Subscripción a lista de correo

Interrail por Italia

Milán - Padua - Verona - Venecia - Florencia - San Gimignano - Siena - Pisa - Nápoles - Pompeya - Costa de Amalfi - Capri - Asís - Roma - Tívoli - Mónaco

 
FLORENCIA
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
Florencia es una de las ciudades más célebres del mundo, de una riqueza histórica única. Se encuentra en la provincia de la Toscana, famosa por sus vinos y paisajes.
Florencia es una ciudad-museo. A los que os guste el arte es imprescindible. A los que no, es imprescindible. Además de sus museos y galerías se añaden jardines, palacios, puentes, un increíble casco antiguo y una gran animación en sus calles peatonales del centro. A cada paso surge una sorpresa, se descubre un monumento o un rincón inolvidables.
Además es un excelente punto de partida para las vecinas Pisa o Siena. Estuvimos 4 días incluidas las visitas a Pisa y Siena. Sólo Florencia calculo que se vería en 3 días, pero no menos si se quiere disfrutar de ella.
Aunque intentaré resumir lo que se puede visitar, es imposible enumerar todas las riquezas artísticas.
Llegamos casi al mediodía en el tren desde Venecia. El trayecto Bolonia-Venecia lo hicimos en un InterCity, es decir, pagando suplemento porque nuestro tren llevaba un retraso de 4 h. Es triste, pero viajando se comprueba que el tiempo equivale a dinero. Así como en las primeras paradas del trayecto ya teníamos reservado el alojamiento (Milán y Padua) en Florencia confiábamos en encontrar cualquier cosa puesto que no habíamos conseguido nada por internet. Después de llamar a un montón de sitios (al igual que otros muchos turistas que llegaron con nosotros) que estaban completos seguimos a un hombrecillo de esos que abundan en las estaciones ofreciendo alojamiento a cualquier joven con pinta de viajero o de despistado (y al que le habíamos dicho "no, gracias" dos o tres veces antes). Nos enseñó una minihabitación que no valía lo que pedía, pero hartos de estar buscando sin encontrar y consolándonos de que sólo íbamos a estar ahí para dormir la cogimos. Además estaba cerca del centro. Lo más divertido de todo es que en Florencia nos tocó lavar la ropa, y el tendedero no era suficiente para tanta prenda, así que nuestra minihabitación estuvo un par de días plagada de ropa secándose. Por tanto si vais a visitar Florencia, os recomiendo tener alojamiento reservado antes, puesto que hay muchísimo turismo.

