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ROMA
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
La ciudad eterna. Centro de la cultura occidental, posee mucha historia por descubrir. En Roma se regresa al mundo antiguo a través del Imperio Romano. Además encontramos innumerables plazas y fuentes con gran encanto que hacen que pasearse por Roma sea un placer. Roma también es Cristianismo, el Vaticano, las 4 basílicas, las catacumbas y mucho más, a través de las cuales recorremos toda la historia de esta religión. Y también se debe hacer mención especial al arte, con varias obras maestras: el Moisés, la Pasión, la Capilla Sixtina o los Museos Vaticanos. En resumen, para saborear esta ciudad necesitaréis 5 ó 6 días. Hay una excursión que no os debéis perder si tenéis tiempo: Tívoli. Encontraréis dos villas, la villa del Este (palacio antiguo con jardines sembrados de majestuosas fuentes) y la villa Adriana (villa romana que construyó este emperador y por la que podremos pasearnos tranquilamente e imaginar cómo vivía un emperador romano).

En primer lugar resumiré la historia de la ciudad. Si os apetece pasar directamente a la visita de la ciudad pulsad aquí.
Los historiadores romanos sitúan la fundación de Roma en el 753 A.C. Fue gobernada por reyes hasta el 509 A.C., cuando los nobles romanos expulsaron a la monarquía y establecieron la República. En los primeros tiempos de la República se conquistó la Italia peninsular mediante un ejército reclutado sólo en tiempo de guerra. La unidad táctica, la legión, estaba formada por infantería pesadamente armada. Roma utilizaba contingentes de las ciudades sometidas como tropas auxiliares. El oficial subalterno más importante era el centurión. A este ejército compuesto de soldados ciudadanos se debió la grandeza de Roma.
A partir de mediados del III A.C. Roma entró en una serie de guerras que le condujeron a dominar el mundo Mediterráneo.
La primera etapa fueron las guerras Púnicas con Cártago, en ese momento una gran potencia marítima. En la primera guerra (264-241 A.C.) los romanos se apoderaron de Sicilia, Córcega, Cerdeña y la Galia Cisalpina (por debajo de los Alpes). En la segunda (218-201 A.C.) la guerra se desarrolló en Hispania, Italia y finalmente en África. En esta segunda guerra Púnica apareció un general, el famoso Aníbal, que tuvo en jaque al Imperio Romano combatiendo y derrotándolos varias veces en la propia península de Italia. Finalmente fue vencido y como consecuencia los romanos se quedan con la Península Ibérica y noroeste de África.
Por otro lado vencieron a los macedonios y se apoderaron de Macedonia (148 A.C.) y Grecia (146 A.C.).
Puesto que tenían Hispania y la galia Cisalpina conquistaron la Galia del Sur para unir ambos territorios.
En el siglo I A.C. se conquistan Asia Menor, Siria y Judea.
Las conquistas del II y el I A.C. trajeron a Roma grandes botines y riquezas. Todos utilizaban cada vez mayor número de esclavos cuya inhumana situación provocaba revueltas (Espartaco, 73-71 A.C.). En Roma fue creciendo el gusto por el lujo.
En cuanto a la cultura, Grecia influyó mucho en los romanos cuyo arte, literatura o religión se vio empapado de la cultura helena. La religión romana creía en muchos dioses. Básicamente importaban los dioses de otras civilizaciones, especialmente la griega, y los hacían suyos muchas veces cambiándoles el nombre (Jupiter por Zeus, Marte-Ares, Neptuno-Poseidón, Plutón-Hades, Venus-Afrodita, Minerva-Atenea, Diana-Artemisa, Vulcano-Hefestos, Mercurio-Hermes, Baco-Dionisos, etc.).
A mediados del siglo I A.C. viene un periodo famoso en la historia y muy agitado. Hacia el año 60 Pompeyo, Julio César y Craso se adueñan del poder en una alianza conocida como el primer triunvirato. Gracias e ella César fue nombrado cónsul y consiguió el mando de la guerra de las Galias. Entre el 58 y 52 A.C. Julio César conquista la Galia a pesar de la revuelta de alguno de sus habitantes o de la revuelta final de Vercingétorix. En su ausencia Craso murió y Pompeyo se hizo nombrar único cónsul (52 A.C.) y quiso hacer volver a César de las Galias. César, con una gran fortuna, cubierto de gloria y con un ejército fidelísimo no aceptó esa orden que suponía su final de la carrera política y atravesó el río Rubicón con su ejército pronunciando su famosa frase "alea jacta est" (la suerte está echada). Conquistó Roma (49 A.C.) y elimina al ejército de Pompeyo en Grecia, en Farsalia (48 A.C.).
Como único dueño de Roma, probablemente habría establecido una monarquía si no hubiese sido asesinado por Bruto (44 A.C.). Su muerte no salvó la República ya que Marco Antonio manifestó su intención de sucederle. Combatido por el gran orador Cicerón que pronunció contra él las célebres filípicas, formó con Octavio (sobrino de César) y otro un triunvirato. Los tres dictadores eliminaron a los republicanos de Roma, asesinando por ejemplo a Cicerón, y vencieron al ejército republicano en Macedonia en el 42 A.C. Los tres dictadores se enfrentaron entre sí. Los dos más importantes, Marco Antonio con su aliada Cleopatra, reina de Egipto, y Octavio se enfrentaron en Actium (31 A.C.) venciendo este útlimo. Así ganó Egipto para Roma y desde entonces el estado tendría un señor.
Al siguiente periodo se le denomina el Alto Imperio.
El Senado le dio el título de Augusto a Octavio. Octavio Augusto es el primer emperador romano. Reorganizó el estado y se reservó los máximos poderes. Hasta el 69 D.C. los Julios Claudios, relacionados con la familia de Augusto, fueron emperadores y administraron bien las provincias: Tiberio, Calígula, Claudio, Nerón, etc. Después vendrían los Flavios desde el 69 al 96 A.C.: Vespasiano, Tito, Domiciano. Luego vinieron los Antoninos, que escogían a su sucesor no por herencia sino eligiéndolo. Los cinco primeros Antoninos fueron Nerva, Trajano, Adriano, Antonino y Marco Aurelio. La época de los Antoninos se considera como el siglo de oro por la enorme prosperidad de todos los territorios y la paz existente. Se produjo un gran salto en la romanización de los territorios conquistados.
