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Viajes por Grecia

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MIKONOS
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
Mikonos es una de las islas Cícladas situada a unas 6 h. en ferry desde Atenas. Es una de las islas más típicas gracias a su luminosidad y al blanco de sus casas, a sus molinos y a sus iglesias.
Del siglo XIII al XVIII estuvo en poder de los venecianos, y después por los turcos hasta la guerra de Independencia de Grecia (1821-1830). La isla, de difícil acceso debido a los vientos, ha sido siempre refugio de corsarios. Debido a las condiciones adversas del mar, de aquí han salido expertos y hábiles marinos que por ejemplo tuvieron un gran peso en algunas batallas de la guerra de Independencia.
Desembarcamos y un coche del hotel nos llevó hasta la entrada. El coche no era precisamente barato pero nos dijeron que era obligatorio. Llegamos al hotel que habíamos reservado por segunda vez (ver viaje a Rodas) y se trataba de un apartamento bastante decente.
callejuelas de Mikonos
Mikonos es quizás la más típica de las islas griegas, y a la vez de las más comerciales y modernas. El lugar se ha convertido en un punto de encuentro de gente joven y especialmente de los gays. Es un destino de moda, con un gran ambiente nocturno. Pero a su vez el pueblo conserva todo su encanto y en la isla se puede encontrar una mezcla de actividades muy atractiva. A pesar del turismo el lugar es increíble.
Es un deleite recorrer sus callejuelas que muestran sorprendentes rincones: la casas cúbicas de perfil suavizado por la pintura de la cal, los balcones y ventanas adornadas con flores y colores, las típicas escaleras exteriores y patios. Hay que perderse por cualquier esquina, explorar y vagar por un pueblo que ofrece una enorme tranquilidad y cuyas calles son un regalo para la vista.
callejuelas de Mikonos
iglesia de Mikonos
Pero hay mucho más. Se ven artesanos, ancianos, burros, tabernas y más de 300 capillas de multitud de colores. En Mikonos siempre ha habido piratas y prometían edificar una capilla si se libraban cuando había problemas en el mar. De ahí que haya tantas.
Las casas e iglesias han sido pintadas tantas veces que tienen los bordes redondeados y un color blanco brillante.
El puerto es auténtico, con las barcas de pescadores, el ayuntamiento del XVIII, la capilla de San Nicolás (patrón de los navegantes), las terrazas de los cafés, los pescadores, etc. Se puede decir que es el centro de la actividad diurna y hasta él conducen las calles más comerciales del pueblo.
puerto de Mikonos
molinos de Mikonos
En un extremo del pueblo encontramos los famosos molinos de Mikonos , de los que uno aún funciona. Muy cerca de ahí visitamos el precioso barrio de pequeñas casas con balcones y miradores sobre el agua llamado la "Pequeña Venecia" .
pequeña Venecia de Mikonos
iglesia de Paraportianí
De vuelta al pueblo nos detuvimos ante la curiosísima iglesia de Paraportianí , formada por cuatro o cinco capillas independientes superpuestas unas con otras, y que se pueden distinguir porque cada una tiene su campanario. Del siglo XVI, es la más antigua de Mikonos y de las más espectaculares.
Entramos en alguna de las pequeñas capillas para contemplar la decoración tan cargada y dorada de los iconos ortodoxos.
Hay diversos museos pero no nos pareció lo más interesante de la isla.
Prestad atención a los ancianos y ancianas griegos que tranquilamente están sentados a la sombra en cualquier rincón dedicándose a sus asuntos, sin ninguna prisa. Sus rasgos curtidos por el sol y sus trajes típicos les confieren ese carácer tan auténtico.
callejuelas de Mikonos
pelícanos
Hay otro elemento sorprendente. Por el pueblo solía pasearse el pelícano Petros, que murió en 1985. Desde entonces siempre ha habido sucesores. Actualmente hay dos parejas de estos curiosos animales que no tienen reparo alguno en darse un paseo por dentro del pueblo bajo la asombrada mirada de los turistas. Nosotros los encontramos en una calle bastante alejada del mar, y estuvimos andando junto a ellos un buen trecho.
En el pueblo se come bien y variado, de manera que hay precios y menús para todos los gustos. Nosotros degustamos el gyros pitta sentados en una terraza de una pequeña plaza donde abundaban establecimientos de comida griega rápida.
Por la tarde subimos hasta el molino Boni, desde donde se contempla una espléndida vista de la ciudad y el puerto y de islas como Delos o Renia. Todo ello estaba ensalzado por un hermoso atardecer.
Mikonos desde el molino Boni
puerto de Mikonos
Por la noche en verano la ciudad es una discoteca inmensa, así que hay que ir preparado para el ruido. Nosotros llegamos a principios de Octubre y por la noche se podía oir la música altísima de algún local. Hay alojamiento cerca de la marcha y lejos también, donde poder disfrutar de un poco de silencio para el descanso. Los precios se disparan en verano y no sólo el alojamiento.
También fuimos a Paradise Beach puesto que nos habían dicho que era espectacular ver a la gente allí, con la música tecno a tope y el culto al cuerpo. Sin embargo, como ya nos suponíamos había bastante calma porque ya no estábamos en temporada alta.
Por supuesto que no pudimos resistirnos a dar una vuelta por los clubes de Mikonos y ver el ambiente que le da tanta fama. Había mucha gente y bares abiertos, y eso que estábamos en octubre.
Hay que tener en cuenta que el fuerte viento que sopla en la isla puede causar que los barcos no puedan salir durante días.
Mikonos es el mejor lugar de partida para la visita a Delos.