Visita a la Dordogne
Bergerac - Castelnaud - Marqueyssac - La Roque Gageac - Domme - Sarlat - Beynac - Belves - Monpazier - Biron |
|
| |
BERGERAC   |
Prescindible |
 Merece la pena |
  Muy recomendable |
   Maravilla |
|
| |
|
|
| La Dordogne, y más concretamente el Perigord, es una región cercana a Burdeos repleta de castillos y pueblos medievales bien conservados en un entorno precioso de viñedos y suaves colinas. La gastronomía es excelente y hay numerosos alojamientos con bastante encanto y baratos. Es una región no muy conocida pero que nos sorprendió. Además es muy cómoda porque los lugares interesantes se encuentran cerca unos de otros y no hay que perder demasiado tiempo en desplazamientos. |
La mejor forma de visitarla es en coche. Los franceses respetan todas las señales de tráfico y a veces circulan muy lentamente en carretera, así que no desesperéis.
En la región del Perigord hay múltiples lugares turísticos y nosotros nos centramos en el valle del río Dordogne.
De camino hacia el alojamiento cruzamos una ciudad que queríamos visitar, Bergerac. |
|
|
Bergerac está situada a ambas orillas del río Dordogne. Durante el siglo XIV proporcionó vino al reino inglés, adquiriendo así importancia y prosperidad. Desde entonces y hasta hoy en día ha sido un gran productor de vino ya que el río Dordogne ofrece unas condiciones ideales para los viñedos, que rodean a la ciudad por toda partes. En el centro   se pueden ver varias casas de esa época además del XV y XVI, aunque todas ellas han sido restauradas. |
Hay que añadir que el casco histórico es peatonal y por tanto muy tranquilo y agradable, sembrado de numerosas terrazas por sus plazas.
Aunque el nombre de la segunda ciudad del Perigord es famoso por el poeta de larga nariz Cyrano de Bergerac, no tiene nada que ver y Cyrano no poseía ningún vínculo con el Perigord. Eso sí, encontraréis una estatua en su memoria.
Es posible hacer cruceros por el río o visitar algún pequeño museo. La ciudad tiene su encanto, aunque nos gustarían más otros pueblos de la región. Con medio día basta para la visita o incluso con pasearse algunas horas por el casco antiguo. |
|
|
Seguimos por una bonita carretera que nos muestra diversos rincones y vistas que merecen la pena, siempre bordeando el río por una u otra orilla. Llegamos a nuestro hostal, que en conjunto estaba bien y tenía piscina, pero que destaca por su ubicación (cerca de todo) y vistas (desde nuestra ventana contemplábamos el bonito valle del Dordogne con Castelnaud a un lado y Marqueyssac al otro). Por esta región hay numerosos establecimientos auténticos en edificios antiguos o en lugares que sorprenden. |