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Ruta seguida en este Interrail por Alemania, Dinamarca y Suiza

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FUSSEN
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
Es un pueblo situado a dos horas en tren de Munich en medio de la ruta alemana de los Alpes, que desde Lindau recorre el sur de Alemania hasta Austria. Es la ruta más turística de Alemania por varias razones: bosques, lagos, montañas, pastos verdes, casas tradicionales y castillos. Un lugar clave de esta ruta es sin duda Fussen.
Fussen debe su fama a la proximidad de los castillos de Luis II de Baviera, especialmente Linderhof y Neuschwanstein, además de Hohenschwangau (donde pasó su infancia). También hay un cuarto, el de Herrenchiemsee. Lo más normal es seguir el orden cronológico de los tres más cercanos a la ciudad.

Antes de ver los castillos nos informamos un poco de la vida de este peculiar rey, al que se apoda como "el rey loco". Nació en Munich en 1845 y fue el último rey de Baviera. Era un enamorado de Versalles y por imitarlo sacrificó su Imperio, y aunque entonces causaría muchos males con sus despilfarros, ahora se lo agradecemos profundamente. Algunos ya apreciaron que el rey era algo extraordinario y que dejaría una huella importante. Bismarck lo admiraba. De él se han dicho muchas cosas, como que era "un rey virgen con un gran corazón que sólo latía por los hombres". A los 19 años accedió al trono y pidió que le trajeran a Wagner porque le entusiasmaban sus óperas. Así se hizo. Tuvieron una relación muy fuerte, tanto que muchos desconfiados empezaron a criticar a "Lolo", llamado así en recuerdo de Lola Montes, la amante del abuelo de Luis II, Luis I, que fue su perdición. Al final a Wagner lo expulsaron del palacio.
Llamado "Luis XIV bis", era un rey megalómano, elegante, caballero y puro. Era inofensivo pues siempre estaba metido en sus sueños sin interés alguno por el reino. Como consecuencia en 1886 los nobles, hartos de sus extravagancias y derroches fueron a su castillo de Neuschwanstein a decirle que ya no era rey. Un día después apareció misteriosamente muerto junto a su médico, lo que todavía aumentó la leyenda de su persona. Algunos dicen que murió asfixiado tras matar a su médico en un ataque de demencia, pero cualquiera sabe.
Visconti rodó la película "Ludwig" contando la historia del personaje.
castillo de Hohenschwangau
Desde Fussen cogemos un autobús que en 10 min. nos deja en el aparcamiento. Desde ahí ya se observan hermosas panorámicas de Hohenschwangau en la cima de una colina. Habrá que subir andando. Hohenschwangau significa "alto país del cisne" y es una mezcla de castillo y palacio de un color amarillento muy característico. Fue construido por Maximiliano II, padre de Luis II, en 1832. Luis II pasó parte de su infancia aquí. El castillo está decorado con frescos medievales relativos a leyendas mitológicas de héroes germánicos que alimentaron la imaginación del joven heredero.
sala de los Héroes
Más tarde volvería a encontrarse con estos personajes en las óperas de Wagner. Nos gustó especialmente la sala de los Héroes, la habitación de la reina, la sala del Caballero del Cisne y la sala donde se encuentra un piano de Wagner.
castillo de Hohenschwangau
castillo de Neuschwanstein
Desde aquí se sube andando por unos parajes boscosos y verdes de preciosas vistas para llegar en unos 20 min. al castillo de Neuschwanstein , que significa "nueva roca del cisne". Es el castillo que te imaginas en sueños, el más imaginativo, el castillo fantástico por excelencia. Es un conjunto tan incomparable que fue el que inspìró a Walt Disney para crear el castillo de la Bella Durmiente. Está sobre una gran roca dominando la llanura donde mueren los Alpes y donde se prodigan lagos, valles y montañas.
Luis II estuvo durante meses recorriendo la región buscando el lugar ideal hasta que dio con éste. Desde 1868 y durante 20 años el rey se gastó más de lo que tenía para esta obra inmensa y además inacabada. Tras el impacto que produce el castillo desde lejos, al llegar se siente un poco de decepción (sólo un poco) porque no es tan hermoso de cerca debido a que las fachadas no tienen mucha gracia ni elegancia. La visita es muy interesante.
castillo de Neuschwanstein
Alpes y Hohenschwangau desde castillo de Neuschwanstein
Nos gustaron los frescos sobre diversos temas wagnerianos, la sala del Trono de estilo bizantino y la sala de los Cantores, concebida para interpretar las obras de Wagner. Lo gracioso es que Wagner nunca estuvo en el castillo. Muchas de las salas están inacabadas pero no por ello deja de ser una maravilla. Fijaos en qué vistas tenía desde las ventanas sobre los Alpes, Hohenschwangau o la llanura.
Una vez finalizada la visita al castillo rebosante de turistas podéis ir al puente de Marienbrucke si no habéis estado antes. Es un puente suspendido sobre un barranco entre dos rocas y a gran altura. Impresionante la situación del puente y más aún espectaculares vistas del castillo.
Las imágenes que se muestran del castillo en casi todas las postales están sacadas desde helicópteros, así que no podréis disfrutar en directo de esa perspectiva.
Tras las fuertes emociones nos dirigimos a Fussen de nuevo y dimos una vuelta por el encantador centro histórico peatonal , que merece la pena y está bastante animado.
Marienbrucke desde Neuschwanstein
Cuando fuimos a comprobar qué trenes o autobuses había para para ver el castillo de Linderhof resultó que para cuando hubiésemos llegado ya estaría cerrado, así que nos quedamos con las ganas de ir a este castillo, el menos grandioso pero que más maravillas encierra. Fue mandado edificar en 1874 a semejanza de Versalles.