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Viajes por Grecia

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ZAKINTHOS
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 

Zakinthos, también llamada Zante, es una de las islas Jónicas. En total son 6, entre las que se pueden destacar Corfú, Ítaca, Zakinthos o Cefalonia. Las islas van unidas a la historia del Ulises de Homero. El legendario héroe vivió y reinó en Ítaca. Fue a luchar en la guerra de Troya. 20 años después de partir regresó a su patria tras infinidad de aventuras relatadas en la Odisea. Su esposa Penélope tejía una tela que deshacía por la noche, puesto que había prometido que se casaría con alguno de sus pretendientes al acabarla. La última etapa de su viaje, en la que conoce a los feacios, se ha atribuido a Corfú. Al regresar mató a todos los pretendientes con la ayuda de su hijo Telémaco.

Las islas Jónicas están situadas al oeste de Grecia, en una región de alta actividad sísmica, y se caracterizan por paisajes montañosos soberbios y playas magníficas. Hay mucha vegetación. Abundan los olivos, cipreses, cítricos y viñedos.

Las islas Jónicas apenas estuvieron ocupadas por los turcos. Sin embargo los venecianos las habitaron entre el XIV y XVIII, un periodo de intensa actividad cultural, de manera que sus pueblos recuerdan en muchas ocasiones a la arquitectura veneciana. La capital es un claro ejemplo, lo que se ve reflejado en la torre, la iglesia y muchos edificios. Se podría decir que las islas son una mezcla italiana y griega.
El siglo XIX fue muy agitado y las islas pertenecieron a los franceses, rusos, británicos y finalmente a Grecia en 1864.

La isla que más nos apetecía visitar era Corfú, pero estaba realmente lejos de Atenas y no íbamos a aprovechar el fin de semana. Nos decidimos por Zakinthos, que tampoco está cerca precisamente. Se toma un autobús desde Atenas hasta el oeste del Peloponeso que dura unas 5 h. La conducción de los griegos es digna de verse y de hecho son los que más accidentes tienen de la Unión Europea. Las carreteras generales son un peligro y es común que se crucen tres coches a lo ancho cuando sólo hay una vía en cada dirección. Cuando un coche quiere adelantar, el que va delante se echa al arcén, por donde sigue circulando con toda normalidad. El que adelanta lo hace por el medio de la línea entre las dos vías y si algun viene de frente se tiene que apartar al arcén también. La cosa se pone todavía más interesante cuando se trata de adelantar autobuses y camiones, o cuando un autobús adelanta a un camión mientras vienen coches de frente. Al final terminas por acostumbrarte.

