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Viajes por Grecia

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RODAS
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 

Rodas es la más grande de las islas del Dodecaneso, que están situadas en el mar Egeo al este de las Cícladas y muy cerca de Turquía. Son unas 200 islas e islotes, y sólo 27 están habitadas.
Tuvieron un importante papel en la Antigüedad y en la Edad Media. En esa época fueron la base principal de los caballeros de la Orden de San Juan frente a la amenaza turca hasta que fueron invadidas en el XVI. Los italianos se apoderaron del Dodecaneso entre 1912 y 1948, por lo que sus habitantes fueron los últimos en incorporarse al estado griego.

Relataré el viaje hasta Rodas porque no tiene desperdicio. Compramos dos tickets para el ferry que llevaba a Mikonos desde el Pireo (sí, Mikonos). Teníamos hecha la reserva de una habitación de hotel en el pueblo. Salimos el viernes por la tarde. Ya habíamos viajado a varias partes de Grecia así que nos sentíamos confiados en cuanto a desplazarnos por el país. Nos relajamos y acabamos durmiendo un rato, después de cenar en el ferry la comida que llevábamos. Me desperté y al cabo de un rato fui a echar una ojeada por las ventanas. Observé que el barco parecía alejarse de un puerto y como era de noche tampoco podía ver bien. Empecé a asociar ideas: nosotros durmiendo, el ruido altísimo de los motores del barco que no permitían oir la megafonía, la sensación de que en sueños había notado mucho movimiento de gente...............¡esa isla debía ser Mikonos! Nervioso empecé a dar vueltas por el barco buscando información en folletos o carteles. Me acerqué a un grupo de gente que miraba distraído a una mesa. Era un panel que mostraba un mapa de la situación del barco en tiempo real y, efectivamente, la isla que dejábamos atrás era Mikonos. Fue un momento dramático porque no sabíamos a dónde se dirigía el barco. Tras dar unas cuantas vueltas encontramos un folleto que describía el itinerario. Siguientes paradas: Kos y Rodas. Con un mapa en la mano uno se da cuenta de lo lejos que estan las dos, casi en Turquía. El barco llegaba cerca de las 4-5 de la mañana a Kos y sobre las 7 a Rodas. Empezamos a pensar que finalmente y dentro de lo que cabía íbamos a tener suerte. Teníamos pensado visitar Rodas más adelante y el ferry llegaba a una buena hora para buscar alojamiento y visitar la isla, y nos permitía dormir unas cuantas horas dentro del barco. Desde luego que no queríamos informar a la tripulación de lo que nos había ocurrido porque nos habrían hecho pagar la diferencia. A llegar a Rodas nadie miró los tickets.

