Subscripción a lista de correo |
|
|
Ruta seguida en este Interrail por Alemania, Dinamarca y Suiza
Colonia - Coblenza - Copenhague - Elsinor - Hillerod - Roskilde - Berlín - Potsdam - Crucero Rin - Friburgo - Estrasburgo - Selva Negra - Cataratas del Rin - Schaffhausen - Stein am Rhein - Constanza - Zurich - Basilea - Interlaken - Lucerna - Zermatt - Brig - Berna - Ginebra - Heidelberg - Munich - Dachau - Fussen - Nuremberg - Rotemburgo (ODT) - Wurzburgo - Jungfrau y Lauterbrunnen - Brienz - Ginebra |
|
| |
|
Prescindible |
 Merece la pena |
  Muy recomendable |
   Maravilla |
|
| |
|
|
Desde Heidelberg fuimos hasta Munich en algo menos de 5 h. y varios cambios de tren, como en Stuttgart o Ulm, ciudades interesantes que dejábamos atrás. Nos reunimos con 5 amigos que habían ido a Munich directamente para conocer la región de Baviera. Aunque es habitual que cuantas más personas van de viaje juntas, menos cosas se ven, nosotros nos entendimos a la perfección y perdimos poco el tiempo.
Es un pecado conocer Alemania sin visitar Baviera. Prácticamente constituye un país por sí mismo y tiene un gran poderío económico. Es famosa por su naturaleza, sus castillos, sus pueblos antiguos y claro está, su cerveza. La capital es Munich, la ciudad más visitada de Alemania.
Munich es una ciudad en la que se mezclan la modernidad con la historia. Aunque es una ciudad cosmopolita y con una industria muy importante como BMW, Siemens o Adidas, nunca deja olvidar la tradición y está llena de tranquilos espacios verdes. El éxito económico alemán se ve reflejado en los trajes o los coches. Por supuesto, una ciudad tan poderosa económicamente trae consigo un movimiento contrario y alternativo, que aunque no sea tan fuerte como en Berlín lo notaréis. No todo van a ser yuppies con BMW o Porsche. Es una ciudad que también rebosa cultura, con un barrio estudiantil o incluso con una ciudad del cine donde se ruedan casi todas las películas alemanas.
La ciudad se fundó en 1158 por Enrique el León alrededor de un puente sobre el río Isar para cobrar peaje y desviar el tráfico de la sal. Tomó el nombre de los monjes (Munchen), antiguos propietarios del territorio. Al año siguiente ya era la capital de Baviera puesto que Luis el Severo instaló su corte y familia aquí. Sus descendientes, los Wittelsbach, reinaron sobre la ciudad durante 738 años desde 1255, enriqueciéndola, atrayendo señores y artistas. Cada heredero dejaba su huella en la ciudad. Un gran incendio en 1327 destruyó Munich, que fue reconstruida por Luis de Baviera, el segundo fundador de la ciudad. Durante el XVI los Wittelsbach, deseosos de adquirir un papel importante en Europa, se convirtieron en un bastión de la Contrarreforma tomando partido contra las ideas luteranas y Munich se ganó el nombre de la "Roma germánica". Se ganaron el apoyo del Papa y evitaron que los burgueses, en su mayoría protestantes, se emancipasen. Como consecuencia Baviera es la región más católica de Alemania. Pero no fue sencillo. En la guerra de los Treinta Años la ciudad fue ocupada por las tropas suecas y más tarde la peste acabó con dos tercios de la población. A principios del XVIII los austríacos y en el XIX Napoleón ocuparon Munich. Napoleón nombró rey de Baviera a su aliado Maximiliano IV José en 1806 y Munich era su capital. Munich se renovó gracias al rey Luis I, que apasionado por la antigüedad trajo a muchos artistas neoclásicos. Le sucederían Maximiliano II, que promovió la literatura y Luis II, que se alejó de la ciudad y mandó construir maravillosos castillos como residencia. Los sucesivos reinados suponen para la ciudad un florecimiento artístico. De hecho Paul Klee y Kandinsky, junto con el grupo "el Caballero Azul" fundado en 1911 serían vitales en la aparición del arte abstracto. Tambiém Einstein estudió aquí.