En el Alto Imperio hay un enorme contraste entre Roma y las provincias. Roma era una ciudad muy grande superpoblada de ociosos y en la que la grandeza imperial brillaba en los monumentos. La sociedad de las provincias era muy vivaz y en esta época fue cuando más ciudades se fundaron, con su foro y sus monumentos a semejanza de Roma.
Se produce la decadencia de la religión oficial romana a favor de los cultos orientales que prometían una vida mejor después de la muerte y sus sacerdotes eran más habiles captando creyentes. De todas las religiones la que más auge tuvo fue el Cristianismo. El problema que presentaba era la exclusividad y que sólo permitía el culto a un solo Dios. Fueron perseguidos por la hostilidad del poder imperial desde Nerón (aunque sí que es verdad que no existía una política de persecución hacia ellos) ya que les parecía que sus adeptos se apartaban de la comunidad y eran malos romanos. El bajo pueblo los conocía mal y los creía culpables de las peores monstruosidades.
En el Alto Imperio se llega al máximo de extensión con las conquistas de Britania en el siglo I y las de Asiria, Mesopotamia y Dacia en la época de Trajano.
La otra época del Imperio Romano es el Bajo Imperio.
En el 192 D.C. el ejército impuso sus emperadores al Senado, ya sin autoridad. Se estableció una especie de monarquía absoluta.
En este periodo triunfa la anarquía y las revueltas, y el Imperio es incapaz de contener la presión de diversos pueblos. Aunque los primeros emperadores del III soportaron esta presión exterior e interior y la época siguió siendo próspera, posteriormente empezaba la decadencia.
El emperador Constantino concedió a los cristianos el derecho a ejercer su religión en el edicto de Milán del 313. También creó una nueva capital en el emplazamiento de la antigua Bizancio: Constantinopla, desde entonces rival de Roma. El auge del Cristianismo ya era imparable y el emperador Teodosio decide cerrar todos los templos paganos en el 394. A su muerte sus dos hijos se repartieron el Imperio. Desde entonces existen dos imperios, el de oriente y el de occidente, cada uno con su destino particular. El Imperio de Oriente o Bizantino duró hasta finales de la Edad Media mientras que el de Occidente fue víctima de la invasión de los bárbaros: visigodos, francos, burgundios, vándalos, suevos y hunos. Estos últimos, bajo el mando de su rey Atila llegaron hasta Roma y el Papa León I tuvo que comprar su retirada en el 452. En el 476 el último emperador fue destronado por un bárbaro.
De este cataclismo sólo se salvó la Iglesia Cristiana, que se organizó bajo la autoridad de los obispos y transmitió al mundo medieval la cultura antigua.

En cuanto al Cristianismo Pedro fue el primer obispo de Roma, quien poco después de la muertre de Jesús llegó junto con Pablo para implantar el Cristianismo en la capital romana y allí, en época de Nerón, sufrió martirio. El obispo de Roma era el sucesor de Pedro. Por medio de inmigrados judíos y orientales el Cristianismo se desarrolló a pesar de las persecuciones. Después de dos siglos de una vida a menudo clandestina, en la que los cristianos se reunían en las casas y se refugiaban y enterraban en las catacumbas, el Cristianismo se convirtió en religión oficial con Constantino. Este mismo emperador mandó construir una basílica (324-344) sobre la supuesta sepultura de Pedro, posteriormente enriquecida por pontífices y emperadores. Actualmente es el centro del Cristianismo, la basílica de San Pedro del Vaticano.
El obispo de Roma, es decir el Papa, era la principal personalidad en Roma ya que los emperadores del imperio de occidente elegían Rávena como capital. La catedral del Papa era San Juan de Letrán en esa época. Se construyeron numerosas iglesias. La más celebre fue la erigida extramuros, en el Vaticano, en el cementerio donde según la tradición estaba el cuerpo de San Pedro.
Tras varios siglos la autoridad del Papa quedó reducida a los cristianos de lengua latina debido al Cisma de Oriente (1054), que separaba a cristianos católicos de cristianos ortodoxos.
San Juan de Letrán fue la residencia permanente de los papas desde el tiempo de Constantino hasta el año 1304, cuando el Papa se fue de Roma huyendo del caos en que se encontraba la ciudad y los estados papales. Cuando el papado regresó a Roma en 1376 el Vaticano fue escogido como la residencia permanente del pontífice.
En el siglo XV el Papa construyó un palacio lujosamentre decorado para residir en él. Y ahí han vivido hasta nuestros días. Los siguientes papas fundaron la biblioteca vaticana y se guardaron las primeras colecciones de objetos de arte. En el XVI el Papa llamó a Miguel Ángel y a Rafael convirtiendo a Roma en el centro del renacimiento artístico iniciado en Florencia.
El saqueo de Roma por el emperador español Carlos V en 1527 fue aprovechado por los papas para reconstruir la ciudad; como ejemplo está la reconstrucción de la basílica de San Pedro. En este siglo Roma se establece como el centro de lucha contra los protestantes tras el Concilio de Trento, creando la Inquisición Romana (1542) y el Colegio de San Ignacio de Loyola (1551), centro mundial de la instrucción católica. Pronto el arte barroco se impuso en la escultura y arquitectura de Bernini.
El absolutismo pontificio cayó con la entrada de las ideas Revolución Francesa. Se abre un periodo en el que el Papa lucha por manterner su absolutismo y el pueblo quiere una República Romana. Tras una alternancia de poder ganan los republicanos en la revolución de 1848 y en 1849 se proclama una República Romana que se incorpora a Italia. Finalmente en 1870 se convierte en la capital del reino de Italia. Victor Manuel II (rey de Italia en 1861 y responsable de la unificación de Italia), los ministros y el Parlamento italiano se establecen en Roma en 1871. El Papa, negándose a aceptar el hecho consumado se recluye en el Vaticano y desde allí continuó dirigiendo a la cristiandad.
