Viajes por Grecia
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La antigua ciudad se hiergue en una colina agreste rodeado de un paisaje   de áridas colinas. Micenas era una ciudad fortaleza fundada hace unos 4.000 años y cuna de la civilización micénica.
Mi consejo si se va a visitar y se quiere conocer Grecia más allá de islas y playas es que hagáis el esfuerzo de informaros sobre la Ilíada de Homero, la primera obra escrita conocida y que es uno de los cimientos sobre los que se basó la cultura griega y por tanto de la humanidad. Si podéis haced el esfuerzo de leerla o al menos de enteraros básicamente de la historia que cuenta. Fue escrita 500 años después de los sucesos que relata. Son la única referencia viva sobre la avanzada Edad de Bronce micénica.
La historia que atesora Micenas está plagada de nombres ilustres que intentaré resumir. Para empezar, algo de mitología como es habitual. Según la leyenda la ciudad fue fundada por el héroe Perseo, hijo de Zeus. Perseo edificó la muralla de la ciudad con ayuda de los enormes cíclopes (monstruos mitológicos gigantes con un gran ojo en la frente).
Los descendientes de Perseo fueron sucedidos por los átridas. Esta familia estuvo marcada por la fatalidad y su historia ha sido narrada por varios autores como Homero (en la Ilíada), Esquilo, Sófocles y Eurípides (autores de tragedias griegas).
Para continuar está el que da nombre a la familia, Atreo. El legado que nos dejó de su persona es que mató a los hijos de su hermano y se los sirvió en un banquete. Atreo tuvo dos hijos: Menelao y el gran Agamenón. Menelao fue rey de Esparta y su bella esposa Helena fue seducida por el troyano Paris (hijo del rey de Troya, Príamo) provocando la guerra de Troya relatada en la Ilíada. Agamenón era el rey de Micenas y llamado "rey de reyes" puesto que era el más poderoso de la época. Reunió a todos los griegos bajo su mando para lanzar el asedio de Troya. Como curiosidad decir que mandó sacrificar a su hija Ifigenia para que los vientos le fuesen favorables en el viaje hasta la ciudad enemiga. La guerra de Troya duró unos 10 años puesto que su muralla era indestructible e inaccesible desde fuera. No en vano según la leyenda fue construida por el propio Poseidón (como castigo de Zeus). Resumiendo esta guerra hay que decir que en el campamento griego se enfadaron Aquiles y Agamenón por una esclava (Briseida) que el rey de reyes arrebató al gran guerrero. Desde entonces Aquiles decide no internvenir en la guerra. Los griegos apenas pueden contener los ataques troyanos y a punto están de morir junto a las naves. Aquiles acepta que sus guerreros participen en la batalla y salvan la situación pero su fiel escudero Patroclo muere a manos de Héctor, el hijo favorito y sucesor de Príamo. Aquiles decide volver a luchar y la guerra cambia de signo con una victoria aquea. Aquiles desafía a Héctor y lo mata en un duelo frente a las murallas. Aquiles muere en la siguiente batalla debido a un fallo del talón y a una flecha de Paris. Tiempo después los griegos idearon la forma de entrar en la ciudad: el caballo de madera. Simularon abandonar la guerra en sus naves y dejaron el caballo frente a las puertas. Los troyanos creyendo que era un objeto creado por los dioses lo introducen en la ciudad y por la noche los aqueos escondidos en su interior abrieron las puertas de las murallas y el ejército, entrando en la ciudad, saqueó, mató y quemó todo (mueren Príamo y Paris). Tras conquistar y quemar la ciudad los reyes aqueos (así se llamaba a los griegos) regresaron a sus reinos y muchos encontraron sorpresas tras tanto tiempo fuera. Agamenón se topó con que su esposa Clitemnestra se había hecho amante de un tal Egisto, el hijo menor de Trieste (el que se papeó a sus hijos sin saberlo). Egisto había matado a Atreo como venganza y para hacerse con el poder. También asesinó a Agamenón a su vuelta. Pero tan entrañable historia no acaba ahí. El hijo de Agamenón, Orestes, mató a su madre y a Egisto, quedándose con el trono de Micenas. |
| Emocionante, ¿no? No es de extrañar que en torno a todos estos personajes se haya desarrollado tanta literatura y teatro. Todos estos personajes eran considerados legendarios hasta que Schliemann, el famoso arqueólogo alemán cuya aspiración en la vida fue desenterrar la historia de Homero, descubrió Micenas. Desde entonces se considera que existieron realmente aunque su historia está distorsionada y magnificada por los poetas que la fueron transimiendo, como Homero. |