Curiosamente también Hitler se dedicó aquí a la pintura durante dos años. Ante su incapacidad se alistó en el ejército en 1914 para la Primera Guerra Mundial aunque lo habían declarado inútil para el servicio. Regresó derrotado con lesiones en la cara debido a los gases, lo que alimentó su sed de venganza. Dos años después del final de la guerra Hitler fundó en Munich el partido nacionalsocialista. En 1923 junto a otros cabecillas trató de dar un golpe de Estado desde Munich, decidido a expulsar al gobierno e instaurar una dictadura. El golpe falló y a Hitler lo encarcelaron 5 años durante los cuales escribió su "obra maestra" Mein Kampf (Mi Lucha). Pero este intento fallido le daría en el futuro una promoción rápida en el partido. Una vez instalado en el poder en 1933 Munich fue proclamada capital del movimiento nacionalsocialista. El Führer quiso emprender por ello grandes obras pero la guerra se lo impidió. Los bombardeos aliados destruyeron gran parte de la ciudad y monumentos históricos. Los aliados entraron en 1945. De este periodo en que Hitler sintió tanta predilección por Munich no quedan apenas restos. La ciudad se fue repoblando por refugiados el Este y trabajadores extranjeros que relanzaron la industria y reconstruyeron la ciudad. En los años 50 apostó por la industria, la electrónica (Siemens), la informática y la aeronáutica. El turismo, la moda, la cerveza o las finanzas contribuyeron a que Munich mostrara su nueva cara que le valió ser elegida sede de los Juegos Olímpicos de 1972. Estos juegos son recordados por el triste atentado del grupo terrorista palestino "Septiembre Negro" que mató a 11 atletas judíos. Hoy en día Munich es una ciudad próspera, la tercera en tamaño (más de un millón de habitantes) tras Berlín y Hamburgo.
Para visitar la ciudad hay que desplazarse a diversos barrios, a veces alejados, donde se distribuyen los lugares de interés. De todas maneras hay varias opciones para moverse como el metro, el tranvía o el autobús, todo perfectamente organizado.
Comenzaré por los museos, ya que fue lo primero que visitamos. Hay dos que eclipsan al resto: el Deutsches Museum y la pinacoteca. |
|
El Deutsches Museum    es impresionante, uno de los más grandes del mundo que recibe al año casi dos millones de visitantes. Es un museo de la ciencia y transporte a lo bestia, el más importante de Europa. Los temas que abarca son variadísimos y es recomendable hacerse un plan antes de perderse por las interminables plantas y salas. Pasearéis entre coches, trenes, aviones, cohetes, submarinos, barcos, cápsulas espaciales. |
Veréis objetos históricos: imprenta de Gutenberg, máquina de calcular de Leibnitz, el primer teléfono, el primer motor diésel, el primer aparato de rayos X y muchos más. Hay zonas muy interactivas para amenizar y facilitar la comprensión. El tiempo se pasa volando y os recomendaría que calculáseis más de medio día para la interminable visita.
La pinacoteca    es una de las más famosas del mundo. Hay dos. La vieja pinacoteca alberga unas de las colecciones de arte clásico más importantes del mundo, casi comparable al Louvre o el Prado. Fue fundada en 1826 por Luis I. Durero, Botticelli, Rafael, Tintoretto, Tiziano, Leonardo da Vinci, Rubens, Rembrandt, El Greco, Velázquez, Murillo, etc. En cuanto a la nueva pinacoteca hay un recorrido completo por los dos últimos siglos. Aunque no hay muchas obras maestras, están presentes todos los pintores ilustres: Goya, Delacroix, Monet, Manet, Cézanne, Gauguin, Van Gogh, Munch, etc. |
Un poco alejado del centro estuvimos en el castillo de Nymphenburg    . Construido en el XVII y reformado hasta el XIX, ha sido la residencia de los Wittelsbach. Está rodeado de románticos parajes, lagos, canales, setos, cisnes y jardines. Por delante del castillo el precioso estanque le da un aspecto encantador. Por detrás hay unos enormes jardines a imitación de Versalles con varios pabellones de decoración soberbia, como el de Amalienburg. |
|
|
La visita al magnífico interior nos llevó por salas elegantemente decoradas, como la lujosa sala de las Fiestas, la habitación donde nació Luis II de Baviera, o la galería de la bellezas. A todo ello hay que unir los museos que se encuentran en las alas del castillo, entre los que destaca el de las carrozas. No os perdáis la calesa rococó de Luis II, recubierta de oro. |
