Ruta seguida en este Interrail por Alemania, Dinamarca y Suiza
Colonia - Coblenza - Copenhague - Elsinor - Hillerod - Roskilde - Berlín - Potsdam - Crucero Rin - Friburgo - Estrasburgo - Selva Negra - Cataratas del Rin - Schaffhausen - Stein am Rhein - Constanza - Zurich - Basilea - Interlaken - Lucerna - Zermatt - Brig - Berna - Ginebra - Heidelberg - Munich - Dachau - Fussen - Nuremberg - Rotemburgo (ODT) - Wurzburgo - Jungfrau y Lauterbrunnen - Brienz - Ginebra |
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Prescindible |
 Merece la pena |
  Muy recomendable |
   Maravilla |
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Agradable ciudad vigilada desde la ladera del monte por un gran castillo. Casco antiguo con bastante animación y terrazas, ya que se trata de una ciudad universitaria. Posee muchos edificios de interés además de un río (Neckar), bonitos puentes y hermosas colinas con bosques y viñedos rodeando todo. Es un conjunto armonioso en el que se respiraba una atmósfera tranquila y romántica.
Volvíamos a Alemania tras la estancia en Suiza. Con pocas ganas de andar con las mochilas a cuestas fuimos directamente a un hotel junto a la estación de tren. Conocíamos que esa cadena de hoteles (Ibis) es bastante asequible y por experiencia creíamos que no íbamos a encontrar nada mucho más barato para esa misma noche. Así que rápidamente pudimos ponernos en marcha hacia el casco antiguo, no muy lejos andando.
La ciudad empezó a cobrar importancia en 1386 con la fundación de su universidad por el conde del Palatinado Ruprecht I. En 1618 subía al trono mediante una sublevación de esta región, Bohemia, el protestante Federico V desbancando a Fernando II de Habsburgo. Esto marcó el comienzo de la compleja guerra de los Treinta Años. El emperador Fernando II pidió ayuda a su primo y rey de España Felipe II. Las tropas católicas del general Tilly conquistaron Heidelberg en 1620 y restablecieron el catolicismo. La impresionante biblioteca palatina fue confiscada y entregada al Papa.
Los reyes de Dinamarca y Suecia intervienen para ayudar a los príncipes protestantes alemanes. Felipe II aprovecha el envío de tropas para reprimir a los protestantes holandeses, que piden ayuda a Inlgaterra. Francia entró más tarde para complicar la cosas a los Habsburgo. La causa de esta guerra, que fue la primera en sacudir a toda Europa, no fue este hecho aislado, que simplemente fue el detonante. El enfrentamiento se debió a diferencias económicas, políticas y religiosas. Dos civilizaciones pugnaban por imponerse: la feudal y católica de los Habsburgo y la burguesa y protestante iniciada en Holanda y Alemania. Finalmente ninguna se impuso. La peor parte se la llevó Europa Central que acusó un descenso brutal de la población.
El hijo de Federico V, Carlos Luis, intentó recomponer la ciudad. Para asegurar la paz casó a su hija con el hermano del rey de Francia (Luis XIV), el duque de Orleans. |
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El problema es que el hijo de Carlos Luis no tuvo herederos y Luis XIV reclamó el territorio como suyo. Se rechazó la demanda y los franceses saquearon e incendiaron Heidelberg en 1689. La ciudad se reconstruyó durante el XVIII en estilo barroco. Los príncipes palatinos cambiaron su residencia a Mannheim. En 1803 se produce un renacimiento cultural con la fundación de una nueva universidad, lo que unido al emplazamiento de la bella ciudad hacen que Heidelberg sea una de las más románticas de Alemania. |
Para acceder al imponente castillo    habrá que subir cuestas muy duras. El castillo ha dominado la ciudad desde hace más de 600 años. Es una mezcla armoniosa de estilos ya que cada príncipe del Palatinado que ha vivido aquí ha aportado su toque personal. |
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El asalto de Luis XIV lo dejó en ruinas y fue restaurado durante el siglo XIX. La visita es guiada y se recorren muchos lugares de interés: estancias, torres, fortificaciones, alas de Ruprecht y Federico, etc. Las vistas    del casco viejo y los alrededores son inmejorables. |
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Una vez volvemos a su casco antiguo   disfrutamos del placer de recorrerlo. La plaza del Mercado   es encantadora, con el suelo empedrado, casas auténticas, terrazas, un bonito ayuntamiento y la iglesia del Espíritu Santo   del siglo XV.
La biblioteca universitaria  conserva parte de la biblioteca Palatina en la sala Mannesse, con manuscritos del XIV al XVI.
Nos dejamos llevar a través de las calles peatonales admirando los edificios a ambos lados y disfrutando de un ambiente acogedor. |
En mi opinión el color rosáceo de la piedra de muchos edificios y monumentos contribuye mucho al aspecto romántico de Heidelberg.
Uno de los puntos más agradables de la ciudad es el puente de Karl Theodor. Las vistas    sobre el río Neckar, el castillo, el casco antiguo y la esbelta puerta de entrada   a la ciudad son maravillosas.
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Por tanto recomiendo mucho una visita a Heidelberg. En un día os bastaría para apreciarla. |