Interrail por Italia
Milán - Padua - Verona - Venecia - Florencia - San Gimignano - Siena - Pisa - Nápoles - Pompeya - Costa de Amalfi - Capri - Asís- Roma - Tívoli - Mónaco |
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MÓNACO   |
Prescindible |
 Merece la pena |
  Muy recomendable |
   Maravilla |
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Ya de vuelta a España paramos por la tarde en Mónaco. Así podríamos coger el tren nocturno y aprovechábamos para dar una vuelta por la ciudad.
Mucho ojo si pensáis pasar el día allí y dejar las maletas en consigna. Cuando llegamos a la consigna estaba ya cerrada (serían las 18 h. o 19 h. de la tarde). Otro grupo de mochileros estaban desesperados porque habían dejado sus mochilas en consigna y al volver estaba cerrada. No podían imaginarse que se cerraba tan pronto. Además en la estación no había nadie a quien acudir. No sé cómo acabaría su historia, pero me temo que tendrían que dormir en Mónaco, bien en la estación o bien en un hotel u hostal, que podréis imaginar que serían muy baratos en la ciudad del lujo.
Mónaco es famosa por dos cosas principalmente. El Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, que se celebra una vez al año, y en el cual los bólidos vuelan sobre las calles de la ciudad y del puerto. Tiene que ser espectacular, pero seguramente se necesita una fortuna para asistir. La otra atracción es el glamour, el dinero y la monarquía, todo junto. La mayoría de la gente corriente no puede permitirse uan estancia larga con todos los lujos, pero nadie puede evitar que lo visites de paso. Al final, has oido tantas cosas sobre Mónaco y la familia real en la prensa rosa que consiguen que al menos sientas curiosidad. |
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Por tanto salimos con las mochilas a la espalda y muy cargados después del interrail por toda Italia. La primera impresión que causa esta ciudad es de lujo, puesto que son todo casas y mansiones grandes, abundan los coches y restaurantes caros. Menos mal que la estación no está muy lejos de un punto vital en la vida de Mónaco, el famoso casino  . Estuvimos un buen rato sentados en un banco rodeados de nuestras mochilas y contemplando enfrente a todos los ricos que llegaban con sus cochazos a tirar su dinero. |
Mientras, nosotros nos comíamos un bocadillo. Bonito contraste. Había varios mochileros haciendo lo mismo que nosotros. Cuando ya nos cansamos de mirar dimos una vuelta para ver más de cerca los coches. Después seguimos caminando por los alrededores y estuvimos en una terraza con vistas impresionantes   del puerto y la ciudad baja. Sólo fue una tarde y no la conozco como otras, pero esta ciudad no me atrajo demasiado. |
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Durante un rato es entretenida, pero si vas con el bolsillo ajustado no puedes hacer prácticamente nada y eso acaba por aburrir.
Nos volvimos a la estación y hasta España. Hay que estar alerta en el tramo de tren que va por la Costa Azul porque son habituales los robos. Nosotros guardamos bien las cosas de importancia pero otro grupo de mochileros más descuidados sufrieron las consecuencias y les robaron mientras dormían. |
| Y una última anécdota de este maravilloso Interrail. Al llegar a España nos montamos en un tren a útlima hora creyendo que se pagaba dentro. Como íbamos con prisa no nos dimos cuenta de que debíamos haber pagado antes de subir. Cuando el revisor vino a comprobar el ticket le explicamos nuestro error. Nos preguntó si veníamos de Interrail, y viendo nuestras caras completamente agotadas nos perdonó el billete. |