Después del castillo fuimos hacia el parque Olímpico   , que no está muy lejos de ahí. El parque os sorprenderá, ya que es uno de las mejores diseñados de la historia. Es un enorme recinto construido para los juegos de 1972, con infinidad de paseos por sus jardines, los canales y los lagos. Los tejados de las instalaciones deportivas son inconfundibles y originales, una especie de telaraña sintética. Todo ha sido reciclado y se sigue utilizando para otras actividades: ciudad universitaria, exposiciones, conciertos, deporte y por supuesto fútbol. |
|
| El estadio olímpico es el lugar donde juega el Bayern de Munich y nos gustó mucho en conjunto. |
|
También entramos en la piscina olímpica. Pasé envidia viendo a la gente bañándose y tirándose de los trampolines. Subimos a la torre de televisión, de 290 m. de altura y que gira sobre sí misma en algo menos de una hora. Increíbles vistas    de los Alpes, la villa olímpica y Munich. Abajo hay algunas mesas donde tomar una comida y poder seguir andando. |
|
El jardín inglés  es un enorme parque donde pasear tranquilamente, uno de los más grandes del mundo. Como curiosidad nos encontramos a surfistas con tablas y neopreno haciendo surf en la corriente del Eisbach. Tiene varios Biergarten y restaurantes elegantes. Como nos encontramos con el Biergarten cerrado tuvimos que comer en uno de esos restaurantes. Al final resultó muy aceptable y no muy caro. |
|
En el casco viejo destaca la plaza de la Virgen María    . Es el centro administrativo y turístico de la ciudad. Antiguo mercado medieval, hoy en día acoge las fiestas tradicionales. En el centro de la plaza está la columna de la Virgen (levantada en el siglo XVII para recordar el fin del pago de tributos a las tropas suecas durante su ocupación en 1632) y la fuente de los Peces (siglo XIX).
En la plaza destaca el nuevo ayuntamiento    . Este edificio neogótico del XIX tiene una fachada recargada de esculturas y una torre de 85 m. de altura. En lo alto está el monaguillo, famoso por ser el símbolo de la ciudad. |
Nos gustó el reloj móvil, con diversos personajes que aparecen a algunas horas en punto representando dos escenas, un torneo en honor a la boda del duque Guillermo en el XVI y una danza de toneleros celebrando el final de la peste. Subimos a la torre para contemplar las hermosas vistas de la ciudad y los Alpes.
El viejo ayuntamiento   es más discreto pero también nos gustó su fachada gótica del XV y su torre esbelta. |
|
|
La catedral de nuestra Señora   , del siglo XV y estilo gótico tardío es inconfundible por sus dos torres rematadas por bulbos que llegan hasta los 100 m. En su interior está la tumba de Luis I de Baviera.
El mercado de Virktualienmarkt  también merece una visita porque es el más típico de Munich. |
Hay dos iglesias interesantes. La iglesia de San Miguel  es de finales del XVI de estilo renacentista. Lo que más destaca es su interior, con varias tumbas de reyes bávaros y la enorme bóveda, que parece ser la segunda más ancha del mundo tras San Pedro de Roma. Fue una de las primeras iglesias construidas en Alemania por los Jesuítas. |
La otra iglesia es la de San Juan de Nepomuceno, de los hermanos Asam    . Es una diminuta capilla privada del XVIII del rococó alemán e inspirada por el barroco italiano. Conjunto impresionante con una decoración absolutamente recarda e imaginativa. Perteneció a sus dos diseñadores, que eran arquitectos, uno escultor y otro pintor.
Seguimos recorriendo el centro a través de puertas como la de Sendlinger (vestigio de la muralla antigua del siglo XIV), de más iglesias y plazas símbolo de la riqueza de la ciudad, animado todo por el gran ambiente y tiendas de todo tipo. |
|
Cerca del centro está el palacio de los Wittelsbach o Residenz    . En su origen fue un castillo del XIV, pero los señores de Baviera lo transformaron en un palacio al que se le fueron agregando distintos estilos gracias a que cada sucesor quería dejar su huella: renacimiento, barroco, rococó y neoclásico se funden en este edificio que en 1944 quedó bastante dañado. Es un complejo con dependencias, teatro, museos, patios y salas de conciertos que se visitan por separado. Lo más destacado es el Antiquarium, la sala del Tesoro y el teatro. |
|
El diminuto teatro del siglo XVIII es una obra maestra del rococó    . Mozart estrenó aquí su Idomeneo y hoy en día se siguen celebrando conciertos y óperas.
