 1989. Berlín fue elegida capital de la Alemania unificada en 1991. Básicamente fue una anexión, porque enseguida el modo de vida del Oeste invadiría al Este: coches, industrias, centros comerciales, bancos, etc.
caída del Muro
La mayor polémica surge en 1999, cuando Berlín se convierte en la capital administrativa de Alemania en detrimento de Bonn. Unos opinan que se trata de un alejamiento de los países occidentales y de un recordatorio del Reich o de la dictadura nazi. Otro creen que Berlín representa el centralismo y es una capital auténtica, lejos de la capital provinciana que ha sido Bonn.
Aunque se haya trabajado duro, aún se puede observar la diferencia entre las dos partes de la ciudad. En el Este aún se aprecian diversos monumentos además de los típicos bloques de pisos comunistas. También la reunificación nos va a permitir admirar el pasado cultural de Berlín, ya que el centro histórico (principalmente el barrio de Mitte) se encuentra en el Este.
Otra singularidad es que muchas administraciones han tenido que alojarse en lugares de siniestro recuerdo. Hay por toda la ciudad varios monumentos y exposiciones sobre la barbarie nazi que os permitirán saber más acerca de las brutalidades que se cometieron.
puerta de Brandenburgo
Empezamos por el barrio de Mitte que alberga la mayoría de monumentos del Este de Berlín. Nos dirigimos a la puerta de Brandenburgo , construida en el siglo XVIII sobre el modelo de unos edificios de la acrópolis de Atenas, los Propileos. Posiblemente sea la imagen más conocida de Berlín. En 1806 Napoleón se llevó la cuádriga a París, pero sería devuelta en 1814. La cuádriga ha sufrido daños importantes en 1945 y en 1989 en la apertura del muro. En el lado oeste estaba situado el muro y hay una línea roja que marca exactamente dónde, no sólo aquí, sino en el resto de la ciudad.
Desde la puerta podemos dirigirnos hacia Alexanderplatz (hacia el Este) o hacia el barrio de Tiergarten y el Reichstag (Oeste).
Si elegimos ir hacia el este debemos recorrer la avenida "Bajo los Tilos" . Este curioso nombre viene de los tilos que se plantaron en el XVII para embellecer un paseo flanqueado por palacios y tiendas de lujo. Este paseo se convirtió en el preferido por los berlineses. Esta avenida es una sucesión de edificios y monumentos históricos: embajadas, palacios, biblioteca nacional, biblioteca antigua, opera del estado, universidad de Humboldt, museo de historia de Alemania, monumento a las víctimas del fascismo o la catedral de Santa Eduvigis, de estilo romano, ya que se inspiró en el Panteón romano. Es la sede del obispado católico.
catedral de Berlín

Al cruzar un puente nos encontramos en una isla situada entre dos ríos. Esta isla es conocida como la isla de los museos. Lo primero que llama la atención es la catedral de Berlín , iglesia protestante del siglo XV y que merece una visita.
También se observa el imponente palacio de la República que reconoceréis fácilmente por sus cristales de color cobrizo.

Ahora podéis caminar en tres direcciones: a la izquierda, la propiamente dicha isla de los museos, que alberga varios e interesantes museos. De frente seguiríamos hacia la Alexanderplatz. A la derecha nos adentraríamos en el Berlín más antiguo.
El viejo Berlín fue arrasado durante la guerra y restaurado piedra a piedra. Parece irreal porque entraréis en un pueblo encantador dentro de la gran ciudad. No hay coches ni nada moderno que nos recuerde dónde estamos, únicamente bonitas casas y pequeños restaurantes.
el viejo Berlín
Alexanderplatz es una plaza que fue destruida completamente en la guerra y reconstruída por arquitectos influenciados por la estética estalinista. Es una enorme explanada rodeada de feos rascacielos.
vistas desde la torre de TV
En el centro se alza la enorme torre de televisión. Tiene 369 m. y fue inaugurada en 1969. Merece la pena subir a contemplar las vistas desde la cafetería en lo alto. Esta cafetería tiene la peculiaridad de ser giratoria, de manera que da una vuelta por hora. Se aprecia una panorámica desde "Bajo los Tilos" hasta el Reichstag. En la plaza también veréis una bonita iglesia (Santa María) y el curioso ayuntamiento rojo, de finales del XIX. Además hay algunos monumentos de interés frente a él.
En cuanto al barrio del Tiergarten, se trata de un parque inmenso. Desde la puerta de Brandenburgo se contempla una interminable avenida del 17 de Junio. En ella encontraréis el monumento al soldado ruso caído en la Segunda Guerra Mundial donde se muestran los dos tanques que entraron en la ciudad en primer lugar en 1945.
A lo lejos, en el medio de esta avenida se observa la columna de la Victoria . Tiene 67 m. de altura y fue erigida en 1869. Conmemora las victorias de Prusia sobre Francia y Austria entre 1864 y 1871. Se puede subir hasta arriba. La columna es el centro de este barrio ya que ahí convergen las 5 principales avenidas del Tiergarten. No debe ser muy recomendable ir por allí de noche. Por esta avenida circula la caravana durante la Love Parade.
