Si os gusta andar, la naturaleza y los paisajes no os perdáis una excursión a la Selva Negra. Para acceder allí tomamos un autobús desde Friburgo que nos llevó por carreteras bonitas y auténticas en medio de bosques.
En nuestro caso visitamos las cataratas más altas de Alemania , un descenso de 162 m. en 7 cascadas sucesivas. Se recorren en un paseo corto que baja junto a un arroyo que va creciendo hasta convertirse en cascadas. Preciosas vistas sobre el valle y el bosque. Esta excursión supuso un paréntesis después de ver tanta civilización. Se agradece andar con la única preocupación de admirar los paisajes tan maravillosos que nos rodean.
Una vez llegados abajo hay un pueblo en el que cogimos un autobús hasta el cercano lago de Titisee . Es un lugar de veraneo para los alemanes pero cuando llegamos por la tarde estaba bastante vacío.
No estuvimos demasiado aquí y nos montamos en el tren para ir a Hinterzarten con el fin de ver cómo son los pueblos de la Selva Negra. Era agradable y en un entorno muy verde, pero esperábamos algo más pintoresco. Cerca se veía la rampa de saltos de esquí. De aquí pudimos ir en tren hasta Friburgo en la vuelta.
Me quedé con pena de no visitar Triberg, un pueblo situado en medio de la Selva Negra y que nos habían recomendado por ser muy pintoresco y famoso por sus relojes de cuco. Pero en la oficina de turismo nos dijeron que no había tren hasta allí aunque más tarde comprobamos que sí había.