Ruta seguida en este Interrail por Alemania, Dinamarca y Suiza
Colonia - Coblenza - Copenhague - Elsinor - Hillerod - Roskilde - Berlín - Potsdam - Crucero Rin - Friburgo - Estrasburgo - Selva Negra - Cataratas del Rin - Schaffhausen - Stein am Rhein - Constanza - Zurich - Basilea - Interlaken - Lucerna - Zermatt - Brig - Berna - Ginebra - Heidelberg - Munich - Dachau - Fussen - Nuremberg - Rotemburgo (ODT) - Wurzburgo - Jungfrau y Lauterbrunnen - Brienz - Ginebra |
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Prescindible |
 Merece la pena |
  Muy recomendable |
   Maravilla |
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Se trata de una ciudad a la que merece la pena desviarse si se pasa cerca en vuestro plan de viaje. Nosotros hicimos una parada en esta ciudad de camino a Copenhague. Desde Colonia se puede visitar Coblenza en poco tiempo y también se puede hacer un crucero por el Rin. Colonia tiene sobre todo su impresionante catedral, una mole negra que se ve desde todos los rincones de la ciudad. Con medio día o un día os bastaría para ver la catedral y sus alrededores.
Era nuestro segundo interrail y la primera parada fue en Colonia. Llegamos por la mañana tras un viaje nocturno.
Colonia es la cuarta ciudad de Alemania y fue casi completamente destruida durante la Segunda Guerra Mundial. Fue levantada con asombrosa rapidez y gran esfuerzo. Al principio se hizo anárquicamente porque había que alojar a muchas personas que habían perdido todo. Más tarde empezaron a preocuparse por el aspecto de la ciudad y restauraron muchas cosas.
Aparte del desastre de la guerra, tiene una rica historia que se remonta a la dominación romana pero que no voy explicar porque quedan pocos restos de todo ello. Podéis visitar el museo románico-germánico si estáis interesados.
Dejamos las mochilas en consigna y salimos de la estación para encontrarnos de repente con la enorme catedral. |
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La catedral    es una de las postales más vendidas de Alemania. Tiene dos impresionantes torres de casi 160 m. de alto. Su historia se remonta a Federico Barbarroja, al que los fieles presionaron para que construyese una catedral a mediados del siglo XIII para guardar las reliquias de los Reyes Magos traidas desde Tierra Santa. Fue destinada a ser la más grande del mundo pero al final no se consiguió. |
Las obras acabaron en 1880 tras muchos parones en la construcción. El resultado es una mezcla de estilos poco elegante, pero impresionante. El particular color negro de los muros es debido a la suciedad. Parece ser que es imposible limpiarla sin dañar a la piedra.
El interior contrasta con el exterior porque es fino y esbelto. Dentro están las reliquias de los Reyes Magos. Merece la pena ascender a las torres y contemplar las magníficas vistas   del Rin, los puentes y la ciudad. |
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Las orillas del Rin  tienen bastante animación y aunque no es muy antiguo, el centro  ha sido restaurado con esmero y podemos observar bonitas casas altas con aguilones. Dad un paseo tranquilamente por la ciudad vieja y las orillas del Rin.
Visitad la Rathausplatz  , con el Rathaus, un edificio del XV reconstruido tras la guerra y que destaca sobre el resto por su torre de 60 m. |
Hay una gran actividad de museos de todo tipo, conciertos a gran escala y en bares. No hay que olvidar su famoso carnaval a finales de Enero. Encontraréis bastantes pubs y bares. Probad la cerveza típica de aquí, la Kölsch.
También proviene de aquí el "agua de colonia" original. Después se desarrollaron muchas imitaciones, pero la receta del original sólo la conoce una persona y se transmite de generación en generación. |
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Nos sorprendió la variedad de panes no sólo aquí sino en toda Alemania. En Colonia veréis un curioso pan negro típico.
Nosotros pasamos medio día aunque la ciudad podría requerir más para apreciarla en profundidad. Por la tarde hicimos una visita a la cercana Coblenza, a menos de 1 h. en tren. |