De camino desde Delfos hasta Atenas hay un encantador pueblo situado en la ladera del macizo del Parnaso. En invierno está atestado de esquiadores. El paisaje es muy bonito y montañoso. El pueblo se sitúa al borde del valle del Pleistos.
Estaba atardeciendo y la luz nos mostraba extraños colores en el cielo y las laderas de la montaña.
Sus casas son completamente de piedra y tejados rojos. Están amontonadas sobre la ladera. Sus calles pintorescas están plagadas de tiendas, tabernas y gente paseando. Visitamos la iglesia situada en lo alto del pueblo, que ofrece fantásticas vistas de los alrededores. Compramos miel y un vino típico de allí con sabor a grosellas. Dimos un paseo relajado, admirando el paisaje, las casas rurales y entrando en tiendas con productos típicos donde se nos hacíala boca agua.
Más tarde tomamos el autobús que venía desde Delfos y que nos llevó ya de noche a Atenas.