En 1922 Mussolini hacía triunfar el fascismo queriendo convertir Roma en la cabeza de una Italia que debía desempeñar en el mundo el papel al que le obligaba su pasada grandeza. Hizo restaurar los principales monumentos de la antigüedad, llegó a un acuerdo con el Papa en 1929 (acuerdos de Letrán), de manera que el Vaticano y Letrán constituyen un estado separado y el Papa reconoce Roma como capital de Italia. El fascimo centralizó la administración de Italia en Roma para realizar la unificación del reino.
Ocupada por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, la ciudad era liberada por los aliados en 1944.

Rómulo y Remo amamantados por la loba, museo Capitolino
Empezaré por contar la leyenda de Roma. Según la tradición tras la caida de Troya un grupo de troyanos dirigidos por Eneas se instalaron en Italia. Una de las descendientes de Eneas, Rea Silvia, tuvo dos gemelos de su unión con el dios Marte. Debido a la persecución de su tío tuvo que abandonar a sus hijos en una cuna que fue a la deriva por el Tíber hasta el pie del Palatino. Ante los gritos de los gemelos una loba acudió a amamantarlos.
Posteriormente fueron recogidos por unos pastores. Cuando eran mayores quisieron fundar una ciudad, y para elegir quién de los dos lo haría consultaron el vuelo de los pájaros. Rómulo, el afortunado, trazó los límites de la ciudad en el Palatino mediante un arado. Remo traspasó el surco de un salto para burlarse de su hermano, por lo que Rémulo lo mató.
Podéis encontrar la famosa estatua en bronce del 500 A.C. de la loba amamantando a los hermanos en el museo Capitolino.
Para empezar con buen sabor nos dirigimos al enorme Coliseo Romano , impresionante obra destinada a la diversión del pueblo. Nos encontramos con una cola que lo iba rodeando y tuvimos que esperar durante 1 hora más o menos, y eso que llegamos pronto. Era curioso un hombre que iba ordenando la fila de turistas y que nos decía por dónde debía ir, moviéndonos a todos. No tendría mayor importancia si no fuese porque para nuestra sorpresa, el hombre no era un trabajador del Coliseo encargado de organizar la fila, sino el dueño de un puesto que así conseguía hacer pasar a todos los turistas junto a sus productos. Muy ingenioso.
el Coliseo de Roma
El nombre de Coliseo deriva de la estatua colosal de Nerón que se hallaba en la proximidad. Comenzado por Vespasiano y finalizado por Tito en el 80 D.C., tiene una capacidad para 50.000 espectadores y llegó a tener una altura de 57 metros. La fiesta de inauguración del edificio duró 102 días. Estaba tan bien diseñado que todos los asistentes (50.000 aproximadamente) podían evacuarlo en pocos minutos. En la Edad Media sirvió de cantera para la construcción de otros edificios, de ahí su aspecto un tanto deteriorado.
Cuando entras quedas impresionado por sus dimensiones, y te lo imaginas lleno de gente gritando, más o menos como en la película Gladiator. El piso inferior está 4 metros por debajo de la arena y se puede apreciar el intrincado diseño con numerosas galerías destinadas a guardar y a subir luego escenarios, gladiadores o bestias en el momento adecuado del espectáculo.
Por las galerías de acceso a las gradas hay una interesante exposición sobre los gladiadores, mostrando armas, cascos y clases de estos legendarios guerreros.
el Coliseo de Roma
En el Coliseo se ofrecían distintos espectáculos, como los sacrificios animales o sacrificios humanos donde se asesinaban hombres que estaban condenados a muerte. Al final de la jornada, venían las luchas a muerte entre gladiadores. Un gran banquete entre gladiadores, que para muchos era su última comida, reunía a los combatientes el día anterior. Esta cena era pública en el sentido que la gente podía dar vueltas alrededor de la gran mesa para apreciar a los contendientes y así ver a quien apostarían más tarde.
Al día siguiente los gladiadores desfilaban en una parada vestidos con ricos trajes púrpura y oro. Saludaban al emperador, pero en contra de lo que se cree no empleaban la lúgubre y trágica exclamación: Ave Cesar, Morituri te salutan (ave César, los que va a morir te saludan). Eso sólo ocurrió en alguna ocasión.
En tanto, el público hacía las correspondientes apuestas y experimentaba un extraño y bárbaro placer con la victoria de sus favoritos. Muchas veces, por fogoso que fuese el combate, ninguno triunfaba. Entonces el combate era declarado nulo cuando el espectáculo perdía efervescencia. Pero lo más común era que hubiera un ganador y además el perdedor la mayoría de las veces no era muerto. Si el perdedor luchaba con dignidad podía levantar su brazo derecho hacia el cielo para solicitar la gracia del ganador, que consultaba al emperador.
Había un árbitro, pero sólamente para asegurarse de que los combatientes no hubiesen pactado la pelea, sino que ésta fuese auténtica. Todos los golpes estaban permitidos.
Los espectadores daban su veredicto positivo agitando sus pañuelos, levantando los pulgares y gritando que lo sacaran o bien su veredicto negativo con el pulgar hacia abajo y exclamando que lo mataran. Entonces, el emperador decidía el destino del perdedor levantando o descendiendo su pulgar. El ganador era premiado con preciosos obsequios y atravesaba corriendo la arena bajo la ovación de la multitud. Por su popularidad, los gladiadores (que podían ser esclavos, ciudadanos o condenados) pasaban a ser personajes de moda.
gladiadores luchando en el Coliseo: fotograma de Gladiator
Sin embargo, hay que puntualizar que esta imagen del pulgar no es del todo exacta. En realidad si el emperador decidía la muerte, sacaba el puño cerrado con el pulgar horizontal hacia afuera. Si prefería que viviese, sacaba el puño cerrado con el pulgar dentro.
A través de las películas parece que muchos de los perdedores morían a petición del emperador, pero tampoco era así. Matar a un gladiador suponía que el organizador del evento tenía que pagar al amo del gladiador una importante suma de dinero.
Los gladiadores en los primeros tiempos eran personas libres que renunciaban a su vida de ciudadano para convertirse en gladiador y por tanto esclavo. Estos gladiadores eran mimados por sus dueños e instruidos en el combate mucho antes de combatir en la arena.
