Ruta seguida en este Interrail por Alemania, Dinamarca y Suiza
Colonia - Coblenza - Copenhague - Elsinor - Hillerod - Roskilde - Berlín - Potsdam - Crucero Rin - Friburgo - Estrasburgo - Selva Negra - Cataratas del Rin - Schaffhausen - Stein am Rhein - Constanza - Zurich - Basilea - Interlaken - Lucerna - Zermatt - Brig - Berna - Ginebra - Heidelberg - Munich - Dachau - Fussen - Nuremberg - Rotemburgo (ODT) - Wurzburgo - Jungfrau y Lauterbrunnen - Brienz - Ginebra |
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Prescindible |
 Merece la pena |
  Muy recomendable |
   Maravilla |
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Llegamos por la mañana y nos dirigimos al hostal que habíamos reservado por ser la primera parada a dormir del viaje. En mi opinión nos equivocamos al hacer al principio dos noches en tren (España-Colonia y Colonia-Copenhague) porque después estábamos muy cansados. El problema de empezar cansado un interrail es que luego se va arrastrando a lo largo de todo el viaje. El tren cruza un túnel bajo el mar entre dos penínsulas de Dinamarca.
Añadido a ello sufrimos mal tiempo porque nos llovió bastante durante la visita a Dinamarca y aunque íbamos preparados, la temperatura fue más baja de lo que habíamos previsto. Finalmente los altísimos precios de todo acaban por frenarte cuando quieres tomar algo en una terraza o refugiarte un rato del mal tiempo. De hecho Dinamarca es hoy en día una de las naciones más prósperas del mundo y con mayor nivel de vida.
Quizás por todo ello no puntúe con un 4 a esta ciudad. Supongo que muchos no estaréis de acuerdo, pero es sólo mi opinión.
No os asustéis tras esta pesimista introducción. Copenhague me gustó mucho y si no seguid leyendo.
De la historia de Copenhague y Dinamarca contaré poco. Por supuesto hay que hacer referencia al legendario pueblo de los vikingos. Durante la Edad Media los vikingos daneses aterrorizaron a toda Europa y consiguieron conquistar Inglaterra (hacia el 800) y muchos otros territorios. Además el rey Godofredo fue capaz de parar el avance de Carlomagno por esa época. Hasta nuestros días ha habido muchas guerras, alianzas, traiciones, etc. con los pueblos vecinos: Suecia, Noruega, Polonia, países Bálticos, Alemania.... El país es una monarquía y la religión luterana es la que predomina desde su introducción en 1536. |
En primer lugar el centro de la ciudad   destaca por sus amplias avenidas, sus particulares edificios rojos con tejado verde y sus canales, lagos y jardines. Es una ciudad bastante extensa por lo que os tocará andar mucho. Es posible hacer un viaje en barco a través de los canales o incluso tomar una cena romántica en el barco. Por supuesto vale bastante dinero. El ayuntamiento es un edificio de 1900 de estilo italiano en el que destaca su reloj formado por 13 relojes que marcan la hora actual de cualquier parte del mundo. |
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No os perdáis el barrio de Nyhavn    . Os encantarán las casas de multitud de colores agolpadas frente al canal. Es una calle muy animada con muchas y agradables terrazas donde tomar una Carlsberg, la cerveza de Dinamarca, con alguna de las tapas típicas de la ciudad. |
Cómo no es obligatorio ir a ver la Sirenita  , la estatua mundialmente conocida. Fue encargada por el cervecero Carl Jacobsen e instalada en 1913. El motivo fue tomado de un cuento de Hans Christian Andersen y es la imagen más fotografiada de la capital danesa. Es bastante pequeña y el entorno no es bonito (es la entrada al puerto).
Se llega en un bonito y largo paseo a través de jardines, como el llamado Kastelet. Nos sorprendió ver la cantidad de medusas que había en los canales de esta zona. Había casi más medusas que agua. |
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Cerca se encuentra el palacio de Amalienborg   , una plaza grande rodeada por 4 palacios de estilo rococó en los que habita la familia real. Una pena no coincidir con el cambio de guardia aunque podréis ver cómo visten los guardias reales y haceros una foto. Al fondo se observa la gran cúpula de la iglesia de Mármol  . |
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Son muy agradables los jardines y el castillo de Rosenborg   que puede ser visitado y que guarda los tesoros de las monarquías danesas. |
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Al atardecer pasearos por Stroget   , la calle peatonal más larga del mundo y llenísima de tiendas y gente. El problema que tiene Dinamarca para los que somos del sur de Europa es que cierran todo muy pronto y las calles se quedan vacías para las 19 h. Es decir, que el día es más corto y se visitan menos cosas.
También es chocante la cultura de la bicicleta. Hay muchísima gente que la utiliza de manera que hay menos coches. Las calles están bien preparadas para los ciclistas. Es curioso que muchos dejan la bicicleta sin asegurar con candado, me imagino que porque no hay robos en el país.
Nos dolió no poder visitar el barrio hippie de Christiania. También es posible ver el museo de los Record Guiness. |
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| Fue una lástima no ir a Legoland, construida con más de 45 millones de ladrillos de Lego. Es la atracción más visitada de Dinamarca pero está bastante lejos de la península donde se encuentra Copenhague. |
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Si no he explicado nada de la comida danesa es porque no la probamos. Aunque nos gusta intentar degustar la gastronomía de los lugares a los que vamos, en Dinamarca tiramos de la comida que aún nos quedaba desde el comienzo del viaje debido a los altos precios de todo y a que el poco ambiente nocturno junto con el mal tiempo no invitaba demasiado a ello.
Finalmente hay que añadir las peripecias para ir a Berlín. Se nos presentó una decisión importante: ir a Berlín en tren pasando por Hamburgo o bien coger un barco en el que había que pagar un importante suplemento. En el primer caso era mucho más barato aunque perdíamos un día unido a la gran paliza que iba a resultar. |
| Debido a nuestro cansancio y la intención de aprovechar bien las vacaciones nos decidimos por la segunda opción y no nos arrepentimos. Al poder descansar se unió un viaje curioso. Se va en tren desde Copenhague hasta Malmo, en Suecia, a través de una estrecha franja de tierra que cruza el mar. En Malmo tuvimos tiempo de ver la plaza del ayuntamiento ya anocheciendo. En la estación se coge otro tren que se dirige a Trelleborg, más al sur. Sin bajarnos es introducido en un enorme barco que cruza el mar Báltico hasta Lübeck, en Alemania. |
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Es muy curioso para alguien del sur de Europa que nadie cruza la calle hasta que el semáforo lo permita y aunque no venga ningún coche. Los daneses son bastante serios educados y correctos.
Se puede salir del tren y estar por el barco. Cuando nos entró el sueño fuimos al tren, que disponía de literas para dormir. Te despiertas en Berlín directamente. |