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Viajes por Grecia

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POROS
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
Las islas Sarónicas son las más cercanas a Atenas y están situadas junto al Peloponeso. Son, en orden de cercanía, Egina, Poros, Hidra y Spetsae. Se llega a ellas mediante varios barcos que salen del Pireo. Son perfectas para una visita de un día o de fin de semana. Elegimos Poros porque queríamos hacer una excursión de un día por lo que Hidra (de la que se dice que tiene uno de los puertos más bonitos de las islas griegas) o Spetsae quedaban un poco lejos. Fuimos en ferry, más lento pero más barato que los barcos rápidos. Además el ferry permite más libertad para apreciar el paisaje durante el trayecto.
El barco sale del Pireo y nos ofrece la magnífica visión del importante puerto, plagado de barcos, ferrys y cruceros que van a las decenas de islas griegas. Era el primer barco que cogíamos en Grecia, así que todo nos maravillaba. Como era septiembre no había problemas de sitio y podíamos movernos libremente. Nos acompañaba un muy buen tiempo.
Egina
Hay una parada en Egina , isla situada a 1 h. de Atenas. Nos pareció una bonita ciudad y puerto, pero nada especial. Su ventaja es la proximidad con Atenas que favorece que haya muchos turistas los fines de semana.
Egina
Meses más tarde algunos amigos nuestros la visitaron y confirmaron lo que nos parecía, que era una isla agradable y punto. Nada comparado con las maravillas de Grecia. Egina es la capital del pistacho, un fruto famoso por su calidad en Grecia.
El ferry sigue cercano a la costa del Peloponeso, que nos muestra un paisaje impresionante de las montañas que forman esta región histórica y bella. Los paisajes griegos son únicos, y aunque se podría pensar que no hay vegetación debido al calor, hay que decir que abundan olivos y pinos, y aunque no haya bosques frondosos como en el norte de Europa encontramos un paisaje acogedor, único y sorprendente. Disfrutamos mucho del viaje.
costa del Peloponeso
Poros
Al final el ferry entra por un estrecho brazo de mar entre el Peloponeso y Poros. La llegada al pequeño puerto ofrece una pequeña pirámide de casas blancas , muy hermosa. El viaje había durado alrededor de 3 horas. Hicimos una rápida excursión al monasterio de Zoodochos Pigis , al que se llega en menos de 30 min. de autobús. El blanco monasterio está en un lugar muy fresco, protegido del sol mediante abundante vegetación. El paisaje del recorrido y las playas merecen más la pena que el monasterio.
Comprendiendo que el mayor encanto de esta isla reside en su capital, volvimos. Hicimos una parada para comer en una taberna griega con buena pinta frente a una playa en medio de ninguna parte. Estaba bien, pero tenían un enorme problema con las abejas que nos rodeaban a todos los turistas. Al final resultaba bastante agobiante. Lo arreglaban quemando café y mientras había humo las abejas nos dejaron tranquilos.
Al volver al pueblo ascendimos hasta la parte superior. En la cima hay un campanario y una vista inigualable del atardecer .
Enfrente, el mar parece una especie de lago porque está rodeado de montañas, las de Poros y las del Peloponeso. Se contemplan los tejados que descienden bruscamente hasta el borde del mar y el lugar invita a sentarse con toda tranquilidad durante mucho rato. Al fondo se puede ver "la mujer dormida", un monte que por su forma recuerda a una mujer tumbada. A la izquierda está el estrecho que nos separa del Peloponeso, concretamente de otro pueblo llamado Galatás, a 10 min. en barco.
atardecer en la bahía de Poros
Descendimos muy relajados y un griego sentado a la fresca junto a su tienda de souvenirs entabló conversación con nosotros y nos preguntó de todo sin intención de vendernos nada, sólo por curiosidad. Si vais de vacaciones a Grecia notaréis que los griegos tienen carácter abierto y es fácil que empecéis una conversación con alguno que se os dirija a vosotros. Si las vacaciones son largas llegaréis a entender su tradicional curiosidad, que si no conocéis de antemano os podría ofender, pero hay que comprender que es su manera de ser. Os podéis encontrar que la segunda pregunta que os hagan es: ¿estás casado? ¿cuánto cobras? y muchas otras cosas que pueden chocar según vuestro país de origen. Los griegos tienen un especial cariño a los españoles posiblemente por el parecido en el carácter y las costumbres.
anochecer en la bahía de Poros
El puerto de Poros es encantador, lleno de terrazas, la temperatura es perfecta (era septiembre) y las casas son blancas y cúbicas. Éstas son adornadas con parras y pequeños patios. Van ascendiendo por la ladera hasta la cima de la colina. El paseo por el pueblo plagado de tabernas de pescado y cafés típicos es un placer porque además había muy pocos turistas.
Por la isla se ven muchos grumetes con sus trajes militares, ya que alberga la Escuela de Grumetes.
La vuelta la hicimos en los "Flying Dolphins", unos barcos muy rápidos pero de menor capacidad que los ferries. Son más caros pero hay algunas veces que compensa. Nos quedaban muy pocas ganas de llegar a Atenas tras otras 3 horas de viaje, además de que el barco rápido salía más tarde y nos permitía disfrutar más tiempo de la isla. Así que llegamos al Pireo en una hora y cuarto. El viaje es cómodo, y el interior está dispuesto de forma parecida a un avión. No se puede salir al exterior.
Aunque hubo algún día que intentamos ir a Hidra nunca lo conseguimos, unas veces porque el barco ya estaba lleno y otras por el mal tiempo.