Con el paso del tiempo y el comienzo de la decadencia del Imperio Romano el espectáculo sí que se transformó e incrementó su dureza. Muchos esclavos, prisioneros o condenados eran obligados a combatir sin tener la experiencia, y las muertes se hicieron más habituales.
Los luchas de gladiadores adquirieron tal desarrollo, que se sucedieron decenas de miles de parejas de gladiadores en las sangrientas arenas del Coliseo. Un brutal ejemplo es que en crónicas de la época se asegura que en el reinado de Trajano durante el año 109, en un festival que duró 117 días se liquidaron unos 10.000 luchadores. Muchas veces se pusieron en la arena a personajes sin armas que se consideraban nocivos para la sociedad para que se simulara un combate, lo que en realidad era un asesinato. Otra opción era las luchas en las cuales no escapaba ningún gladiador....
En el Coliseo romano se sabe que los emperadores Tito y Domiciano llegaron a llenar de agua la arena del anfiteatro para simular batallas navales.

Seguidamente nos dirigimos al cercano foro romano y al Palatino . El foro romano está situado entre el Palatino y el Capitolio. Era el corazón de la ciudad, centro religioso, político, comercial y jurídico donde se desarrollaba la vida pública.
el Foro Romano Está lleno de templos, monumentos (arcos, estatuas, columnas..) y edificios públicos. Fue el centro de la vida romana desde el VI A.C. aunque su importancia decreció en la época imperial. Su aspecto definitivo lo adquirió hacia el final de la República. Quizás os decepcione un poco porque no está muy bien conservado, pero es innegable el interés histórico. Para mí, por ejemplo, no hay comparación entre Pompeya y el foro romano.
En cuanto al Palatino, ahí se sitúa el origen de la ciudad. Roma surgió de la reunión de varios pueblos situados por las 7 colinas de la orilla izquierda del río. El Palatino es la colina donde según la tradición Rómulo fundó Roma en el 753 A.C. La población, pronto demasiado numerosa, colonizaría las colinas vecinas (entre ellas el Capitolio, la más alta) separadas por planicies que se drenaron y donde se estableció el foro. En la actualidad el Palatino es una colina junto al foro romano en la que hay restos arquitectónicos muy deteriorados y que podéis saltaros. Un truco que puede ahorrar mucha espera: en la taquilla para el Palatino se pueden comprar entradas para el Coliseo y no esperar la cola. Lástima habernos dado cuenta después.
Los foros imperiales constituyen un variado conjunto arquitectónico al norte del foro romano. Ahí está el foro de César, el de Augusto, Vespasiano, Domiciano y Trajano. Están separados artificialmente del foro romano por la avenida de los Foros Imperiales construida por Mussolini. Es bonita la columna de Trajano donde se cuentan en espiral sus conquistas por Asia Menor. A través de la avenida y observando los distintos edificios imperiales llegamos hasta el extremo, en el que se encuentra el Capitolio, cima histórica que albergó en la antigüedad varios templos dedicados a distintos dioses.
columna de Trajano
plaza del Capitolio
Actualmente en el Capitolio encontramos la plaza del Capitolio diseñada por Miguel Ángel. En el centro está la célebre estatua de bronce de Marco Aurelio, muy original ya que los romanos no acostumbraban a representarse montados a caballo. Rodeando la plaza está el palacio del Senado y actual ayuntamiento (1592), el palacio del museo del Capitolio (1644-1645) y el palacio de los Conservadores (construido en 1450 y transformado entre 1564-1568). No tuvimos el gusto de visitar el museo del Capitolio.
No muy lejos de ahí nos encontramos con un edificio sorprendente que destaca con su brillante blanco sobre el color ocre del centro de Roma. Es el monumento a Víctor Manuel II (llamado el Vitoriano) erigido de 1884 a 1912 y al que se ha añadido la tumba al soldado desconocido. A los italianos no les gusta, les parece una mole puesta ahí sin ningún respeto por lo que le rodea. La verdad es que el edificio en sí es monumental e interesante pero destaca aislado sobre un entorno al que no se adapta. Bonitas vistas de la ciudad si subís sus escaleras.
monumento a Víctor Manuel II
boca de la Verdad
Otro punto turístico es la "boca de la verdad" , una gran máscara de mármol romana que según la creencia popular mordía a quien metiendo la mano decía una mentira. En su origen era la boca de una alcantarilla. Yo creo que tiene la boca abierta porque está bostezando de aburrimiento ante tantos turistas pesados haciendo lo mismo, pero nosotros no íbamos a ser menos......
Por seguir un poco el orden histórico continuaré explicando nuestras visitas a restos romanos.
En primer lugar el palacio de Nerón , cerca del Coliseo. Es necesario visitarlo con cita previa por teléfono. Bastante interesante. Nerón era un emperador medio loco y cometió muchas atrocidades. Incapaz de dirigir el Imperio se lanzó a una vida extravagante. Al producirse el inmenso incendio de Roma en el 64 acusó a los cristianos de haberlo provocado y lanzó la primera persecución, aunque corta, contra ellos. Inició la construcción del enorme palacio, la Domus Aurea (Casa Dorada). La reconstrución de Roma y sus lujos acabarían por agotar el tesoro público de la ciudad. No se conserva la colosal estatua del emperador, que estaba cerca del Coliseo. La visita a lo que queda del palacio nos da una idea de las proporciones gigantescas de su obra y nos informa sobre la vida de este curioso personaje enamorado de sí mismo. La verdad es que la organización es un poco chapucera porque vamos con una audioguía mientras el guía no nos dice ni una palabra.
Las termas de Caracalla fueron construidas entre 206 y el 217 D.C. y llevan el nombre del emperador que gobernaba entonces. El conjunto estaba formado por un cuadrado de 350 m. de lado que encerraba el edificio central, las termas de 220 m. de longitud.
Mientras vas leyendo en la guía que las salas estaban decoradas con mosaicos, mármoles, estucos y columnas, o que había salas de masajes, de unciones con aceites, de reunión, de secado, los vestuarios y las calderas, los baños, el gimnasio, la biblioteca, las canalizaciones de aire caliente empotradas en los muros, etc., sientes un poco de decepción ante la realidad de lo que estás observando, ya que está en ruinas. Aunque se vislumbran las dimensiones y el lujo de la época y alguna cosa te llama la atención, quedas un poco decepcionado por el enorme espacio vacío que contrasta con todo lo que te están contando.
