Este pueblo está algo alejado del valle del Dordogne. Monpazier es la bastida o ciudad-fortaleza más destacada de Perigord porque ha conservado intacto su aspecto, su disposicón, su arquitectura y sus dimensiones.
Una bastida era una nueva ciudad construida en la Edad Media por iniciativa de un Señor, por razones económicas (para colonizar y explotar el área) y militares (para garantizar seguridad en los límites de sus posesiones). En la segunda mitad del XIII los reyes de Inglaterra (entonces señores de Aquitania) y los de Francia construyeron varios en el sur de Dordgone para fortalecer sus posiciones. Las bastidas tuvieron un papel importantísimo durante la guerra de los Cien Años y las guerras de religión.
Monpazier fue fundado en 1284 por Eduardo I de Inglaterra y el señor de Biron. Sólo sería francesa en la segunda mitad del XIV. Sufrió las guerras de los Cien Años y las de religión, pero se ha mantenido con su aspecto auténtico.
La plaza principal o de las Cornieres está rodeada de edificios (del XIV al XVII) de la misma altura sobre arcadas de los siglos XIV y XV y tiene un mercado cubierto con capilla del XVI. Monpazier merece la pena sólo por ver esta plaza tan preciosa y auténtica. Nos tomamos un refresco en las terrazas gozando de cuanto nos rodeaba.
Junto a la plaza está la iglesia de Saint Dominique , construida en el XIII y con posteriores modificaciones.
Alrededor de la plaza principal las calles forman una red ordenada, perfectamente cuadriculada y llevan a las puertas de la ciudad, protegidas por torres.
Todas las viviendas de Monpazier presentaban en su origen la particularidad de ser de tamano idéntico y separadas las unas de las otras por estrechos intervalos para que no se propagaran los incendios.
El pueblo se visita en menos de medio día. Seguimos con el coche hasta Biron, a unos 20 min.