Viajes por Grecia
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CORINTO   |
Prescindible |
 Merece la pena |
  Muy recomendable |
   Maravilla |
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Corinto fue una de las ciudades más avanzadas y cosmopolitas de la Antigüedad. Estaba constituida por la Acrocorinto (se llamaba así la fortaleza), la ciudad y el puerto, todo ello rodeado por 20 km. de murallas.
Según la leyenda fue fundada por el nieto de Helios. Uno de sus gobernantes fue Sísifo, el más astuto de los mortales que provocó con sus engaños y tretas la ira de Zeus, que le condenó a empujar eternamente una roca hasta lo alto de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso.
La ciudad está muy bien situada, regulando el tráfico entre Ática y Peloponeso, y entre el mar Egeo y el Jónico. Gracias a ello era el centro del comercio entre muchas y ricas tierras. En el siglo V A.C. fue eclipsada por Atenas pero recuperó el esplendor bajo la dominación de Filipo II de Macedonia y su hijo Alejandro Magno. La creación del capitel corintio se atribuye a un escultor de la ciudad en el V A.C. Toda esta historia de riquezas, dinero y lujo favoreció la proliferación de cortesanas y la ciudad se hizo famosa por ello. Llegaron incluso a ser 1000, incluidas sacerdotisas.
En el 146 A.C. los romanos invaden y destruyen la ciudad. Los metales preciosos se utilizarían en la construcción del Panteón Romano y más tarde el Papa Alejandro VII lo tomó para construir el Baldaquino de San Pedro. En el 44 A.C. Julio César funda una nueva ciudad que es la capital de la Grecia romana. De nuevo otros dos siglos de enorme prosperidad que la convirtieron en uno de los destinos turísticos más deseados, pero más dañinos para los bolsillos. Durante los años 51 y 52 San Pablo dirigió unas epístolas a sus habitantes condenando el desorden reinante en la ciudad. Predicó el Cristianismo entre paganos y judíos. Nerón y Adriano visitaron la ciudad años más tarde. Finalmente los seísmos y los bárbaros acabaron con la ciudad y se convirtió en una simple aldea.
La ocupación turca enterró los restos de la ciudad antigua bajo las construcciones urbanas. Un terremoto destruyó la ciudad antigua y se construyó una moderna en 1858. Curiosamente el terremoto devastador de 1856 facilitó que se iniciasen excavaciones en 1896. Otro seísmo en 1928 obligó a una nueva reconstrucción.
Corinto está muy cerca de Atenas y conectado por autopista en buenas condiciones. El autobús llega en algo más de una hora. No encontramos oficina de turismo pero sí que había policía turística. Realmente es la policía que además de su trabajo se encarga de aconsejar y dar información a los turistas. Puede resultar útil en muchos casos por Grecia, aunque no deja de ser un poco extraño dirigirse a una comisaría y preguntar a un policía por alojamiento o mapas. |
En la ciudad moderna hay que coger un nuevo autobús para dirigirse a las excavaciones  de las afueras.
La mayor parte de lo que queda es romano y todo está en ruinas. De ellas destacan el templo de Apolo  , del siglo VI A.C. y del que se conservan 7 columnas dóricas. Está en la zona más antigua de Corinto. Desde el templo hay bonitas vistas del golfo y de la Acrocorinto. |
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Más tarde se llega al agorá  , un amplio rectángulo rodeado de templos y basílicas romanas. Es destacable el gran número de tiendas romanas que rodeaban la plaza, reflejo del éxito comercial de la ciudad.
La fuente Pirene   data del VI A.C., aunque fue refomada varias veces. Hay varios arcos de piedra que conducen a una serie de depósitos y estanques subterráneos. Los romanos la adornaron y añadieron el estanque. En mi opinión es lo más bonito de estas excavaciones. |
Hacia la salida se cruza los restos del Lechaion   , que era la carretera que unía el agorá con el puerto. Al final de esta vía nos dimos la vuelta para apreciar la majestuosidad que debía mostrar al visitante, con la Acrocorinto al fondo, a pesar de que ahora sean todo ruinas.