Tiergarten y columna de la Victoria
Reichstag
Una visita obligatoria supone el enorme Reichstag , es decir, el parlamento alemán, del siglo XIX. Quedó parcialmente dañado por un incendio que desencadenó la caza de comunistas de Hitler. Fue remodelado en 1999 para acoger el parlamento. El arquitecto encargado fue Norman Foster, que realizó la curiosa cúpula de cristal traslúcida y que brilla por la noche. La visita está rodeada por grandes medidas de seguridad.
Os llevarán a la azotea, desde donde observaréis bonitas vistas y podréis recorrer la original cúpula. También hay una interesante exposición que explica la historia del parlamento.
cúpula del Reichstag
Otro barrio que no os debéis perder es el centro comercial de la ciudad, al que los berlineses llaman Zoo, donde se encuentra el Europa Center y confluyen estaciones de autobuses, trenes, metro (U-Bahn) o tren urbano (S-Bahn).
El Europa Center es el centro del capitalismo berlinés, lleno de tiendas, cines, restaurantes o discotecas. Hay un reloj de agua que atraerá vuestra curiosidad.
iglesia conmemorativa a Guillermo I
Por esta zona hay avenidas muy frecuentadas, como la Ku´damm, llena de tiendas de lujo y vendedores ambulantes. Por la noche hay bastante animación.
Lo más peculiar es la iglesia conmemorativa a Guillermo I , el fundador del Imperio Alemán. Casi destruída en bombardeos durante 1943, aún se conserva la torre y algo más. Llamativo contraste de la vieja iglesia con la nueva iglesia, dos torres enfrentadas que además de conmemorativas son un llamamiento al cese de la guerra. La iglesia se puede visitar por dentro y comprobar los daños de 1943 a través de muchas fotos.
Otro de los barrios imprescindibles es el que rodea a la Postdamerplatz . Esta zona se ve desde muchos puntos de la ciudad pues está sembrada de modernos rascacielos pertenecientes a conocidas marcas comerciales, llenos de oficinas, comercios y viviendas. El barrio se inauguró en 1998, así que está nuevecito. El arquitecto responsable de su aspecto es el mismo que el del centro Pompidou de París.
Postdamerplatz
Postdamerplatz
Estuvimos paseando al atardecer, viendo una exposición de fotos (la conocida "la Tierra desde el Cielo", que os recomiendo visitar si alguna vez pasa por vuestra ciudad) y disfrutando de la animación. Acabamos cenando junto al Sony Center. Es una sorprendente plaza situada entre rascacielos, cubierta por una extraña cúpula y llena de agradables terrazas atestadas de gente. Ahí mismo se encuentran unos cines enormes y el Imax más grande de Alemania.
Como en este barrio, observaréis una cantidad inmensa de grúas por toda la ciudad. Esto no es nada comparado con las que había cuando se tenía que igualar la parte oriental con la occidental y preparar a la capital para recibir las instituciones de Bonn.
También nos dirigimos al castillo de Charlottenburg . Es la residencia de verano de los reyes de Prusia construida en el siglo XVII y ampliada a lo largo del XVIII. Nos encontramos ante un edificio interminable, de 500 m. de fachada aunque no muy bonito. Visitamos las habitaciones reales, aunque sólo se pudiese con guía y en alemán.
Mereció la pena. Para mí es un pecado ir a algún sitio de vacaciones y no ver algo porque haya algún obstáculo. Tan solo pasear por las habitaciones sin entender nada merece la pena. Eso sí, yo iba preparado con algo de información del castillo. También hay exposiciones en ambas alas del castillo y no os perdáis los lujosos aposentos de Federico II en la planta superior. Detrás del castillo hay un jardín a la francesa con un mausoleo (ahí se encuentra Guillermo I) y hermosas vistas.
Charlottenburg
busto de Nefertiti
Muy cerca del castillo está el museo egipcio . Se trata de un museo pequeño que se visita rápido. Aparte de momias, sarcófagos y objetos de todo tipo encontraréis el mundialmente famoso busto de Nefertiti. Se conserva en un estado increíble después de 34 siglos. Os sorprenderán sus delicados rasgos y su belleza. Los estadounidenses se la llevaron en 1945 como trofeo y la devolvieron en 1956. El museo merece ser visitado tan sólo para admirar el busto.
La oferta de museos es abrumadora. Los tenéis de todos los temas y gustos. Hay varios de cuadros de los mejores pintores de la historia, aunque no estuvimos en ellos. Tampoco accedimos a otros que nos parecían interesantes, como el museo etnográfico o el museo erótico (el mayor del mundo de su género).
En la isla de los museos nos quedamos muy tristes por no poder visitar el Pergamonmuseum. Tiene una de las colecciones de antigüedades más importantes del mundo. Su estrella es el gigantesco altar de Pérgamo, consagrado a Zeus y construido entre el 180 y 160 A.C. El friso es considerado una de las obras cumbre del arte helénico. También contiene el museo de próximo oriente que incluye maravillosas obras de Asiria, Mesopotamia y Babilonia.