En primer lugar un apunte histórico para comprender mejor el conjunto de lo que vimos. En el siglo XIV se empieza a destacar en Florencia una familia (los Médicis) por las riquezas que han ido acumulando con el comercio de la lana y las actividades bancarias. Uno de sus miembros, Cosme el Viejo (1389-1464), además de inteligente y hábil, fue un amante de las artes. Vivió como un ciudadano pero tuvo gran importancia tanto en la política como en la cultura. Siguió la tradición su nieto, Lorenzo el Magnífico (1449-1492), llevando a Florencia a ser una de las ciudades más importantes en Europa. Tras su muerte hay un intervalo político revuelto hasta el regreso de los Médicis al poder por medio de Cosme I en 1537, pero ahora siendo nombrado Gran Duque de Toscana. Desde entonces y hasta 1743 los Médicis gobiernan la ciudad en la llamada fase granducal.
Los Médicis fueron unos mecenas de las artes. Apoyaron y protegieron el desarrollo de numerosos artistas que llegarían a ser los mejores del mundo. Concentraron en la ciudad todas las obras de arte que pudieron e impulsaron la creación de nuevas. Bajo su protección estuvieron gente como Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, Botticelli, Brunelleschi, Vasari, Donatello, Giberti.......
Desde cualquier parte que se llegue a la catedral el espectáculo es extraordinario. Desde las estrechas calles medievales se desemboca en un espacio abierto, enorme, que sin embargo es casi incapaz de contener a los tres edificios: el Baptisterio de San Juan , la catedral de Santa María de la Flor y el campanario . La combinación de los tres mármoles de distintos colores (blanco de Carrara, verde de Prato y rosa de la Maremma) en los tres edificios les da un aspecto elegante, hermoso y único.
catedral de Florencia
El Baptisterio de San Juan fue en origen un templo romano de gran importancia, reestructurado a su aspecto actual en los siglos X y XII, pero conservando la arquitectura típica romana, con base octogonal. Está dedicado a San Juan Bautista, patrono de Florencia. Antes que baptisterio, entre 1059 y 1128 fue catedral de Florencia. En la pila bautismal se han bautizado durante siglos los florentinos, entre ellos Dante. Visitad el interior, con gran cantidad de detalles interesantes imposibles de enumerar. En el exterior se pueden admirar las tres famosas puertas de bronce, que muestran multitud de escenas de la biblia.
La primera, en la fachada sur, fue realizada por Andrés Pisano entre 1330 y 1336.
La segunda, en la fachada norte, la completó Lorenzo Ghiberti, que salió vencedor del célebre concurso en el que triunfó sobre ilustres adversarios, entre ellos Brunelleschi. Le costó desde 1403 hasta 1424 con colaboraciones de Donatello o Uccello.
puerta de Ghiberti en el Baptisterio de la catedral de Florencia
La tercera, una maravilla, está frente a la catedral. La realizó de nuevo Ghiberti y sólo le costó 27 años!! desde 1425 a 1452. Representa 10 escenas del antiguo testamento y se le denomina la puerta del Paraíso, ya que Miguel Ángel solía decir que era digna de servir de puerta al Paraíso. Es la que destaca sobre las demás con mucha diferencia. Acercaos y ved el detalle de los dibujos.
La catedral es enorme, concretamente la tercera del mundo en cuanto a dimensiones tras San Pedro en el Vaticano y San Pablo en Londres. Está completamente revestida de mármoles. Fue empezada en 1296 por Arnolfo de Cambio y presenta la peculiaridad de que su planta representa a una flor. Fue consagrada en 1436, pero todavía continuarían construyendo y decorando muchas generaciones de artistas hasta 1870, año en el que se finalizó la fachada en estilo neogótico. La visita al interior os mostrará muchas maravillas. Encontaréis la tumba de Brunelleschi o una copia de la piedad de Miguel Ángel cuyo original está en el museo de la catedral.
La piedad representa el desprendimiento de la cruz del cuerpo de Jesucristo, ayudado por las santas mujeres y Nicodemo.
Aquí haré un paréntesis para aclarar lo de la piedad. Hay 4 piedades esculpidas por Miguel Ángel: la de Roma, la de la Academia de Florencia, la de la Catedral de Florencia y otra en el palacio de los Sforza en Milán. La piedad de la que hablo la esculpió a los 75 años, pensando en usarla para su tumba. De hecho el hombre encapuchado es su autorretrato. Pero como buen genio, le dio un ataque de ira, y descontento por la calidad del mármol la lió a martillazos con la obra. De ahí que esté sin acabar.
piedad de Miguel Ángel
Del interior cabe destacar la cúpula, obra de Brunelleschi, construida entre 1420 y 1434. La historia de la misma es original. En 1420 no sabían cómo construir la gran cúpula, ya que se encontraban muchos problemas técnicos. Brunelleschi presentó un proyecto muy innovador rechazado al principio pero aceptado después. Brunelleschi estudió la arquitectura clásica, especialmente el Panteón en Roma. Su propuesta se basaba en ir construyendo la cúpula sobre sí misma en círculos concéntricos y sin emplear los acostumbrados andamios. Así que el tipo y sus obreros se pegaron 15 años suspendidos en el abismo.
cúpula de Brunelleschi de la catedral de Florencia
Existe la posibilidad de subir a la cúpula , que merece la pena no sólo por las increíbles vistas, sino también por apreciar y comprender el trabajo de construcción. De hecho hay un tramo en el que se sube entre la cúpula interior y la protectiva exterior. Si subís, también podréis admirar los frescos de la cúpula (de Vasari o Zuccari entre otros), y os entrarán escalofríos al pensar en los pintores colgados a una altura de vértigo. En esta cúpula se basarían para construir la de S. Pedro, en el Vaticano y la de S. Pablo, en Londres.
Finalmente el campanario fue iniciado por Giotto en 1334, que murió en 1137, por lo que tuvo que ser finalizado por sus discípulos en 1359, entre ellos Andrea Pisano. Es un ejemplo de arquitectura gótica florentina. Existe la posibilidad de subir a la torre, pero puesto que hay que pagar, os recomendaría subir a la cúpula, de la que además tenéis vistas imponentes del campanario.
Podéis visitar el museo de la catedral, que incluye muchas obras de la catedral, el baptisterio o el campanario. No tuvimos el gusto de visitarlo, es imposible verlo todo........
En la escalera de la catedral abundan grupos de italianos a la caza de la ragazza.