La impresión que nos dio fue un poco decepcionante, puesto que tras leer toda su rica historia te encuentras con una zona de ruinas no muy extensa. Supongo que lo estoy comparando con otros lugares como Delos, Atenas, Delfos, Epidauro u Olimpia que están mejor conservados. |
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Para subir a la Acrocorinto   tuvimos que coger un taxi puesto que no había autobuses, quizás porque era temporada baja. Recorrer esta fortaleza natural es bastante duro porque las pendientes son bastante fuertes. Su extensión es grande. Está situada sobre la árida piedra, y casi se confunden las murallas y edificios con las rocas. Es bastante impresionante y domina toda la llanura.
Fue acrópolis griega, ciudadela romana y después bizantina. Tras 5 años de asedio fue conquistada por los francos en 1210. En 1325 pasó a formar parte de la dinastía de los Anjou de Nápoles y en 1358 se convirtió en florentina. También perteneció a los caballeros de Rodas y en el siglo XV a los turcos. Hubo un intervalo veneciano entre 1687 y 1715. Esta ajetreada historia se debe a la importancia estratégica de esta región. |
| Conforme se asciende se pueden apreciar las tres líneas de defensa que esperaban a los asaltantes. Las defensas y torres son una mezcla de estilos de las diferentes civilizaciones que estuvieron aquí. Se pasa por las ruinas del barrio turco, por un almínar, una cisterna y un almacén. Se asciende hasta la muralla, que recorrimos hasta los restos del torreón y del castillo franco. La seguridad que debía dar la Acrocorinto a los defensores es impresionante. |
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Las vistas son simplemente espectaculares   a pesar de que nos salió un día bastante nublado y gris que no nos permitía ver a lo lejos. Habíamos leído que en días despejados puede llegarse a ver una extensión de tierra enorme. En la parte del castillo en 1305 los barones francos se reunieron para celebrar un torneo de más de 1.000 caballeros.
Nos dirigimos a la fuente Pirene Superior, donde la leyenda cuenta que el mítico héroe Belerofonte capturó al caballo alado Pegaso cuando éste bebía de la fuente. |
Por tanto hay que tener en cuenta que lo mejor de la fortaleza es el entorno y la ubicación puesto que queda poco en pie. Volvimos en taxi y luego autobús hasta la ciudad moderna  donde estuvimos comiendo y dando un paseo. No tiene nada especial, es agradable, con terrazas y restaurantes junto al mar, hay tiendas y las vistas son bonitas. Comimos un souvlaki, famosos en esta región, en una de esas terrazas. Estuvimos dudando si ir o no a ver el canal de Corinto, pero ya era tarde y había que tomar un autobús hasta el lugar así que decidimos volver a Atenas. En el viaje que hicimos al Peloponeso semanas más tarde sí tuvimos la oportunidad de verlo. |
| El istmo de Corinto une el golfo Sarónico con el golfo de Corinto. Tiene sólo 6 km. de anchura. Se han encontrado restos de murallas construidos para defender este estrecho paso. En la Antigüedad se intentó abrir el istmo para evitar que los navíos tuvieran que rodear el Peloponeso. Sin embargo, fue Nerón en el año 67 el que inauguró las obras. A los 3-4 meses la construcción se abandonó cuando Nerón volvió a Roma. La excavación del actual canal comenzó en 1882. El Pireo pasó a ser el puerto principal de Grecia en lugar de la isla de Siros. El canal mide 24,60 m. de anchura y hasta casi 80 m. de altura y 8 m. de profundidad. |
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El canal  tiene escaso tráfico por su estrechez y circulan sólo embarcaciones costeras y buques de crucero tirados por remolcadores. Las paredes son totalmente lisas y verticales. El canal se ve cuando se pasa en coche o en tren por sus puentes. Nosotros tuvimos la suerte de que en uno de nuestros viajes el autobús paró en el restaurante que hay junto al canal y tuvimos tiempo de contemplarlo detenidamente. Una pena no ver cruzar a ningún barco, pero de todas maneras es espectacular.
Por tanto para visitar Corinto se necesita un día. Es un lugar con mucha historia pero lo que luego se ve no se corresponde. Prescindible si vais con el tiempo ajustado. |
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