Viajes por Grecia
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Prescindible |
 Merece la pena |
  Muy recomendable |
   Maravilla |
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El viaje desde Ioanina hasta Kalambaka en autobús no tiene desperdicio. Empieza con unas vistas espectaculares del lago y la cuenca de Ioanina. La carretera sigue por paisajes montañosos y verdes muy impactantes, muchísimos kilómetros prácticamente deshabitados. A las dos horas el autobús llega a un pueblo de postal, Métsovo   , para que algunos pasajeros se bajen. Casas de piedra, una plaza preciosa y amplia y rodeado de montañas. Es un panorama alucinante pero sólo pudimos disfrutarlo desde el autobús. Es un pueblo en medio de ninguna parte y salvo que se vaya en coche está a desmano. El autobús continuó por similares carreteras y nos dejó en Kalambaka.
Al llegar allí conseguimos un hotel correcto rápidamente puesto que todos estaban prácticamente vacíos debido a que era temporada baja. Preguntamos por un alquiler de coches y nos llevamos la sorpresa de que no había en el pueblo. Nos dijeron que existía la posibilidad de visitar Meteora en taxi, pero preferíamos ir a nuestro aire en un coche alquilado (no sé qué saldría más barato, pero no creo que hubiese mucha diferencia). Así que a la mañana siguiente fuimos en autobús hasta Trikala, a unos 20 km., para alquilar el coche y volver hasta Kalambaka de nuevo ya que es el punto de partida de la visita.
Ver mapa de la región |
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Kalambaka nos pareció un lugar agradable y muy tranquilo. Está situado al pie de unas rocas que nos indican que ahí empieza Meteora. Por la mañana la niebla tapaba las cumbres de estas rocas dándoles un aspecto enigmático.
Meteora    es indescriptible. Por mucho que os cuente o lo veis con vuestros propios ojos o no os podréis hacer una idea. Es un paisaje de gigantescas rocas con formas increíbles y fantásticas cuyas cimas están coronadas por los famosos monasterios llamados Meteora ("suspendido en el aire"). |
Las torres rocosas se sitúan entre el macizo del Pindo y la llanura de Tesalia. Las aguas que bajan del macizo han alisado el valle dejando sin erosionar la resitente piedra de las enormes rocas verticales.
Ciertos ermitaños empezaron a habitar el lugar en el siglo XI en busca de la soledad. En el XIV muchas de las ermitas se convirtieron en monasterios ya que los bandoleros serbios asolaban la zona. San Atanasio, procedente del Monte Athos, fundó el monasterio del Gran Meteora en un lugar de difícil acceso. |
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Otros monasterios siguieron este ejemplo y alcanzaron el mayor apogeo en el XV y XVI, cuando llegaron a ser 24. Después llegaría la decadencia y en la actualidad muchos religiosos se han escapado de los turistas al Monte Athos. Hoy en día únicamente 5 de ellos están habitados. Antiguamente sólo se podía acceder a los monasterios mediante escalas de mano o mediante barquillas sujetas a cuerdas para ser izadas. Ahora no es necesario hacer esto sino que hay escaleras y una carretera que conecta los monasterios. |
Impresiona imaginar cómo consiguieron construir esos edifcios en un lugar tan difícil y sobre todo cómo subían hasta la cima. Los viajeros de la época decían que las cuerdas sólo se reemplazaban cuando se rompían......
Las vistas conforme se llega con el coche van aumentando en espectacularidad. El primero que se ve a lo lejos es el monasterio de San Nicolás. Después la carretera rodea la roca sobre la que se asienta el monasterio de Roussanou. |
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Seguimos hasta los dos principales monasterios    : el Gran Meteora y Varlaam. En el Gran Meteora se suben unas escaleras excavadas en la roca y se llega a la plataforma sobre la que se edificó, a una altura de más de 500 m. Del monasterio se visitan varias estancias, como la iglesia o el comedor, construidos entre el XIV y XVI. Tratan de mostrar cómo es la vida de los monjes. Tienen horarios muy determinados para no interferir demasiado con la vida monacal. |
| Por supuesto hay una terraza que muestra inigualables vistas de las rocas, especialmente del monasterio de Varlaam. El monasterio de Varlaam es muy semejante en todo y se visita por dentro también. En ambos monasterios hay tiendas donde compar miles de recuerdos. |
| Volvimos al coche. Teníamos que detenernos casi en cada curva para echar a andar sobre los enormes bloques de formas suavizadas hasta llegar al borde, donde nos quedábamos asombrados y maravillados ante los nuevos panoramas y vistas fantásticas. De hecho el paisaje que teníamos frente a nosotros es digno de incluirse en los descritos por Tolkien en el Señor de los Anillos. El colorido otoño, la leve bruma y el entorno tan único provocaba una sensación de que uno contempla algo pintado e irreal. |
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Al final de la carretera se llega a los monasterios de la Santa Trinidad y de San Esteban   (éste último es un convento de religiosas), que ya habían cerrado. Nuevos y alucinantes paisajes hicieron que la cámara de fotos echase humo.
Comimos por Kalambaka, regresamos a Trikala y de ahí en autobús a Atenas. La visita a Meteora dura medio día o incluso algo más. Desde Atenas puede haber entre 5 y 6 h. de viaje por carretera. |
| También hay que hacer mención especial a un lugar que he nombrado de paso en esta página: el Monte Athos o Montaña Sagrada. Meteora y Monte Athos son los principales centros religiosos ortodoxos de Grecia, especialmente el segundo. En Monte Athos hay muchos más monasterios y monjes, pero el acceso está mucho más restringido y sólo se permite el paso a hombres con cita previa que cumplan determinados requisitos. Los monasterios deben ser inmensos, coloridos y fortificados contra los piratas de antaño. Por tanto un lugar para el que busca paz, meditación o simplemente una experiencia única y distinta, casi un viaje en el tiempo algún siglo atrás. También hay cruceros alrededor de la isla, pero supongo que es como querer ver un tesoro y sólo quedarse con el cofre que lo guarda. Este lugar está situado en Macedonia, cerca de Tesalónica (norte de Grecia). Una pena no haber podido visitar esa región. |
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