Zakinthos es la segunda isla más visitada del mar Jónico, después de Corfú. Se la llama la "flor de Oriente". Se puede decir que hay dos partes, una totalmente masificada por el turismo (más al sur) y otra salvaje, montañosa y boscosa, mucho menos transitada (hacia el norte).
Zakinthos desde la colina Bokali
edificios de estilo veneciano en Zakinthos
La ciudad de Zakinthos fue capital y puerto principal durante la ocupación veneciana, por lo que la ciudad se cubrió de iglesias, palacios y plazas con fuentes y soportales. Los numerosos edificios venecianos fueron destruidos por el terremoto de 1953 seguido de un incendio. Sin embargo la reconstrucción está muy lograda y se ha realizado bastante fielmente. Recuerda a las ciudades italianas no sólo por sus edificios sino también por su ambiente día y noche. El paseo marítimo es muy agradable y está lleno de tabernas de pescado.
La fortaleza veneciana que domina la ciudad merece una visita sobre todo por las vistas sobre la bahía y la costa. Está situada en la colina Bokali, a más de 100 m. de altura. Nosotros no la recorrimos por dentro.
El centro de la ciudad es la plaza Solomou , llamada así en honor al creador del himno nacional griego, que nació aquí. Rodeada de edificios elegantes, amplia, pavimentada y salpicada de numerosas terrazas de bares, cafés y restaurantes.
plaza Solomou
Es una ciudad que tiene pocas cosas para visitar pero situada en un entorno incomparable, muy tranquila y que invita a dar paseos y a tomar un aperitivo en las animadas terrazas mientras se admiran los elegantes edificios que pueblan el centro.
playa de Gerakás
Alquilamos un coche pequeño, el más barato posible, para dar una vuelta por la isla durante el día. Elegimos visitar las playas de la península al sudeste de la isla. En primer lugar la playa de Gerakás , la situada más al sur. Una playa preciosa en medio de la naturaleza. El agua es totalmente cristalina y la playa es famosa porque las tortugas "Caretta-Caretta" van a poner sus huevos desde hace miles de años.
Está prohibido dormir en la playa o encender fuego, sólo se puede estar en la zona más cercana al agua y en toda la región se tiene sumo cuidado para no alterar su ecosistema a pesar del turismo. El periodo de puesta de huevos coincide con la temporada alta turística. Por lo demás es una playa bastante larga para dar un relajante paseo y tomar un baño.
Después paramos en la playa de Porto Zorro , otra impresionante playa digna de postal. Aquí la marea es más fuerte, ya que no está protegido con una bahía como en Gerakás.
Porto Zorro
playa de Laganás
Volvimos a darnos otro paseo y estuvimos buceando un poco entre las rocas.
Queríamos dirigirnos hacia el sudoeste de la isla y para ello pasamos por la playa de Laganás . Se trata de una hermosísima playa muy larga y nos dimos un paseo también. Sólo le encuentro un problema: está abarrotada de turistas. El lugar está rodeado de hoteles e instalaciones que constituyen prácticamente una ciudad de turistas, así que no estuvimos mucho por allí.
Seguimos conduciendo hacia el faro de Kerí . Hay que ir al atardecer, cuando se contempla una hermosa puesta de sol. El faro se sitúa en el extremo oeste de la isla, es decir, el más montañoso. Los acantilados parecen montes cortados de un hachazo que caen verticales sobre aguas y cuevas azules. Las vistas desde las alturas, el atardecer y el paisaje de esta isla hacen de este faro un lugar inolvidable.
A la vuelta paramos en el pueblo de Kerí . No había ni un turista.
acantilados en el faro de Kerí
atardecer en el faro de Kerí
Un pueblo tranquilo. Un par de tabernas con varios griegos sentados sobre taburetes en tres mesas dispersas. Algunos juegan al tavli, otros simplemente toman un café o un ouzo a la vez que se entretienen con sus komboloi. Nos miran sin demasiado interés, supongo que acostumbrados a ver turistas, y siguen sus vidas. Nos sentamos a tomar un frappé en una de las mesas y disfrutamos del auténtico ambiente, de la verdadera Grecia que se nos mostraba tal cual sólo para nosotros, los únicos extraños en ese ambiente. Es enorme el contraste entre Laganás y Kerí.
Regresamos hasta Zakinthos y seguimos disfrutando de los paisajes de la isla , entre montañas y viñedos, panoramas sobre el mar o casas dispersas, mientras circulábamos nosotros solos por la carretera. En la capital cenamos estupendamente en una terraza de la plaza Solomou y tomamos un helado. En ambos se nota que hay influencias italianas. Vamos a dormir exhaustos pero muy contentos.
Al día siguiente fuimos al puerto para fletar un crucero alrededor de la isla. Se va hacia el norte y se da la vuelta en sentido contrario a las agujas del reloj. Es un viaje que merece la pena si estáis en la isla, y en mi opinión diría que es indispensable por una de las paradas que se hacen.
Al principio observamos planicies llenas de viñedos y pueblos pequeñísimos junto al mar. Al fondo están las cadenas montañosas del oeste. Cerca del norte se para en las Cuevas Azules, lugar famoso por el azul intenso del mar que se debe a fenómenos de refracción de luz en el agua. Nos dijeron que si habíamos estado en Capri estas cuevas nos iban a decepcionar un poco, pero no pudimos comprobarlo porque no fue posible acercarse mucho a causa del fuerte viento y marea.
Cueva Azul
Desde la distancia se observaba una gama de colores bellísima, pero nos quedamos con las ganas. En cuanto el barco tuerce en la punta norte y empieza a descender por la cara oeste el paisaje cambia totalmente y vemos acantilados blancos que parecen recortes de la verdes montañas.
playa del Náufrago
Y enseguida se llega a la playa más bella que he visto jamás: la playa del Náufrago . El barco se dirige hacia una pequeña cala encajonada entre altísimos acantilados, una de las postales más vendidas de Grecia. La playa se llama así porque un barco encalló hace más de 20 años. La tripulación, que no tenía los papeles en regla, desapareció antes de que llegase la policía y el barco aún descansa ahí. Se llama Panagiotis.
El espectáculo es asombroso y todavía impresiona más al acercarse, especialmente por el brillo y color turquesa intenso del agua.
playa del Náufrago
Es algo inolvidable y habrá pocos lugares en el mundo con ese color. El barco para en un lado de la pequeña playa y nos dejan libres durante una hora. La explicación del color del agua es que la playa está formada por guijarros blancos y limpios.
playa del Náufrago
Hay poca arena que enturbie el agua y la luz no tiene problemas para reflejarse en el fondo. Nos bañamos, buceamos con la gafas y nos sentamos junto al mar.
playa del Náufrago
Dimos una vuelta al barco naufragado y observamos los increíbles acantilados que se levantan y rodean a la playa, accesible sólo en barco. Impresiona particularmente un lado altísimo con un mirador suspendido en su cima que da vértigo.
playa del Náufrago
Supongo que si toca un día nublado no sería tan asombroso y por tanto tuvimos suerte.
El viaje sigue hacia el sur, a la bahía de Vromi , que lleva al pueblo de Vromi, en un entorno precioso. Seguimos por los acantilados a través de aguas de infinidad de colores, donde tiene que ser un placer navegar con tu propia embarcación. El barco se detiene para que nos bañemos en un lugar en el que hay varios arcos naturales de piedra . Bucear ahí fue una gozada. El viaje continúa por hermosos paisajes hacia el sur, pasando por los lugares que habíamos visitado el día anterior: Kerí, Laganás, Gerakás y al final a la capital.
acantilados de Zakinthos
baño junto a los arcos naturales de piedra
Aunque en el crucero hacen referencia a la riqueza de fauna, tanto tortugas como focas, no vimos ninguno de esos animales.
Por la tarde salimos hacia Atenas, primero en barco hasta el Peloponeso y luego en autobús. Los vuelos desde Atenas no son muy caros y son una buena opción. Nosotros escogimos un viaje más barato para poder seguir viajando otros fines de semana a otros sitios.