llegada a Rodas
La llegada al puerto es espectacular . La luz del amanecer golpea a la ciudad amurallada y uno se da cuenta de que en el lugar se respira un ambiente mágico, una mezcla de culturas con muchos años de historia a sus espaldas.
Rodas es una isla montañosa en el centro, y tienen una vegetación parecida al resto de Grecia (viñas, cítricos, coníferas) mezclada con arbustos semitropicales.
En el siglo VII A.C. las tres ciudades de la isla comerciaban con Oriente Medio y Egipto. En el 408 A.C. las tres ciudades fundaron la ciudad de Rodas, que no tardó en superarlas en prosperidad. En el III y II A.C. fue la principal potencia marítima del mediterráneo oriental gracias a su flota y a su moneda. También experimentó un florecimiento de las artes reflejado en varias obras inmortales: la Afrodita de Rodas, el Laoconte del Vaticano o el Coloso (265 A.C.), obra de Cares de Lindos.
En 1306 llegaron a la isla los caballeros hospitalarios de la orden de San Juan de Jerusalén. Construyeron numerosas edificaciones en la isla: muros, ciudad y puerto, diversas ciudadelas, fuertes, monasterios e iglesias, todos ellos en estilo gótico provenzal importado de Europa. En 1522 pasó a manos de los turcos, que dejarían su huella en forma de mezquitas, fuentes y diversos objetos de inspiración oriental. En 1911 fue dominada por los italianos que impulsaron su desarrollo turísitico con hoteles y carreteras. Entre 1945 y 1948 fue alemana y en 1948 por fin griega.
En primer lugar nos dirigimos a la zona del mercado nuevo , donde abundaban las agencias de viajes y los lugares para desayunar. Es un lugar simpático y bien situado junto al puerto y a la ciudad antigua. Desayunamos tranquilamente observando cómo la ciudad despertaba y los griegos iban llegando al mercado y a las tiendas poco a poco. Conseguimos los dos últimos billetes de avión que quedaban para ese fin de semana de vuelta a Atenas. De nuevo nos sonreía la suerte. Llamamos al hotel de Mikonos para explicarle nuestro problema y nos dio todo tipo de facilidades e incluso nos devolvía el dinero. Por tanto, ya con todo en orden, decidimos visitar Lindos esa mañana en autobús y dejar Rodas para la tarde.
Las carreteras mejores son las que bordean la isla, especialmente en el norte. Las que la cruzan de un lado a otros son muy malas. Hay playas turísticas aunque no demasiado masificadas.
El autobús recorre la costa mostrándonos diversos pueblos junto al mar, muchos de ellos demasiado turísticos y modernos. Lindos se encuentra a 55 km. (1 hora) de Rodas encaramado a las faldas de una colina coronada por una fortaleza. No hay coches ni hoteles modernos pero sí muchos turistas atraídos por la belleza del lugar. Sus habitantes fundaron Nápoles, aquí vivió uno de los 7 Sabios de Grecia y por aquí hizo escala San Pablo al final de su tercer viaje. colina de Lindos
fortaleza de los Caballeros
Se trata de un lugar por el que han pasado las civilizaciones griega, bizantina, genoveses y los caballeros de San Juan.
El recorrido hasta la fortaleza se hace a través de su desordenado pueblo de casas blancas, muchas del siglo XVI y XVIII, aunque está atestado de puestos de souvenirs para turistas, especialmente la serpenteante calle principal. Se puede ascender o descender en burro. En la cumbre nos sorprendió todo.
La fortaleza de los caballeros , del siglo XV y a más de 100 m. de altura, es casi inaccesible ya que está construida sobre rocas verticales. En su interior destaca la curiosa presencia de una acrópolis anterior, de manera que conviven restos de diversas civilizaciones dándole un toque único. Durante la Grecia antigua había un templo dedicado a Atenea muy importante y venerado. Las vistas son impresionantes. A un lado se distingue la hermosa cala de aguas cristalinas situada junto al pueblo, llamada cala del Gran Puerto.
panorama desde la fortaleza de los Caballeros
playa de Lindos desde la fortaleza de los Caballeros
Al otro lado se observa la cala de San Pablo (en honor a San Pablo, quien se cree que hizo escala en esa cala) y se alzan enormes acantilados que le dan al paisaje una apariencia lunar. En estos acantilados parece que se rodaron escenas de los "Cañones de Navarone". A la bajada pasamos por un camino lleno de tejidos hechos a mano, uno de sus productos artesanales típicos.
El color del agua de la cala donde está situada la playa de Lindos era irresistible y nos dimos un chapuzón refrescante.
Volvimos a Rodas en autobús. Regresamos al mercado nuevo a tomar algo rápido de comer. El gyros pita es un gran invento. Es comida rápida, riquísima, barata y bastante sana. Permite que no pierdas el tiempo en restaurantes o que no estés todo el día comiendo sandwiches al mediodía.

La ciudad de Rodas está en la punta norte de la isla, orientada hacia Turquía. Por tanto es la puerta de Oriente y de hecho se pueden observar las costas de Turquía en un día despejado. Se puede decir que hay dos Rodas: una dentro de la ciudad amurallada y la otra por fuera. La interior permite un viaje en el tiempo por su ciudad medieval. La exterior es bulliciosa, con muchos jardines, playas, hoteles, tiendas y clubes nocturnos. Yo sólo os puedo describir la ciudad medieval porque estuve poco tiempo en la isla y prefiero visitar la ciudad histórica a la ciudad moderna, ya que la primera es única.

