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Ruta seguida en este Interrail por Alemania, Dinamarca y Suiza

Colonia - Coblenza - Copenhague - Elsinor - Hillerod - Roskilde - Berlín - Potsdam - Crucero Rin - Friburgo - Estrasburgo - Selva Negra - Cataratas del Rin - Schaffhausen - Stein am Rhein - Constanza - Zurich - Basilea - Interlaken - Lucerna - Zermatt - Brig - Berna - Ginebra - Heidelberg - Munich - Dachau - Fussen - Nuremberg - Rotemburgo (ODT) - Wurzburgo - Jungfrau y Lauterbrunnen - Brienz - Ginebra

 
CRUCERO POR EL RIN
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
Desde Berlín fuimos en tren hasta Colonia y luego a Boppard pasando por Coblenza. Queríamos bajar a Suiza por la Selva Negra. En Boppard hicimos un crucero por el Rin hasta Binghen, más al sur. Los mejores paisajes que este río nos ofrece están entre Coblenza y Maguncia. Podéis hacer el crucero con la duración que queráis según la distancia escogida. El nuestro duraba 3-4 h. y pasaba por los lugares más interesantes. No son caros, están bien de precio.
El tiempo que estuvimos esperando en Boppard pudimos apreciar la tranquilidad del pueblo y de su paseo junto al Rin lleno de terrazas.
Encontraréis un delicioso y romántico viaje plagado de pueblos junto al río, castillos en la ladera, interminables viñedos y desfiladeros. Hay una gran cantidad de estos castillos defensivos levantados para protegerse de la otra orilla o para proteger a los viajeros del río, a los que se exigía el pago de peajes. En el siglo XVI los castillos empezaron a deteriorarse porque ya no eran útiles. Tienen nombres e historias sugerentes, como el castillo de los ratones, los castillos de los hermanos enemigos, etc.
uno de los castillos del Rin
Lorelei
Mención especial requiere la Lorelei, una roca de 132 m. de altura es un lugar cargado de leyenda y fábulas populares. Lorelei significa algo así como "roca pérfida". En ese lugar el río se estrecha y es muy temido por los navegantes porque se forman remolinos. Según la la leyenda, el canto y belleza de una sirena en la Lorelei hacía olvidar a los navegantes el peligro y facilitaba su naufragio. Tras el naufragio de un conde su padre envió a los soldados para capturar a la bruja. La sirena se marchó y ya no ha vuelto. Al pasar por ahí ponen música a todo volumen por los altavoces.
Cuando digo desfiladeros no me refiero al cañón del Colorado. No esperéis nada muy espectacular y que os vaya a sorprender. Tan sólo dejaos llevar por el encanto del crucero.
También es posible conocer esta región con un coche e ir visitando los castillos y palacios situados a ambos lados.
Al llegar a Bingen tomamos un tren hasta Maguncia, donde nos quedamos a dormir porque ya era de noche, aunque nuestra intención era haber llegado hasta Friburgo. Como casi siempre que hay que buscar alojamiento en el mismo día es difícil encontrarlo barato (salvo el caso de albergues, que no reservan) y Maguncia no fue excepción.
pueblo del Rin
valle del Rin
Al final conseguimos un hotel que nos pareció de lujo después de los hostales a lo largo del viaje. Experimentamos un inmenso placer al disponer de televisión y estar rodeados de mobiliario nuevo.
Maguncia es una ciudad de interés que dejamos atrás sin conocer al día siguiente. Tiene una magnífica catedral y el museo Gutenberg. Gutenberg nació en 1400 e inventó la imprenta. En el museo se encuentra la primera biblia impresa en 1455 e imprentas de la época.