La plaza de la Señoría es el centro histórico y político de la ciudad. Está comunicada con la plaza de la catedral por una elegante calle peatonal. La plaza está rodeada por palacios y sembrada de estatuas de gran interés, mostrándonos un conjunto arquitectónico único. Al llegar os quedaréis alucinados y con la boca abierta.
el Perseo de bronce en la plaza de la Señoría
No resistiréis la tentación de sentaros en cualquier lugar y admirar durante un rato cuanto os rodea. Lo primero que veréis será la estatua del David de Miguel Ángel, pero es una copia. El original se muestra en la Academia para protegerlo de la intemperie, aunque estuvo varios años en el lugar de la copia.
copia del David de Miguel Ángel en la plaza de la Señoría
La plaza es magnífica, pero si además llegáis cuando en Florencia se celebra un festival de desfiles de bandas de tambores vestidas de época, agitando banderas, la impresión es inmejorable.
plaza de la Señoría y festival
El palacio Viejo o de la Señoría , levantado a finales del XIII, es majestuoso y domina la plaza con su alta torre almenada. La dirección de la construcción se atribuye a Arnolfo de Cambio, el de la catedral. Es un edificio cúbico y sólido, sobre el que destaca la torre llamada de Arnolfo. Fue sede del poder de la ciudad hasta que Cosme I decidió ir a vivir a la nueva residencia, el palacio Pitti. De ahí el nombre de palacio Viejo. El siglo pasado el gobierno se reinstaló aquí y actualmente es el ayuntamiento.
palacio Viejo o de la Señoría en la plaza de la Señoría
La visita comienza en el bonito patio. En el centro se aprecia una fuente, el famoso geniecillo alado de Verrocchio. Es una copia, y el original se ve en la visita del palacio. Seguimos hasta el impresionante Salón de los Quinientos, así llamado por el número de personas que formaban parte del Consejo General del Pueblo tras la expulsión de los Médicis. Data de 1494.
Lo que observamos en la sala es del siglo XVI, cuando gobernaba Cosme I y encargó la remodelación de la sala a Vasari. En las obras se perdieron los bosquejos preparatorios para los frescos de sendas batallas que tanto Leonardo como Miguel Ángel debían pintar en competición!! Entre las esculturas destaca la Victoria de Miguel Ángel.
Seguiréis la visita por distintas salas, habitaciones y aposentos ricamente decorados por Vasari y sus ayudantes. Os encantará el pequeño despacho de Francisco I de Médici. Más tarde subiréis a la terraza y finalmente a la torre desde donde hay unas increíbles panorámicas. Ojead los ordenadores de información a lo largo de la visita porque merecen la pena. Estuvimos casi una hora viendo cómo se trasladó al David o cómo eran los preparativos para los frescos del Salón de los Quinientos. Muy interesante si tenéis ocasión. Además, en el palacio había una exposición interesantísma de telescopios de Galileo.
geniecillo alado de Verrocchio, en el palacio Viejo
El palacio de los Uffizi fue encargado por Cosme I a su arquitecto predilecto, Vasari. Es renacentista, tiene forma de herradura, está situado junto al palacio Viejo y originalmente servía como oficinas (de ahí el nombre). Fue creado bajo influjo de Miguel Ángel. Hoy en día alberga uno de los muesos más importantes del mundo, la galería de los Uffizi, que fue instalada por el hijo de Cosme I, Francisco I. Los Médicis que les siguieron fueron enriqueciendo la colección hasta que pasó al estado italiano.
La galería es enorme. Puedes pasar todo el tiempo que quieras dentro, dependiendo de tu amor por el arte. Supongo que un estudiante de arte estará horas y horas extasiado. Yo no llego a tanto, y fuimos viendo las obras más importantes antes de que empezase el cansancio mental. Está muy bien organizado y se puede viajar a lo largo de toda la historia del arte, especialmente la pintura. Entro otros, no os debéis perder:
el Nacimiento de Venus, de Botticelli
La Batalla de San Romano (Pablo Uccello), Virgen con el Niño (Felipe Lippi), el Nacimiento de Venus y la Primavera (Botticelli), la Anunciación y la Adoración de los Reyes Magos (Leonardo Da Vinci), la Venus de Urbino (Tiziano), Virgen del Jilguero (Rafael), Baco Adolescente y la Medusa (Caravaggio), Autorretrato Senil (Rembrandt), además de obras de Rubens, Van Dyck, Miguel Ángel, Goya, Tintoretto, Veronese , Verrocchio o retratos de los Médicis. Es muy probable que debáis hacer cola para entrar.

