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Ruta seguida en este Interrail por Alemania, Dinamarca y Suiza

Colonia - Coblenza - Copenhague - Elsinor - Hillerod - Roskilde - Berlín - Potsdam - Crucero Rin - Friburgo - Estrasburgo - Selva Negra - Cataratas del Rin - Schaffhausen - Stein am Rhein - Constanza - Zurich - Basilea - Interlaken - Lucerna - Zermatt - Brig - Berna - Ginebra - Heidelberg - Munich - Dachau - Fussen - Nuremberg - Rotemburgo (ODT) - Wurzburgo - Jungfrau y Lauterbrunnen - Brienz - Ginebra

 
FRIBURGO
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
Pequeña ciudad situada junto a la Selva Negra. Es ideal para hacer varias excursiones diarias a distintos lugares de interés, ya que se encuentra en el cruce de las carreteras de Francia, Alemania y Suiza.
casa de los Mercaderes
Tiene un casco antiguo animado, sobre todo la plaza de la catedral, rodeada de calles por las que merece la pena pasear. Se respira la tranquilidad con la que viven sus habitantes.
La visita requiere menos de un día, pero nosotros nos alojamos durante cuatro porque necesitábamos estar varias noches en un mismo sitio tras el enorme trote que llevábamos desde el inicio del viaje.
Pasead por las encantadoras y animadas calles empedradas del centro .
Os encantará la plaza de la catedral , centro de la vida de Friburgo.
Las obras de la catedral gótica comenzaron en 1200 y se prolongaron durante tres siglos. Entre el XIII y el XIV se levantó la esbelta torre de la fachada, símbolo de la ciudad. Varias obras medievales en su interior.
En la plaza os gustará mucho la casa de los Mercaderes con su inconfundible color rojo, de estilo gótico, construida en el siglo XVI. En la fachada veréis estatuas de emperadores.
La plaza está rodeada de varios edificios antiguos y plagada de terrazas.
catedral de Friburgo
cervezas en la plaza de la Catedral
Sentaos a tomar una refrescante cerveza, porque el ambiente invita a ello. Aprovecho para decir lo que es evidente: la cerveza alemana es realmente buena, y más todavía si hace calor. Aquí comprobamos una costumbre alemana curiosa.
centro de Friburgo
Los alemanes tienen fama de fríos, pero son todo lo contrario: amables, serviciales y muy educados. Un ejemplo que lo prueba son las terrazas alemanas. Si un alemán se dirige a una terraza y una mesa está ocupada, irá a sentarse a la mesa más cercana porque si no es de mala educación. Es más, si no hay mesas libres se dirigirá a alguna mesa con sillas libres y preguntará tranquilamente al que está sentado si puede acompañarlo. Y muchos acaban entablando una conversación. La verdad, nos pareció una costumbre admirable. Venid a España y comprobaréis exactamente lo contrario, cuanto más lejos mejor.
Era un placer, tras venir cansados de las excursiones diarias, sentarnos en la plaza a descansar con una cerveza fría rodeados de gente tan amigable y un ambiente tan agradable.