Otro museo interesantísimo es el de la Historia alemana, en la avenida "Bajo los Tilos". Es apasionante recorrer y descubrir toda la historia alemana condensada en un edificio. Es un edificio barroco de tiempos de Federico II de Prusia. El ejército prusiano lo utilizó como arsenal después. Desde 1871 sería museo de armamento hasta que Hitler hiciese de él un centro de propaganda de guerra. La coleccion desaparecería prácticamente durante la guerra y el edificio sufriría reconversiones por parte de los soviéticos.
También nos impactó el museo del muro . Alberga muchísimos documentos, exposiciones y películas dispuestos originalmente. Se describen con todo detalle los originales y dramáticos intentos para cruzar el muro, unos exitosos, otros..... Ultraligeros, globos, pértigas, piraguas, alcantarillas son sólo algunos de los ejemplos.
El muro fue vendido por el gobierno a empresas y subastas, especialmente las partes pintadas con graffiti. Levantado en 1961, el muro rodeaba Berlín Oeste a lo largo de 161 km.
Realmente era un doble muro (lo del medio era una tierra de nadie) flanqueado por torres de vigilancia, alambres de espino y guardias que no dudaban en disparar al que intentaba cruzarlo furtivamente (cerca de unas 75 personas murieron). Pocos trozos quedan en pie y son difíciles de encontrar. En su defecto encontraréis una parte en el Europa Center. Para conocer dónde estaba emplazado sólo tenéis que ir a la puerta de Brandenburgo, y cerca, en el lado occidental, el muro iba paralelo a la puerta.
muro de Berlín
Cerca del museo está el lugar donde se situaba el Checkpoint Charlie , el punto de control aliado y símbolo de la Guerra Fría. Es un lugar típico en novelas y películas de espionaje. Tras la caída del muro fue derribado.
exposición por la paz
Berlín es una capital cultural con mayúsculas. Debido a que en la Guerra Fría la ciudad representaba un escaparate ideológico para las dos potencias muchas subvenciones iban destinadas para mostrar un increíble esplendor cultural: ópera, música clásica, museos, festivales, teatro, cine o danza abundan por toda la ciudad. Paseando por sus calles seguramente os encontraréis con alguna manifestación artística. En nuestro caso había una curiosa exposición por la paz, con unos osos representando cada uno a un país. La ciudad tiene una gran vitalidad y dinamismo cultural y artístico.
Cuando se habla de cultura no hay que olvidar un movimiento importante dentro de Berlín: la "escena alternativa" que proviene de gente inconformista con el capitalismo alemán y la cultura europea: ecologistas, izquierdistas, punkies, hippies, skins y otras minorías. Tienen sus barrios y sus locales de reunión preferidos. Seguro que durante la estancia os toparéis con algún grupo de éstos por la calle. Un ejemplo es el hostal donde nos alojamos: el Odysee Globetrotter hostel, que tenía un bonito aire hippie.
Hay muchos lugares donde tomar una copa, aunque los lugares más auténticos son difícil de encontrar si no se conoce la ciudad. Los pubs del oeste son bastante semejantes a los de otras ciudades del mundo. Es en el este donde os podréis sorprender, ya que la oferta es mucho más original y en movimiento. Los locales son sorprendentes, como bares alternativos o discotecas tecno, a veces en edificios abandonados ocupados por artistas. Nos quedamos con mucha pena de no haber conocido la vida nocturna de estos lugares, pero al desconocimiento de la ciudad o de alguien que nos guiase se unía el brutal cansancio al final del día. Si vuelvo alguna vez por allí será algo que no me perderé.
En este apartado hay que hacer referencia a su fiesta más famosa: el Love Parade, la fiesta tecno más importante del mundo que se celebra el segundo fin de semana de Julio. El plato fuerte es el desfile de las carrozas el sábado por la tarde. Una marea humana que llega al millón de personas invade las avenidas del Tiergarten. Es un desmadre total. Aunque creo que en el 2004 y 2005 la fiesta no se celebró por disputas entre los organizadores.
LoveParade
Si no queréis perder mucho tiempo comiendo es muy útil ir a los fast-food locales: salchichas y patatas fritas principalmente, rápido y muy barato. También hay pizza o kebabs. Los alemanes los usan mucho ya que al mediodía no paran de trabajar. Hay por la mayoría de ciudades alemanas. A nosotros nos gusta comer en plan rápido y barato y cenar algo consistente de más calidad para reponer fuerzas de cara al día siguiente. La comida alemana, aunque no espectacular, es bastante aceptable. Por supuesto imprescindible probar todas las variedades de salchicha.
La ciudad es muy extensa y para desplazarse por la ciudad os recomendaría el metro o el tren urbano, bastante rápidos y sencillos. También existen autobuses o tranvías (sólo en la zona Este) pero no los utilizamos.
Mi cálculo para Berlín es de 4 días (añadiendo la excursión a Potsdam) mínimo. Os recomendaría 5-6 días para no tener que dejar muchas cosas sin ver por el camino. Nos hubiese gustado ver Dresde, al sur, pero se alejaba bastante de nuestro itinerario. Es llamada la "Florencia del Elba" o la "Atenas del Norte" .