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MILÁN
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
Milán es la segunda ciudad en población de Italia, pero la primera por su actividad económica. Situada en la región de Lombardía, se trata de una ciudad cosmopolita. Si os gusta ir de tiendas estaréis en vuestra salsa, ya que abundan las marcas en los alrededores de la plaza de la catedral. Merece una visita rápida por su imponente catedral.
Fue nuestra primera parada en el viaje nocturno desde España (Hendaya-Ventimiglia-Milán). Nos tocó un viaje movido, con gente maleducada y molesta. No suelo quejarme mucho, pero en ese viaje nos tocó de todo. Pero es el precio que se debe pagar si se quiere viajar barato y como era el principio del viaje te lo tomas de buen humor.

Tras su pasado romano, hago un salto de unos siglos y empiezo en 1162, cuando Barbarroja quiere imponer a Milán su soberanía y ante la negativa la arrasa. Milán con la ayuda de la liga Lombarda se resarciría en 1176 en la batalla de Legnano y al emperador no le quedó otro remedio que reconocer sus privilegios. En los tres siglos posteriores hubo varia luchas internas, pero no evitó que la ciudad consiguiera un auge industrial y financiero lo que a su vez le permitió convertirse en centro artístico con las estancias de Bramante o Leonardo Da Vinci. Durante el siglo XVI sufrió la dominación española, al principio perjudicial pero luego beneficiosa para la actividad de la ciudad. En 1802 fue capital de la República de Italia y en 1805 capital del reino. Tras el declive de Napoleón los austríacos tiranizaron la ciudad hasta que en 1859 se unió al Piamonte y se convirtió en la capital económica del reino de Italia. Durante el XIX se produjo una intensa industrialización y crecimiento demográfico. En 1919 Mussolini fundó los Fascios italianos que hasta 1922 expulsaron y asaltaron a obreros y partidos en Milán. Mussolini realizaba la marcha sobre Roma en 1922 sin resistencia alguna y tras la cual el rey Victor Manuel III y la cámara le dieron plenos poderes. Durante la Segunda Guerra Mundial hubo una tenaz resistencia en el norte de Italia dirigida por Milán. Tras la guerra su gran productividad ha hecho que Milán sea competitiva a nivel internacional.

Llegamos al mediodía y por la tarde nos dio tiempo a dar una vuelta por el centro. Nos impresionó el primer contacto con la catedral ("duomo" en italiano), una enorme mole rematada por cientos de pináculos y estatuillas. Al atardecer los rayos del sol inciden directamente sobre la fachada, que está espectacular. Por la tarde la cierran muy pronto así que tuvimos que entrar a la mañana siguiente.
catedral (Duomo) de Milán
La visita a la catedral requiere una mañana. Empezada en 1386 y terminada en 1814!!. El edificio, todo de mármol, tiene planta de cruz latina, con cinco naves y un crucero de tres. Se trata de una gigantesca empresa en la que participaron multitud de arquitectos, artesanos y escultores tanto lombardos como de variadas nacionalidades. Esta mezcla de culturas le confirieron al edificio un estilo gótico propio y singular.
Es posible visitar unas excavaciones bajo la catedral, ya que se están descubriendo restos importantes, como el baptisterio paleocristiano del 287 D.C. donde se bautizó San Agustín, baños romanos del siglo I y una basílica del siglo IV.
tejado de la catedral (Duomo) de Milán
Merece la pena subir al tejado y ver de cerca los pináculos y las estatuillas. Además hay bonitas vistas de la plaza y de la ciudad.
La aguja que corona la cúpula se eleva hasta los 108 m. y tiene por remate la famosa escultura de la virgen, llamada "la Madonnina" popularmente.
tejado de la catedral (Duomo) de Milán
Desde la terraza contempláis una ciudad muy extensa y bastante fea y oscura.
Después de la paliza y ante el calor que hacía se agradece poder tomar un refresco bien frío e incluso comer en alguna de las terrazas de la plaza de la catedral.
galería de Víctor Manuel II, en la plaza de la catedral
La plaza es amplia y desde las terrazas se sigue disfrutando de la catedral. Para bolsillos ajustados hay algún local de comida rápida (es una cadena que vende pizza y más cosas) bastante barato y que tiene también terraza. Además se puede pasar un buen rato observando a la gente que anda con sus modelos y trajes, no en vano Milán es una de las capitales de la moda. Si tenéis suerte podréis observar lo descarados que son los italianos cuando pasa alguna chica que les guste, aunque esto es una constante en todo el país. Los italianos se agrupan en manadas a la caza de la ragazza.
La plaza está atestada de palomas. Al principio es divertido estar rodeados de tantas. Al final parece la película "Pájaros". De hecho, cuando las personas de las terrazas se descuidaban o se marchaban dejando comida sobre la mesa, una nube de palomas asesinas inundaban todo y hacían volar todos los restos de comida que había sobre las mesas. Nosotros presenciamos uno de esos ataques de bastante cerca.
También destaca dentro de la plaza la elegante galería de Víctor Manuel II, con multitud de tiendas.
En Milán hay mucha gente de todos los países del mundo, lo que contribuye a dar un aire cosmopolita especial a la ciudad. Comprobamos la importancia de esta capital de la moda ya que las chicas llevaban unos cinturones muy anchos por encima de la cintura que nos sorprendieron, pero poco tiempo después se había extendido a España.
Por la tarde se pueden visitar otros lugares de interés, como el famoso teatro de la Scala , el convento de Santa Maria delle Grazie (que alberga el cuadro "La última cena" de Leonardo da Vinci ) o el castillo Sforzesco . Éste castillo perteneciente a la familia Sforza fue mandado construir en 1450, y se trata de un poderoso edificio encuadrado por torres. Por las calles, fijaos en cómo conducen, aunque debo decir que en el norte de Italia es donde mejor lo hacen........
castillo Sforzesco en Milán
Si tenéis tiempo desviaos para ver "la Última Cena" de Leonardo, que se ha puesto de moda tras el éxito del best-seller "el Código Da Vinci" de Dan Brown. Me voy a extender un poco con toda la historia de este cuadro porque la encuentro apasionante.
Es su cuadro más famoso junto a la Mona Lisa, y uno de los cuadros más famosos de la historia. El encargo de la Ultima Cena lo efectuó Ludovico el Moro, duque de Milán. Lo quería para el monasterio de Santa María delle Grazie, que había convertido en la capilla familiar de los Sforza. El duque solía ir a cenar los jueves con el abad, y pidió a Leonardo que adornara la sala con este fresco, que lo pintó entre 1495 y 1497. La composición de Leonardo ha resultado crucial. Su éxito se basa en la fuerza psicológica de la escena.
la Última Cena de Leonardo Da Vinci