El Panteón es un fantástico edificio clásico que proviene de la reconstrucción de Adriano (siglo II) a partir de lo que quedaba de la anterior construida por Agripa. Tiene una fachada clásica con gigantescos pilares de mármol y capiteles corintios. Se ven numerosos agujeros en el suelo de mármol para el drenaje de la lluvia (la lluvia entra en el Panteón a través del «oculus», un orificio en el tejado de 9 m. de ancho y símbolo de la unión entre los adoradores romanos y sus dioses). Impresionante cúpula en cuyo interior podrás encontrar los restos del pintor Rafael, de Víctor Manuel II y de Umberto I.
el Panteón Romano
plaza del Panteón
La plaza es agradable y hay varios restaurantes. Si os gustan los helados seguid mis instrucciones. Con el Panteón a la espalda hay dos calles que siguen casi en línea recta, una desde la izquierda y la otra desde la derecha de la plaza. Tomáis la de la derecha y en pocos pasos, situada en una esquina, está la mejor y mayor heladería que he visto en mi vida. Tienen infinitos sabores. Llegué a comer el superhelado de 6 bolas. ¿No os lo creéis? Mirad la foto.
El Circo Máximo tan sólo es una extensión de tierra en la que antes estaba situado el circo. Medía 670 m. y cabían casi 400.000 espectadores. En un extremo estaba el arco de Tito (80 D.C.). Ahí se celebraban las carreras de carros tirados por caballos, recreadas fielmente en la película Ben Hur. También había otras muchas diversiones e incluso combates de gladiadores y luchas de animales de vez en cuando. En la antigüedad había más de un circo en Roma, pero éste es el más antiguo de todos.
En segundo lugar pasaré de los romanos a la Roma cristiana. Para comprender los inicios del Cristianismo en occidente es indispensable visitar algunas de las catacumbas que hay por la ciudad (San Calixto, Santa Cecilia, Domitila..). Tened en cuenta que la visita es corta y que todas ellas están lejos del centro. Nosotros fuimos andando pero no volvería a repetirlo porque hay un trecho largo, mejor el taxi. Las catacumbas eran galerías subterráneas con nichos rectangulares en las paredes, en las cuales los primitivos cristianos, especialmente en Roma, enterraban y practicaban las ceremonias de culto a los muertos. Son galerías entrecruzadas, bajas y estrechas. Muchas veces había varios niveles y llegaban a tener kilómetros de longitud. Hay cámaras, vestíbulos y capillas en donde los nichos se superponen a lo largo de las paredes. Da miedo pensar que había una persona encargada de las catacumbas y que podía ir por las oscuras galerías sin perderse. Los campos bajo los que se cavaron fueron prestados a la comunidad cristiana por ricos adeptos, algunos de los cuales dan su nombre a la catacumba respectiva. Es una visita realmente interesante.
A ellas se llega o se vuelve a través de la vía Apia , la primera "autopista en Europa" construida por el cónsul Apio Claudio en el 312 A.C. Los romanos unieron sus ciudades mediante calzadas permitiendo una rápida conexión entre ellas. Muchas calzadas subsisten hoy por Europa. Esta vía es la primera que se construyó. Su función era unir Roma con el norte de Italia. La Vía Apia está sembrada de almas que eran sepultadas a los márgenes del sendero, ya que la ley prohibía enterrarlas dentro de la ciudad. Así, comenzaron a construirse sepulcros, tumbas y otros monumentos funerarios (algunos colosales, como la tumba de Cecilia Metella) que recordaban a los desaparecidos. Se puede definir como 18 kilómetros de arte y belleza paisajística.

Un día entero lo dedicamos al Vaticano, a sus museos y la basílica de San Pedro. Nos dirigimos en metro hasta allí con los ojos bien abiertos debido a las advertencias sobre robos que nos habían hecho sobre todo en el tramo entre la estación de Termini y el Vaticano. De hecho un amigo mío que pasó allí varios meses vio en algunas ocasiones cómo se intentaba robar de mil maneras. Nos encaminamos rápidamente a los museos vaticanos, advertidos de las largas colas que se llegan a formar. Llegamos pronto y no tuvimos que esperar. Nos habían recomendado ir primero hasta la Capilla Sixtina sin ver nada, antes de que llegasen todos los turistas y la atestasen. Al final fue inevitable pararse en varias salas de interés y aunque llegamos a la capilla pronto ya había bastante gente.
En el conjunto de Museos Vaticanos se incluyen, además de la decoración del palacio propiamente dicho, colecciones de arte antiguo, arte egipcio y etrusco, tapices, mapas, cerámica, candelabros, biblioteca, pinacoteca, etc. El arquitecto Bramante fue el responsable del conjunto a finales del XV y principios del XVI.
Para no volveros locos es importante seleccionar lo que queréis ver, ya que los museos son inmensos. Nosotros elegimos la capilla sixtina, la pinacoteca, las estancias de Rafael y el arte antiguo.

La capilla sixtina fue construida en el siglo XV para el Papa Sixto IV. Debe su fama mundial a los frescos que la decoran, principalmente a los de Miguel Ángel (también contribuyeron en las paredes pintores como Botticelli). En el techo pintó entre 1507 y 1512 varios episodios de la biblia rodeados por profetas y sibilias. De 1536 a 1541 realizó el muro de la cabecera, su célebre Juicio Final. En la capilla es donde se celebra la elección del nuevo Papa.
La interpretación más acertada sobre la intención de Miguel Angel es que quiso hacer un todo escénico en la capilla Sixtina uniendo el comienzo de los tiempos con la vida del espectador y el fin de todos los tiempos.
Miguel Angel se enfrentó al Papa por su negativa a realizar la pintura y éste le obligó a acometerla. Miguel Ángel fue una persona intratable y despidió a muchos de sus ayudantes mientras realizaba el encargo del Papa. Además, durante la realización de los frescos incluso llegó a echar al Papa del recinto donde pintaba. No quería que nadie los viera antes de ser terminados y por eso los pintó él sólo y exigió al Papa que nadie viera su obra hasta que estuviese finalizada.