La sala del Tesoro   tiene una colección reunida desde el siglo XVI de valor incalculable. Lujosísimas joyas y objetos destinados a reyes y señores que nos maravillaron. Impresionante el San Jorge venciendo al dragón. Montones de oro, plata, diamantes y demás piedras preciosas. |
El museo    incluye también las antiguas estancias del palacio. Destacan varias salas: la gruta artificial, el Antiquarium (sala de fiestas del finales del XVI al estilo romano) y las estancias de Luis I, las dependencias del rey o la sala del trono.
En cuanto a comer o tomar algo, Munich y Baviera han sido quizás los mejores lugares de Alemania. No sólo por la calidad de la comida y la variedad sino también por la abundancia de establecimientos por toda la ciudad. Probamos muchos tipos de comida y cerveza. |
Hay que hacer una mención especial de los Biergarten    el paraíso para los que nos gusta la cerveza. Se trata de gigantescas y auténticas cervecerías con un extraordinario ambiente que muchas veces incluye orquestas en vivo y con capacidad para miles de clientes en varios pisos. Estuvimos en varios de ellos. Hay uno obligatorio: Hofbrauhaus    , la cervecería más famosa del mundo, fundada en 1589. |
|
| Imaginaos la escena. El típico camarero o camarera escotada con el traje regional y con varias jarras de cerveza enormes en cada mano. La pintoresca orquesta con sus trajes típicos actuando en vivo. El bullicio de todos los jóvenes allí reunido. Las jarras de un litro. |
|
Las larguísimas mesas que compartes con gente que no conoces. El pan salado que te da aún más sed. El jarrete de cerdo salado con guarnición de chucrut con seis siglos de tradición. De repente se oye jaleo y todas las miradas se dirigen hacia allí. Un alemán se sube a la mesa con la jarra de un litro de cerveza en la mano. Los que están sentados en las mesas de alrededor empiezan a aplaudirle a ritmo y a animarle. La jarra entra en contacto con su boca y al cabo de unos segundos está vacía. Indescriptible. Hay que verlo. Otro Biergarten que nos encantó estaba al aire libre y la especialidad eran carnes a la brasa. No os podéis imaginar lo que llegué a comer. |
| Además de los Biergarten las tabernas tampoco son caras y el ambiente es estupendo. También son muy frecuentados por jóvenes y estudiantes unos cafés llamados Kneipes, que permiten comer, desayunar o tomar una copa solamente. Muchas veces la comida suele ser italiana, aunque también bávara. Visto el magnífico abanico que los bávaros tienen para pasárselo bien, prefieren sentarse en un kneipen, en una taberna o en un bar que ir a una discoteca (aunque también las hay). |
| Hay multitud de festivales durante todo el año reflejo del carácter abierto y festivo de los bávaros. Por supuesto que varios de ellos giran en torno a la cerveza. El más importante de todos es el Oktoberfest, desde mediados de septiembre hasta el primer domingo de octubre. Probablemente sea la fiesta más famosa de Alemania. La fiesta de la Cerveza no se celebra en las tabernas, sino en enormes carpas preparadas para ello. Se trata de una fiesta en la que se arma un bullicio impresionante, un ambiente inigualable, con millones de gargantas vociferando y cantando, comiendo salchichas y carne sin parar, y por supuesto bebiendo millones de litros de cerveza. |
|
|
Se calcula que la ciudad acoge a unos 6 millones de visitantes. Aunque no lo parezca, también la fiesta está impregnada de folklore, desfiles, actividades y conciertos.
En cuanto al alojamiento, lo teníamos reservado de antemano ya que debe haber muchos problemas en diversas épocas del año, como cosecuencias de las múltiples ferias y del turismo. Pensión barata y suficiente. |
He hablado poco de la oferta cultural porque hay muchas otras cosas para ver antes, pero para los que os interese se prodigan teatros, música clásica y exposiciones de todo tipo. El arte más alternativo se puede encontrar en los barrios modernos.
Munich también es una ciudad ideal para hacer excursiones a Dachau y a los castillos de Fussen. Sólo la ciudad requiere 3-4 días. Cuanto más estéis mejor apreciaréis el excelente ambiente de la ciudad. |
|