Esta localidad a 20 Km. de Munich es célebre por su campo de concentración, aunque también fue antigua residencia de los duques de Baviera. Llegamos en el S-Bahn y luego tomamos un autobús hasta el campo.
Himmler, entonces jefe de la policía de Munich, eligió este lugar para establecer el primer campo nazi en 1933. No fue tan importante y monstruoso como Auschwitz o Buchenwald. De las 200.000 personas internadas, 32.000 murieron de hambre, enfermedad, torturadas o ejecutadas. Fue liberado en 1945 por los estadounidenses.
Antes de la liberación hubo un intento de varios prisioneros que se habían fugado y varios ciudadanos de expulsar a los nazis de Dachau. Fracasó y todos murieron.
Entramos en los barracones donde amontonaban a los judíos y al crematorio cuyas duchas ocultaban las cámaras de gas. Te quedas horrorizado ante la extensión del campo. Un vídeo y un museo completan una visita que es necesaria aunque no deje buen cuerpo.
El viaje y la visita al campo nos costó algo menos de medio día.