Los frescos del techo fueron terminados después de cuatro años de solitario y tenaz esfuerzo, durante los cuales, según sus cartas y poemas, se sentía incómodo y frustrado, asegurando que él era una escultor y no un pintor, y que desconocía la técnica del fresco. La obra resultante es descomunal, de una grandeza deslumbrante.

Plásticamente Miguel Ángel vuelve a mostrarnos figuras enormes, poderosas, vigorosas. Hay un término que se utiliza para describir las figuras de Miguel Ángel: la "terribilitá", ya mostrada en su Moisés. Encontramos a los protagonistas de los frescos en posturas forzadas, retorcidas, desequilibradas y tensos escorzos. La primera fase de la Historia de la Humanidad queda resumida con toda su fuerza en las doce escenas del Génesis que ocupan la franja central del techo.
la Capilla Sixtina: la creación de Adán
Las escenas representadas son: la creación de la luz; la creación de las estrellas y de los planetas; la separación de la tierra y del agua; la creación de Adán (posiblemente la más conocida); la creación de Eva; la caída y expulsión del Paraíso; el sacrificio de Noé; y la embriaguez de Noé.
la Capilla Sixtina: el Juicio Final
En la pared frontal se encuentra el Juicio Final. El fresco es de enormes dimensiones e incluye casi 400 figuras. La zona superior de la composición, más de la mitad de la pared, está ocupada por el mundo celestial presidido por Cristo como juez en el centro de la escena, inicialmente desnudo y en una postura escorzada, levantando el brazo derecho en señal de impartir justicia. Por debajo se observan varios grupos como los juzgados que ascienden al Cielo, los condenados que caen al Infierno, el traslado de los muertos en la barca de Caronte, etc.
El conjunto da una increíble sensación de movimiento unificado que brota del brazo de Cristo. De esta manera se refuerza la tensión y el dramatismo del momento pintado por el maestro, que crea una especie de remolino intenso. Los personajes vuelven a mostrar el interés de Miguel Ángel por la anatomía escultórica, destacando sus amplios y musculosos cuerpos inspirados en el mundo clásico. El colorido es muy brillante.
Estos frescos se realizan en un momento histórico muy delicado ya que la Reforma Protestante ha derrotado al emperador en Alemania. Toda la Europa central se debate entre terribles guerras de religión. Es en este contexto histórico en el que realiza esta obra, en la que Miguel Ángel parece expresar su catolicismo, lleno de pesimismo sobre los tiempos que vive y demostrar al mundo que habrá un día de rendir cuentas. El propio Miguel Ángel aparece retratado como San Bartolomé, a los pies de Cristo.
En los frescos pintó a muchos de sus personajes desnudos, incluido a Cristo, pero al verlos el Papa ordenó a otros pintores tapar los cuerpos cuando Miguel Ángel aún vivía.
Admirando los frescos el tiempo se pasa volando. Nosotros estuvimos más de dos horas con la vista fija en esta maravilla sin darnos cuenta.
En la pinacoteca destacan las obras de Rafael, Leonardo da Vinci y Caravaggio. Particularmente bellas son las estancias que decoró Rafael . En ellas encontramos, por ejemplo, su cuadro "escuela de Atenas" en el que hizo un precioso estudio de perspectiva y retratos de Aristóteles, Platón (es un retrato de Leonardo Da Vinci), Euclides (retrato de Bramante), Pitágoras y el propio Rafael. Si no es igual, se aproximará mucho al aspecto que en la Grecia Antigua tenían los centros donde se desarrollaba la cultura y las artes.
Escuela de Atenas, Rafael, Museos Vaticanos
Escalera de Bramante, Museos Vaticanos
Aunque prácticamente ni os fijaréis en los elegantes palacios donde se encuentran los museos, sí que de vez en cuando os llamarán la atención. Es el caso de la particular "escalera de Bramante", una espiral que desciende y consigue un efecto peculiar.
La biblioteca, construida en 1588 está ricamente decorada y tiene obras importantísimas como el Códice Vaticano o Virgilio. Nosotros no estuvimos aquí por falta de tiempo, ya que como he dicho debéis seleccionar muy bien qué os interesa antes de ir allí, para facilitar las cosas.
La zona de arte clásico contiene muchas estatuas que estaban en la villa Adriana, como el caso del "Laoconte", obra maestra de la escultura antigua (siglo I A.C.). Descubierto en Roma en 1506 influyó enormemente en el gran Miguel Ángel y modificó su forma de ver el cuerpo humano. Representa al sacerdote troyano Laoconte y sus hijos, en el trágico momento de perecer ahogados por las serpientes enviadas por Atenea para vengarse por haber advertido a los troyanos contra el caballo de madera donde se escondieron los griegos para tomar Troya.
el Laoconte, Museos Vaticanos
Tras los museos nos dirigimos a la basílica de San Pedro del Vaticano.
En el 67 D.C. San Pedro fue martirizado en el Circo de Nerón en lo que hoy es el Vaticano. Hay testimonios arqueológicos de una antigua necrópolis, con la tumba de San Pedro directamente bajo el altar mayor. Ésta ha sido venerada desde el siglo II.  En un edículo del 160 D.C. se puede leer en griego "Pedro está aquí".
En el año 90 el Papa San Anacleto construyó un pequeño oratorio sobre la tumba de Pedro. Constantino empezó a edificar allí hacia el 323 una basílica, la antigua basílica de San Pedro. La primitiva basílica constantina era de cruz latina con cinco naves, aunque todas estas estructuras fueron desapareciendo paulatinamente durante la larga y gradual reconstrucción de que ha sido objeto la basílica actual.
Su historia empieza cuando Nicolás V dio vía libre al nuevo edificio, encargando la construcción de otro ábside en sustitución del ábside Constantino. Las obras (que continuaron lentamente durante los siguientes pontificados) se reemprendieron con intensidad por el Papa Julio II (1503-13) y confió la mayor parte de las obras a Bramante. De este modo, se llegó a la demolición de la antigua iglesia.