Al dirigirnos hacia el palacio Pitti se cruza el río Arno por el famoso Puente Viejo , que es el puente más antiguo de la ciudad. Su forma se remonta al siglo XIV.
el Puente Viejo de Florencia
Este puente ha albergado siempre tiendas, desde carnicerías en sus inicios hasta orfebrerías y joyerías desde los Médicis. Actualmente es un mercado de joyeros pero también de artesanía sencilla. Hay un pasadizo, la galería Vasariana (construida por Vasari por orden del de siempre, Cosme I) que une el palacio Viejo con el palacio Uffizzi y con el palacio Pitti pasando por el puente Viejo. Ahora está cerrado, pero se puede pedir hora en los Uffizzi para visitarla.
Seguimos hacia el otro lado del río por la calle principal, rica en tiendas de cuero (es algo muy típico de Florencia). En el nº 18 está la casa donde vivió Maquiavelo. Finalmente llegamos a la plaza Pitti, donde emerge la mole imponente del palacio. El palacio Pitti imita a los antiguos edificios romanos. Se entra por un patio de carácter clásico. Ahí se inicia la visita del palacio.
En él encontramos una serie de salones, aposentos y habitaciones pertenecientes a los Médicis primero, pasando por los Lorena (hasta 1859) y la familia real de Italia, los Saboya. Los Saboya utilizaron el palacio como residencia en la época en que Florencia fue capital de Italia, entre 1865 y 1871. En 1946, fecha de establecimiento de la república, pasó a manos del Estado. Además de la visita a los aposentos, también hay exposiciones y galerías de cuadros que se visitan independientemente.
el palacio Pitti
Destaca la galería Palatina, con muchos cuadros de interés. Al igual que en los Uffizzi, nosotros visitamos los cuadros más interesantes para no acabar agotados. Un consejo: no se os ocurra visitar el mismo día la galería Uffizzi y la Palatina, porque acabaréis saturadísimos y odiando el arte!! Cuanto más espacio entre ambas visitas mejor. No sé a vosotros, pero a mí lo que más me cansa es estar de pie durante mucho rato sin moverme, y eso es precisamente lo que ocurre en las galerías de cuadros.
Junto al palacio había una colina que transformaron en jardines. Se llaman los jardines del Bóboli .
los jardines del bóboli y paisaje de la Toscana
Desde ellos contemplamos hermosas vistas de la Toscana y de Florencia mientras nos damos un relajante paseo al atardecer. Dentro de los jardines se visita la original gruta de Buontalenti y os reiréis con la fuente grotesca del enano morgante sobre una tortuga.
Florencia desde los jardines del Bóboli