La orden de los Caballeros Hospitalarios fue fundada en el siglo XI para proteger a los peregrinos de los santos lugares. Los caballeros de San Juan poseían una iglesia y un hospital en Jerusalén además de una impresionante fortaleza en San Juan de Acre. Tras la toma de San Juan de Acre en 1291 por los turcos los caballeros de San Juan se retiraron de Tierra Santa a Chipre y posteriormente a Rodas, que se convirtió en su principal base contra los turcos.
Los caballeros se dividían en 7 nacionalidades o lenguas: Francia, Provenza, Auvernia, Aragón, Castilla, Italia e Inglaterrra. Cada una de ellas tenía su propia posada. La orden tenía a su máxima autoridad en el Gran Maestre y la mayor parte de los caballeros eran franceses. Los caballeros tenían voto de pobreza y castidad y llevaban escudero. Cuando los caballeros templarios desaparecieron en 1312, los Caballeros de San Juan heredaron sus bienes. Participaron en alianzas y cruzadas contra los turcos. Fueron asediados por los turcos en 1444 y 1480 y resistieron. Sin embargo en 1522 los 650 caballeros junto con unos 6.000 habitantes cedían ante el ejército de 100.000 hombres de Soleimán el Magnífico tras 6 meses de asedio, ya que fueron traicionados por un soldado que se pasó a las filas turcas. El Papa había animado a los príncipes cristianos a socorrer Rodas pero no obtuvo respuesta. Los turcos transformaron a las iglesias en mezquitas. En 1523 los 180 caballeros supervivientes se marcharon a Malta.
La ciudad amurallada se encuentra muy bien conservada. Empezamos la visita recorriendo las murallas y los profundos fosos . Hay muchas torres con plataformas para los cañones. Por tanto se trata de un formidable sistema de fortificaciones que explica cómo la ciudad consiguió resisitir varios asedios. El aspecto de las murallas es bastante exótico ya que los fosos están llenos de palmeras y flores. Esa mezcla de oriente y occidente es la que hace de Rodas un lugar tan especial.
fosos de Rodas
puerta d´Amboise
Penetramos al interior de la ciudadela por un puente que lleva sobre el foso hasta la magnífica puerta d´Amboise (1512), que mandó edificiar Aimeri d´Amboise, Gran Maestre de la orden. Un pasadizo y una puerta conducen a la plaza exterior del palacio. Al palacio se accede por una bóveda monumental que servía de lugar de encuentro o de lugar de espera para entrar.
El Palacio de los Grandes Maestres fue construido en el XIV y parece más un castillo que un palacio ya que fue construido para reforzar esa zona de la ciudadela. Los turcos lo convirtieron en cárcel y fue destruido en 1856 por una explosión de un polvorín. Finalmente hay que agradecer a los italianos la fiel reonstrucción para que sirviese de residencia a Mussolini. Se cruzan amplias salas adornadas con mosaicos griegos y romanos procedentes de las islas del Dodecaneso. El patio interior es muy elegante.
Palacio de los Grandes Maestres
calle de los Caballeros
Al salir por la entrada abovedada se gira a la izquierda para internarse en la calle de los Caballeros , seguramente la más conocida de Rodas. Es una calle medieval pavimentada y rodeada de posadas góticas del XV y XVI en los que habitaban los caballeros agrupados por lenguas. Destaca la de Francia. La calle desemboca en la plaza del Hospital . Ahí encontramos la iglesia de Santa María, una iglesia de planta de cruz griega reconvertida a cruz latina y fortificada por los caballeros.
El edificio más importante de la plaza es el hospital de los Caballeros . Se entra por un pasadizo a un patio interior con arcos. Se recorren sus habitaciones: las de la primera planta eran sobre todo despensas. Las de la segunda contenían la sala de los enfermos, con capacidad para unas 100 personas. Las camas estaban aisladas en celdas para evitar contagios. Junto a esta gran sala hay una capilla y una cocina. El hospital también alberga el museo arqueológico, en el que merece la pena entrar para admirar la Afrodita de Rodas , obra maestra del I A.C.
