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CAPRI
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
Isla famosa en todo el mundo por la extraordinaria belleza de su naturaleza, la gruta Azul, los farallones, el arco natural, las calas, las villas y las fantásticas panorámicas. Curisamente no es una isla volcánica como el resto de islas del golfo de Nápoles.
Es lugar de gente rica, así que llevad la comida para comprar lo mínimo allí. Se llega en barco desde Nápoles en 30 min.
El emperador César Augusto la visitó en el 29 A.C. y maravillado por su belleza se la cambió a la Nápoles por la mayor y más rica isla de Ischia. Fue el primero en construir una villa. Su sucesor Tiberio vivió aquí entre el 27 y el 37 A.C. y construyó 12 villas dedicadas a los 12 dioses del Olimpo. La villa más importante es villa Jovis, desde la que Tiberio gobernó el Imperio Romano. Los siguientes emperadores visitaron la isla de vez en cuando.
Tras la caida del imperio romano la isla pasaría por manos de diversas civilizaciones: normandos, Anjou, aragoneses, españoles, franceses e italianos. En los siglos XVIII y XIX la isla estaba de moda, y tras el redescubrimiento de la gruta Azul en 1826 por un pintor alemán, la isla se llenó de turistas italianos y extranjeros. Empezaron a llegar artistas, intelectuales, escritores, exiliados o excéntricos contribuyendo a formar la colonia cosmopolita e internacional que ha hecho a la isla tan famosa en el mundo.
Capri
Nada más llegar al puerto de la isla nos dirigimos a la gruta Azul , el emblema de la isla. Para ello nos montamos en un barco que te lleva hasta la entrada y en el que os impresionarán los acantilados de la isla.
la Gruta Azul de Capri
Al alcanzar las inmediaciones de la entrada varios barqueros te suben en sus barcas para visitarla. No siempre se puede entrar porque si la marea está muy alta la entrada se inunda. De hecho hay que agachar la cabeza en la barca para poder acceder a la gruta. Empezaré por lo malo: vale una pasta. Entre el barco más la barca echadle entre 10 y 20 euros por persona. Lo bueno es que seréis testigos de un espectáculo único en el mundo. Intentaré describirlo. Te encuentras en una cueva grande, negra y oscura.
Parece que la barca está levitando sobre una brillante nube azul fluorescente. Toda la luz de la cueva procede de debajo del agua y es lo que produce el impresionante efecto. Te encuentras completamente a oscuras pero en cuanto metes algo en el agua, por ejemplo la mano....zas! se vuelve azul brillante. Toda la iluminación de la cueva proviene del agua.
Los romanos ya conocían la existencia de la gruta. Fue redescubierta por un pintor alemán en 1826 y ello trajo consigo un inmenso incremento en el turismo a la isla.
la Gruta Azul de Capri
el Arco Natural de Capri
A la vuelta es necesario subir al pueblo de Capri en funicular, así que a soltar más dinero. El pueblo es bonito, con calles estrechas, casas coloridas y muchas tiendas de joyas. Pero es carísimo. Desde el pueblo sale un itinerario para ver el arco natural y la gruta de Matromania . Se hace en algo más de una hora. El arco natural es un gran arco de piedra que parece estar haciendo equilibrio sobre la montaña. Es lo que queda de una gruta que penetraba en la montaña y que era erosionada por las olas. Tras la elevación de la isla en la era Paleolítica el viento y la lluvia terminaron de darle la forma.
La gruta de Matromania es una cueva natural que los romanos transformaron en lugar de culto a "Mater Magna". Montón de escaleras que luego hay que subir bajo un calor insoportable para no ver ninguna maravilla. Vosotros decidiréis.
Desde Capri vamos andando a los jardines de Augusto que destacan por la variedad y colorido de las flores pero sobre todo por las vistas de los farallones, de la calas y de la abrupta costa. Desde ahí descendimos hacia el pueblo de Marina Picola en 20 min. por la vía Krupp , un camino zigzagueante que desciende por una gran pendiente.
vistas de Capri y los farallones desde los jardines de Augusto
Marina Pícola en Capri
En Marina Pícola la playa es una cala hermosa y cristalina, de colores fantásticos, rodeada de montañas y en medio de la naturaleza. No se puede pedir más. Estuvimos un buen rato disfrutando del entorno y tomando unos baños. Esta playa está mucho mejor que la de Marina Grande.
Marina Pícola en Capri
Una advertencia, cuando llegáis a la playa os asaltan y dicen que debéis pagar por ir a la playa. Pasad de ellos y dirigíos más a la derecha donde hay zonas gratis.
Finalmente fuimos en autobús (caro) al segundo pueblo de la isla, Anacapri , por una carretera de vértigo.
Marina Pícola en Capri
Queríamos subir al telesilla en Anacapri que lleva al punto más alto de la isla y admirar el panorama, en el monte Solaro. Estaba cerrado desde las 17 h. Tampoco pasaron los autobuses a Marina Grande que estaban indicados en un cartel. Cuando decidimos ir a Capri en autobús y allí coger el funicular, llegó un autobus tan lleno de gente que no paró. Tuvimos que coger apurados un taxi para llegar al barco, con otros turistas para que nos saliese más barato. Sólo con ver los taxis uno se da cuenta del dinero que se mueve en la isla. Cobran cantidades muy grandes a los turistas y son muy ratas acordando el precio.
Capri os llevará un día entero y os quedarán cosas que ver. Es algo caro pero merece la pena sin duda alguna. Con un poco de suerte veréis la puesta de sol desde el barco de vuelta.