Para descansar de tanto arte e historia, os describiré un poco el centro histórico al atardecer y por la noche, cuando ya se han acabado las visitas a los lugares. El casco antiguo es peatonal, muy animado y pequeño. En menos de 10 min. se va andando tranquilamente desde la catedral al Puente Viejo. Posiblemente sea la ciudad en la que más agusto nos paseamos al anochecer por sus calles. Como he dicho hay bastante gente, restaurantes y espectáculos por la calle. También ayudaba el hecho de que fuese fin de semana. Es uno de esos sitios donde no te importa darte el placer de cenar un poco más caro que de costumbre, probando un vino de la Toscana (el famoso chianti) y una buena comida (eso sí, sin pasarse, y sólo algún día, no todos) por ejemplo en la plaza de la Señoría. Una sugerencia a los amantes del helado. Si vais a Italia os daréis cuenta de que son excelentes. Pero los locales de helado se dividen entre excelentes y excelentísimos. Hay uno del segundo grupo en Florencia: desde la catedral vais hacia el palacio Viejo por la calle principal. Tenéis que desviaros por una de las calles que van hacia la izquierda y encontraréis la heladería enseguida en la acera derecha. ¿Cómo reconocerla? Entrad y ved si sois capaces de contar cuántos sabores hay. Impresionante. Y ya os voy avisando: esto no es nada comparado con una heladería que hay en Roma y que os describiré.

Volvamos al arte. Seguro que hay gente que se cansa enseguida con el arte. Mi consejo es que alternéis Florencia con excursiones a Pisa o Siena, que tienen mucha menos condensación de información y permiten relajar más la mente. Así no os saturaréis en Florencia si no os gusta demasiado tanto arte.
Dos puntos que me parecen de obligada visita son la Academia y las capillas de los Médicis .
En las capillas de los Médicis encontramos tres salas importantes destinadas a albergar los sepulcros de todos los Médicis desde Cosme I hasta 1743 y algunos de los anteriores:
En primer lugar la cripta, que alberga las lápidas de varios Médicis.

estatua del Pensador, en las capillas Mediceas
En segundo lugar la fastuosa capilla de los Príncipes. Es un enorme octógono rematado por una alta cúpula (unos 50 m.) con paredes revestidas de mármol de diversos colores y piedras preciosas. Fue empezada en 1600 como espacio para glorificar a los grandes Duques (así se llamaban a los Médicis desde Cosme I) sin reparar en gastos. El problema es que está sin acabar, pero asombra a pesar de ello.
En tercer lugar la Sacristía Nueva. El contrastre entre la anterior sala y ésta es impresionante. Aquí todo es armonía. Fue comenzada en 1520 por Miguel Ángel por encargo del papa León X (un Médici), que deseaba acoger los restos de algunos miembros de la familia Médici, entre ellos los de su padre (Lorenzo el Magnífico) y su tío (Julián).
Trabajó en ella hasta 1537, fecha en la que se va a Roma para no volver. Vasari le dio algunos retoques después. Los más entendidos dicen que Miguel Ángel consiguió unir la escultura y la arquitectura en uno. En las paredes encontramos los monumentos funerarios de los Médicis: las esculturas del "pensador" y del "caudillo", la virgen con el niño sobre la tumba de los "magníficos", o las cuatro figuras (dos hombres y dos mujeres), consideradas como una de las obras maestras de Miguel Ángel, que representan la Noche, el Día, el Ocaso y la Aurora.
De aquí se puede bajar a la cripta, cubierta de dibujos de Miguel Ángel y sus ayudantes, preguntando antes a los vigilantes.
del Caudillo, el Día y la Noche en las capillas Mediceas
En la Galería de la Academia hay varias obras, pero nosotros fuimos a lo esencial: las esculturas de Miguel Ángel. En primer lugar, flanqueando al David, encontramos a los "Prigioni" o prisioneros .
Prigioni, en la Academia
Fueron un proyecto de Miguel Ángel para la tumba en Roma del papa Julio II. Tras varias interrupciones durante más de 30 años se abandonó el proyecto y quedaron estas sorprendentes esculturas que permiten ver cómo trabajaba el mejor escultor de todos los tiempos. El decía que la obra estaba dentro del bloque de mármol y que su trabajo era liberarla. Aquí es donde mejor se aprecia esta afirmación, donde las esculturas parecen luchar para salir del bloque.
Otra obra incompleta es la piedad de Palestrina, que no es atribuída por unanimidad a Miguel Ángel, y que también está incompleta y transmite un gran dramatismo.
Finalmente llegamos a la escultura que posiblemente sea la más conocida de todos los tiempos: el David . Sin el pedestal mide 5 metros de altura. Parece imposible creer que de un bloque único y gigantesco se pueda obtener esta estatua con las proporciones y formas perfectas. Lo más curioso es que Miguel Ángel no necesitaba de modelos para esculpir, sino que lo hacía sin ayuda. La esculpió entre 1501 y 1505 a la edad de ¡¡25 años!! Se convirtió en símbolo de la libertad para la República Florentina.
David de Miguel Ángel
David de Miguel Ángel
La estatua representa al David con una mano sujetando la honda (que apoya sobre la espalda) y otra con la piedra que le servirá pra matar al gigante Goliat, símbolo de tiranía. Fijaos en las fotos, en el detalle al que llega el maestro, en los músculos, en las venas, en las proporciones perfectas. Es impresionante.
David de Miguel Ángel
Junto al David encontramos el busto en bronce de Miguel Ángel realizado por un alumno suyo. Deteneos en su nariz, ya que estuvo siempre señalada por un puñetazo que recibió cuando era joven. Tras contemplar todas las obras esculpidas de Miguel Ángel uno parece que se acostumbra ya y no se impresiona, pero hay que pensar que no es plastilina, sino duro mármol, y que de lo que se parte de es de una piedra enorme sin forma alguna.
Tuvimos que hacer una cola de 30 min. para entrar, así que no desesperéis.