hospital de los Caballeros
En la plaza del hospital está la posada de Inglaterra. Desde esta plaza se va hasta la armería y la posada de Auvernia para salir por las fortificaciones hasta el muelle del puerto.
Las vistas desde las murallas sobre el mar son muy bellas . Se contempla la bahía Mandraki , donde según la tradición se encontraba el Coloso, una monuental estatua de bronce de 30 m. de altura, considerada una de las 7 maravillas del mundo y que según la tradición dejaba pasar a los barcos que entraban al puerto entre sus piernas, aunque es posible también que estuviese en la ciudad.
bahía Mandraki desde las murallas
El caso es que un terremoto lo destruyó. Pero es imposible no tratar de imaginarte dónde estaba situado. Representaba al dios Helios con las piernas abiertas. En el 226 A.C. se destruyó y sus piezas se vendieron.
El puerto de Rodas era célebre por su seguridad y la entrada estaba protegida por una cadena que unía la torre de Naillac con la torre de los Molinos (o torre de San Nicolás), esta última es más bien una fortificación que controlaba la entrada al puerto.
Las vistas de la ciudad desde la zona del puerto son magníficas , con los alminares del barrio turco al fondo. También dimos una vuelta por un mercadillo en el que se vendían diversos artículos, entre los que nos llamó la atención la gran variedad de esponjas marinas. Desde el puerto se vuelve a entrar a la ciudad antigua por la imponente puerta de Santa Catalina (también llamada de la Marina), adornada con la flor de Lis sobre el escudo de la orden. La puerta está flanqueada por dos altísimas torres.
esponjas marinas en el puerto de Rodas
puerta de Santa Catalina
Volvemos a entrar al interior de la ciudad. Se llega a la plaza Ipokratous , decorada con una fuente turca y en la que se encuentra la galería de los Mercaderes, un edificio de comienzos del XVI utilizado como lugar de reunión y como sede de tribunal para litigios comerciales. Se podría decir que hemos entrado en el pueblo propiamente dicho. Hasta ahora habíamos recorrido las defensas y edificios de los caballeros y ahora nos adentramos en los distintos barrios.
En esta plaza hay una gran vida ya que está situada al final de la principal arteria comercial de la ciudad vieja: la calle Sokratous. Estamos en el barrio turco . Recorrimos esta calle llena de tiendas y restaurantes para llegar a la zona de las mezquitas: la antigua mezquita del Aga, la mezquita de Mustafá (siglo XVIII), el baño turco (siglo XVIII) o la mezquita de Soleimán, transformada en iglesia y con un elegante pórtico renacentista italiano.
barrio turco
anochecer en la plaza Ipokratous
Las mezquitas conviven con algunas iglesias construidas en este barrio. También hay levantada una torre del Reloj o campanario a la que se puede ascender a contemplar las vistas. Un pasadizo junto a la torre nos muestra un panorama asombroso y bello del barrio turco, con sus cúpulas y torres.
En general encontramos bastantes turistas por las calles principales (la de los Caballeros y Sokratous) pero basta con perderse por alguna callejuela para sentirse solo en esta histórica ciudad.

También dimos una vuelta por el barrio judío y tratábamos de imaginar la mezcla tan enriquecedora de culturas que había en la isla antiguamente. Finalmente volvimos hacia la calle Sokratous y la plaza Iprokatous a cenar mientras nos sorprendía un hermoso anochecer en la ciudadela con las mezquitas al fondo. Estos barrios son lugares muy turísticos y llenos de camareros invitándote a cenar o tomar algo en su terraza. Hay muchísimo ambiente. Tan turísitica era la comida que acabamos comiendo en un restaurante italiano ya que llevábamos suficiente tiempo en Grecia como para saber qué comida griega era buena y cuál para turistas, es decir, de menor calidad.

Nos quedamos con pena de no presenciar el espectáculo de luz y sonido en las murallas de la ciudad, que relata la historia de Rodas en tiempos de los caballeros.