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| Lo que sí afirman con seguridad los expertos es que entre el XVI y XII A.C. (fecha en la que los invasores dorios la destruyeron) Micenas fue el estado más rico y poderoso del mundo mediterráneo y mantuvo relaciones con Creta o Egipto. |
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Heinrich Schliemann (1822-1890) representa lo que uno imagina que es un arqueólogo, alguien que con gran empeño deja todo y busca algo que tiene la esperanza de encontrar. Posiblemente sea el arqueólogo más famoso de la historia (después de Indiana Jones :-). Tenía un negocio de ultramarinos y se hizo rico. A los 45 años decidió abandonar todo y buscar los restos de las civilizaciones relatadas en la obra de Homero. Primero encontró Troya y después Micenas. Por fin había encontrado el rastro de los héroes que desde pequeño le habían suscitado tanta pasión. |
| El autobús nos dejó en el pueblo moderno. La primera sorpresa fue que no había autobuses hasta el yacimiento, así que nos tocó casi media hora andando por carretera. |
Quizás se deba a que era Octubre y por tanto temporada baja.
Ya sólo con la historia de fondo el sitio me iba a encantar de todas maneras. Son unas ruinas muy interesantes pero no espectaculares salvo quizás la entrada. La acrópolis está sobre una colina rodeada de una muralla y un par de barrancos que la protegen. Esta ciudadela estaba reservada al rey, su familia, nobles y guardia. El pueblo estaba más abajo y se está trabajando para desenterrarlo. |
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Como he dicho la entrada es espectacular. Se llama Puerta de los Leones    . La muralla está formada por enormes piedras unidas sin mortero del siglo XIV y XV A.C. Es fácil que los griegos atribuyesen su construcción a criatura legendarias porque impresiona bastante. La muralla conduce a la puerta, entrada principal. Debe su nombre a las leonas esculpidas en el tímpano que representaban el poder micénico. La puerta está formada por grandes bloques de piedra que llaman la atención mucho. |
Del resto de las ruinas  se puede destacar el primer círculo real de tumbas (que Schliemann pensó que contenía la tumba de Agamenón pero que es más antiguo), que guardaba los restos de varias personas y un rico ajuar funerario. También el Palacio, donde habitaba el rey, aunque no se conserva mucho en pie. Junto a la muralla se llega al extremo Este del recinto. Ahí se encuentran unas escaleras subterráneas que pasa por debajo de las murallas y conduce a una habitación secreta.
Sólo se puede descender con una linterna y por tu cuenta. La verdad es que daba miedo adentrarse. Te sientes como un aventurero que baja a lo desconocido. Lamentablemente no llevábamos linterna. |
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Una vez finalizada la visita a la acrópolis se va al segundo círculo real de tumbas (anterior al hallado por Schliemann).
Finalmente vimos el otro punto fuerte del yacimiento: las tumbas de Clitemnestra y Agamenón. La tumba de Clitemnestra   , del XIV A.C., es una enorme cámara funeraria circular con bóveda a la que se accede por un largo paseo entre dos muros. Es muy exótico. La tumba de Agamenón   está alejada del yacimiento. Es la más rica y hermosa. Data del XIII A.C. y se parece mucho a la anterior. |
| Emprendimos el regreso que aún nos deparaba sorpresas. No había autobús alguno desde el pueblo a ninguna parte y nos indicaron que siguiésemos a pie hasta otro pueblo situado en la carretera general. Echamos a andar sin saber muy bien cuánto nos iba a costar ni si lo encontraríamos. Tras algo menos de una hora dimos con el lugar y con gran alivio comprobamos que nos habían indicado bien. Los billetes del autobús a Atenas se compraban en un bar y aunque nos tocó esperar mucho (el primer autobús no pudo recogernos porque estaba lleno) finalmente llegamos a Atenas por la noche. La espera no estuvo mal puesto que era un auténtico bar de griegos viendo el fútbol, jugando al tavli o tomando un café. Auténtico todo salvo nosotros. |
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