Para no aburrir más os resumiré otros sitios que visitamos y me gustaron:
Iglesia de San Lorenzo . Los Médicis la hicieron la iglesia de la familia. Cosme el Viejo la mandó construir en 1419 a Brunelleschi. Es la primera iglesia renacentista. Encontramos las tumbas de los Médicis más antiguos en la preciosa Sacristía Vieja, obra de Brunelleschi y con esculturas de Donatello. También destaca el claustro, la biblioteca Mediceoo-Laurenziana, los dos púlpitos de Donatello y la fachada interior de la iglesia (ambos de Miguel Ángel).
biblioteca Mediceo-Laurenziana
En el altar mayor están los sepulcros de Cosme el Viejo y su amigo Donatello. Sorprende la fachada inacabada de la iglesia. Bullicioso e interesante mercadillo en la plaza junto a la iglesia.
Palacio de Médici-Ricardi . Residencia renacentista de los Médicis durante el siglo XV hasta que Cosme I se traslada al Palacio Viejo.
Iglesia de Orsanmichelle , en cuyas fachadas los mejores escultores florentinos han demostrado su habilidad. Se ve casi de paso.
Cristo de Brunelleschi
Iglesia de Santa María la Novella , del siglo XIII con fachada entre el XIV y el XV. Llena de muchísimas obras de interés, como gran cantidad de frescos de Giotto o Pablo Uccello. Me impresionó el dramático y realista crucifijo en madera de Brunelleschi, llamado el "cristo de los huevos", porque cuando su amigo Donatello contempló maravillado por primera vez la obra se le cayeron los huevos que acababa de comprar.
Iglesia de la Santa Cruz . Fachada del siglo pasado (parecida a la catedral) y resto de finales del XIII. De estilo gótico toscano, da la impresión de gran ligereza. También la hizo Arnolfo de Cambio. De interés son las tumbas de Miguel Ángel (que murió en Roma a los 89 años), la de Maquiavelo o la de Galileo Galilei. Muchas otras obras de interés, por ej. frescos de Giotto o un crucifijo de madera de Donatello. Cerca de esta iglesia y del palacio de Bargello está el palacio donde fue pintada la Gioconda.
Iglesia de la Santa Cruz en Florencia

El palacio del Bargello alberga el museo nacional de escultura. Visitadlo si os gusta la escultura renacentista, por ejemplo Donatello. El edificio es del siglo XIII y el claustro tiene un aire totalmente medieval.
La casa de Dante es sin más una curiosidad. Merece más la pena pasearse por los alrededores de esta casa observando las típicas casas-torre de la Florencia medieval.
En el mercado de la paja está "Il Porcellino" , un jabalí esculpido en bronce que es una copia del que está en los Uffizi. Es una fuente y si se le acaricia el hocico trae fortuna. De ahí que el hocico sea la parte más brillante.

En fin, creedme que sólo he hecho un resumen. No he nombrado muchísimas otras posibilidades para los amantes del arte, o los barrios llenos de casas antiguas y palacios por todos los rincones. Por los museos pasamos a toda velocidad, porque hay que repartir el tiempo.