En 1506 Bramante inició la construcción del nuevo edificio adoptando la planta de cruz griega coronada por una cúpula central inspirada en la del Panteón. A la muerte de Julio II (1513) ya se habían terminado los cuatro grandes pilares que debían sostener la cúpula, los arcos curvados que descansaban en ellos y se había empezado la tribuna.
Basílica de San Pedro del Vaticano
Tras la muerte de Bramante en 1514 hubo muchas controversias y pocos progresos de los proyectos encargados a Rafael y otros arquitectos hasta que la obra pasó a Miguel Ángel. Éste salvó lo que pudo del plan de Bramante y diseñó la magnífica cúpula para la cual sustituyó el modelo del Panteón por el de la cúpula florentina de Brunelleschi pero no vivió para ver el fin de su obra, ya que murió en 1564. Ésta fue continuada por Giacomo Della Porta, que la alzó entre 1588 y 1590 (132 m. de altura y 42 m. de diámetro).
En el pontificado de Pablo V (1605-21) se abandonó definitivamente el proyecto de cruz griega de Bramante y Miguel Ángel. Giovanni Fontana y Carlo Maderno (1607-15) alargaron el brazo oriental para conseguir la cruz latina. Debido a este cambio en la planta la cúpula de Miguel Ángel no es visible más que de lejos ya que la fachada la oculta desde la Plaza de San Pedro. También en esta época se diseñó la fachada barroca. San Pedro es la mayor catedral del mundo, con 187 m. de longitud y una cúpula de 132 m. de altura.
La obra de arquitectura se terminó en 1614 y comenzaron las decoraciones hechas por Bernini: el Baldaquino sobre el Altar Mayor, la Cátedra de San Pedro, la columnata en torno a la plaza y otras.
Para acceder a la basílica hay que pasar por la plaza de San Pedro .
Esta maravilla es obra de Bernini, construida en 1656 y 1667 con el fin de crear un sitio capaz de acoger grandes congregaciones de fieles. El diseño de la plaza simboliza al pontífice coronado con la tiara (cúpula de San Pedro) y con los brazos abiertos, acogiendo a toda la cristiandad. Hay un total de 284 columnas dóricas y 88 pilastras a lo largo de 240 m. Cada brazo contiene cuatro filas. Requiere 5 personas con brazos extendidos para abrazar una sola columna. Sobre el corredor de columnas hay 140 estatuas de Apóstoles, Papas y obispos. 
Roma y la plaza de San PEdro desde la cúpula de la Basílica
columnata de Bernini
La obra es enorme aunque debido al gran espacio en que está situada parece más pequeña. Para comprobar las dimensiones acercaos a las columnas.
Está diseñada de tal forma que si nos colocamos en cualquiera de los dos puntos (los focos de la elipse) que están en el suelo cerca del centro veremos sólo una fila de columnas en vez de cuatro.
En el centro de la plaza de San Pedro hay un obelisco egipcio que pesa 360 toneladas. En el año 37 el emperador Calígula edificó un circo y le puso en medio este obelisco proveniente de Heliópolis. Se instaló en su lugar actual en 1586. Arriba se colocó una cruz de bronce que contiene un fragmento de la verdadera cruz.
Al entrar en la basílica se corta la respiración por las medidas gigantescas de todo lo que nos rodea. Tiene 3 naves y encontramos varios puntos de interés.
En el ábside principal del Vaticano Bernini realiza entre 1651 y 1666 el altar, dentro del cual se encuentra la cátedra de San Pedro. Se trata de un altar transparente en el que la luz es utilizada como un elemento de la composición. La luz pasa a través de un vitral donde es transformada por el color de éste, configurando la Gloria. En el medio de ésta se encuentra una paloma, simbolizando el Espíritu Santo.
La Cátedra de San Pedro oculta la madera de la silla de San Pedro. Obra de Bernini entre 1656 y 1666 en bronce. Dos ángeles sostienen la tiara pontificia y las llaves dando el efecto de que la silla está en le aire.
estatuas dentro de la Basílica de San Pedro del Vaticano
interior de la Basílica de San Pedro del Vaticano
El baldaquino (1624-1633) marca la tumba de San Pedro en el crucero de la basílica. Construido en bronce, está formado por cuatro columnas salomónicas que sostienen una decoradísima parte superior coronada por el Orbe y la Cruz.
En la cripta está la tumba de San Pedro y otros Papas.
Fijaos en qué bonito efecto conseguí con los haces de luz que se filtraban por las vidrieras de la basílica.
Dentro también encontraréis una de las mejores obras de Miguel Ángel, la Piedad del Vaticano . Esta obra fue realizada entre 1498 y 1501, en la primera estancia del artista en Roma y a los 24 años. Es una escultura muy delicada y triste, con la hermosa y joven Virgen sosteniendo el cuerpo de Cristo en las rodillas. El detalle de los cuerpos es, como siempre en Miguel Ángel, espectacular. En 1972 sufrió un atentado con un martillo y desde entonces sólo se puede ver a través de un cristal.
la Piedad de Miguel Ángel
Una vez finalizada la visita fijaos en la colorida Guardia Suiza. La Guardia Suiza es un cuerpo militar encargado de la seguridad de la Ciudad del Vaticano.
Guardia Suiza del Vaticano
Fue creada alrededor de 1505 por el papa Julio II. En ese momento la elección lógica fueron los mercenarios suizos. Está compuesta por cien soldados: cuatro oficiales, 23 mandos intermedios, 70 alabarderos, 2 tamborileros y un capellán. Se les entrena en procedimientos y manejo de armas modernos, aunque también se les enseña a manejar la espada y la alabarda. Aunque la creencia popular es que los uniformes fueron diseñados por Miguel Ángel se sabe que el actual diseño data de 1915.
Por supuesto que tenéis una tienda donde comprar miles de recuerdos del Vaticano justo a la salida de la basílica, a la derecha.