En la mesa de La Última Cena, Jesús no instaura la Eucaristía, como era tradicional hasta ese momento. No hay ni rastro del Grial, ni de la hostia o el pan que repartirá. La acción de su mural remitía al capítulo 13 del evangelio de Juan, cuando Jesús anuncia que “en verdad os digo que uno de vosotros me traicionará”. Leonardo rompe con la tradición. Ante su palabra, cada discípulo reacciona de una manera diferente (contrastando con la calma y estabilidad que transmite Jesús), lo que permite realizar a Leonardo un completo estudio de los temperamentos humanos: la cólera, la sorpresa, la incredulidad, la duda... la culpabilidad. Judas no está, como tradicionalmente, a un extremo de la mesa, sino en medio, sin hablar con nadie (junto a Pedro y Juan). No sólo eso. En la manera tradicional de organizar un grupo tan abundante en un friso horizontal, se solía colocar dos grupos de seis a ambos lados de Cristo. Pero Leonardo los distribuye en grupos de tres. Destaca a Cristo no con los atributos conocidos, como el halo de santidad, sino con una ventana tras él, abierta al paisaje, cuya luz natural destaca su figura. La mesa lineal también es una innovación, ya que era costumbre representar la mesa cuadrada o circular.
Escogió modelos humanos para los personajes. Tuvo problemas en iniciar la pintura porque no encontraba al modelo para representar a Jesús, quien tenia que reflejar en su rostro pureza, nobleza y los más bellos sentimientos. Así mismo debía poseer una extraordinaria belleza varonil. Por fin encontró a un joven con esas características, fue el primero que pintó. Después fue localizando a los 11 apóstoles, a quienes pintó juntos, dejando pendiente a Judas Iscariote, pues no daba con el modelo adecuado. Este debía ser una persona de edad madura y mostrar en el rostro las huellas de la traición y la avaricia. Recorrió las cárceles hasta que al final dio con el idóneo.
La Cena de Leonardo está sembrada de detalles desconcertantes y para los amantes de la criptología la obra esconde un mensaje oculto sobrecogedor. Muchos escritores lo han aprovechado para escribir diversas obras.
Una de las mayores controversias está en torno a Juan. Leonardo había optado por pintar al apóstol Juan no apoyado en su pecho como dicen los Evangelios, sino apartándose de él y mostrándolo imberbe, con la cabeza inclinada en señal de sumisión y las manos cruzadas. Exactamente igual a como Leonardo acostumbraba a pintar a las mujeres en sus retratos. ¿Quién es realmente el personaje a la izquierda de Jesús? ¿No es demasiado femenino para ser un apóstol? ¿Es María Magdalena o el joven apóstol Juan?
Y qué pensar de esa mano que sostiene un cuchillo, que no parece pertenecer a ningún apóstol, que nace a la espalda de Judas y que algunos han pretendido vincular a Pedro? ¿De quién es realmente? ¿Y qué quiere decirnos? ¿Por qué parece tener actitud amenazante hacia Juan? Los bocetos de ese brazo, trazados por Leonardo y conservados en el castillo de Windsor, demuestran que esa daga y ese brazo pertenecen a Pedro. ¿qué quiso representar Leonardo con esa escena? ¿Por qué Pedro oculta a su espalda una daga, lanzándose amenazador sobre el cuello de Juan? ¿Cuál era el significado profundo de esa escena? ¿puede ser la lucha que en sus días se libraba entre los seguidores de Pedro (la Iglesia material, de Roma) y los de Juan (la Iglesia del espíritu, libre, que llevaban siglos predicando herejías como la cátara, de la cual Leonardo podría ser seguidor)?
Pero lo realmente peculiar de ese retrato es que Da Vinci se autorretrata en la escena ¡dándole la espalda a Jesús! ¿Cómo debe entenderse ese nuevo símbolo? ¿Por qué el maestro pintor se alinea tan claramente en contra la versión oficial de la iglesia? Una postura ciertamente irreverente para aquellos tiempos, cuando había que ser muy cuidadosos con todo aquello que pudiese provocar a la "Inquisición" y acabar en la hoguera por hereje. ¿Y quiénes son, en realidad, los dos personajes que le rodean y que también dan la espalda a Cristo? Los discípulos son en realidad retratos de importantes heterodoxos de su época, los apóstoles, no tienen halo de santidad, los pintó deliberadamente humanos.
¿Por qué el segundo apóstol por la izquierda es idéntico a Jesús incluso en el atuendo? ¿Alude esto a la creencia de que Jesús tenía un hermano gemelo?

En resumen, merece la pena una parada en Milán, tan solo por ver la catedral y la Última Cena. La ciudad en un día se puede visitar.