Ya por la tarde nos dirigimos al cercano castillo de San Angelo o mausoleo de Adriano . Es el antiguo mausoleo del citado emperador (siglo II) transformado en fortaleza en la Edad Media y restaurado. Ocupado en el siglo XIII por Nicolás II, se le incorporó el famoso pasadizo subterráneo hasta el Vaticano. Desde entonces ha pertenecido a los papas que lo usaron como palacio, fortaleza, prisión y lugar de torturas. Esto ha quedado reflejado en sus 5 pisos.
El primero es una rampa romana, el segundo es la prisión y el almacenamiento de aceite, la tercera es un museo militar con dos grandes patios, la cuarta son los apartamentos papales (destacables los de Julio II realizados por Bramante) y sala de tesoros, y finalmente la planta superior es una gran terraza dominada por el Arcángel de bronce desde la que se divisa perfectamente la ciudad. A los pies del castillo hay un precioso puente decorado con estatuas de arcángeles obra de Bernini.
castillo de Sant Angelo

Una de las posiblidades que ofrece la Roma cristiana es la visita a las llamadas "cuatro Basílicas" que incluyen además de San Pedro de Vaticano las siguientes:

La Basílica de San Juan Letrán es la Catedral de Roma, edificada en el siglo IV bajo los auspicios de Constantino y sobre unos cuarteles, y reconstruida en diversas ocasiones. Fue originalmente dedicada al Salvador. En 846 fue destruida por un terremoto y tuvo que ser reconstruida dedicándola a San Juan Bautista. El interior es obra de Borromini en el XVII. En el XVIII se restauró la fachada principal, inspirándose en la de San Pedro. Fue la residencia permanente de los papas desde el tiempo de Constantino hasta el año 1304, cuando el papa se fue de Roma huyendo del caos en que se encontraba la ciudad y los estados papales. Cuando el papado regresó a Roma en 1376, el Vaticano fue escogido como la residencia permanente del pontífice. En el interior de la basílica se pueden admirar distintas obras como un fragmento del fresco del Papa Bonifacio VIII de Giotto, que proclamó el primer año santo en 1300 de la historia Cristiana, el monumento al Papa Silvetre II (se dice que esta piedra transpira y hace un ruido parecido al crujir de huesos, pero únicamente antes de la muerte de un Papa) y el antiguo altar de madera sobre el cual en las edades paleocristiana y medieval habrían celebrado los papas la Eucaristía, incluido San Pedro. En el altar papal se encuentran las reliquias de las cabezas de San Pedro y San Pablo ya que según la ley romana la cabeza de los ejecutados se podía entregar a sus familiares o amigos. Hay unas impresionantes estatuas de cada apóstol a lo largo de la nave central. Según la leyenda el emperador Constantino habría sido bautizado en la Basílica de San Juan de Letrán.
Interesante el baptisterio, ya que la catedral de la Diócesis de Roma era San Juan de Letrán y por este motivo su baptisterio era el primero y el más antiguo de Roma y de todo el Occidente. Última restauración por Borromini en el XVII.

Junto a la basílica está la Escalera Santa . Se le llama "Santa" porque según la tradición se trata de la escalinata de mármol que Jesucristo ascendió en el palacio de Pilatos en Jerusalén el Viernes Santo. Fue traída a Roma por Santa Elena en el siglo IV. A través de espacios cubiertos por cristal se pueden apreciar aún hoy las manchas de sangre derramadas por Jesús en estos peldaños. Los peregrinos suben sus 28 escalones de rodillas y en oración.
En el año 1589 Sixto V la cambió de sitio y la colocó previa al ingreso a una capilla conocida como el Sancta Sanctorum (Santo de los Santos). Esta última es una antigua capilla papal, dedicada a San Lorenzo. El Sancta Sanctorum contiene la imagen de Cristo "akeropita", que quiere decir "no pintado por mano humana", el cual en ciertas ocasiones solía ser sacado en procesión. La Escalera Santa está flanqueada por escaleras a cada lado para el uso común, puesto que los escalones de mármol solo pueden ser ascendidos de rodillas. Se trata de una devoción muy popular entre los peregrinos y los fieles romanos. La escalera conduce a la antigua capilla de los papas que la usaron desde Constantino hasta 1313.

Finalmente la plaza se completa con el gran obelisco, que con sus 522 toneladas de peso es el más imponente de los obeliscos de Roma. Fue traido en tiempos del emperador Constantino (siglo IV) y fue erigido por su hijo sobre el Circo Máximo alrededor del año 357. Fue consagrado como símbolo del triunfo de la Cristiandad sobre los antiguos cultos. El papa Sixto V en el 1588 lo hizo erigir cerca de su catedral y estableció un plano urbano genial, en el cual las grandes avenidas enlazaban las Basílicas principales junto a las cuales había colocado los antiguos obeliscos, formando una cruz.

Basílica de Santa Maria la Mayor . Es del siglo IV y ampliada en siglos posteriores. Tiene un enorme tamaño y esplendor pero sobre todo es la más antigua dedicada a la Virgen. Sigue siendo la más grande dedicada a la Madre de Dios en Roma. El interior es precioso y os llamará la atención el bonito techo.

Basílica de San Pablo Extramuros . Está un poco lejos y aislada. Es la más grande de Roma tras la de San Pedro. Surgió en la primera mitad del siglo IV por voluntad del emperador Constantino, en el lugar que la tradición indica como la tumba del Apóstol Pablo (cerca de la basílica está Tre Fontana, lugar de su martirio). Sufrió un incendio y reconstrucción en el XIX. Debajo del altar se encuentra la Confesión, el lugar más sagrado de toda la Basílica, el sepulcro del apóstol Pablo. Este sepulcro, como el de San Pedro, fue y es la meta de muchos peregrinos.

Basílica de San Pablo Extramuros
Majestuoso e inmenso interior. El baldaquino es el original de Arnolfo di Cambio en 1285. Bajo las ventanas de la nave central y en las naves laterales, realizados en mosaico, están los retratos de los Papas desde San Pedro hasta nuestros días. Es tradición que cuando muere el Papa, se actualicen agregando la imagen del nuevo elegido.
Al inicio San Pablo fue un perseguidor convencido y encarnizado de la joven Iglesia. Convertido por Cristo, que se le apareció en el camino de Damasco, se transformó en el mensajero más decidido de la fe cristiana. La tradición indica que San Pablo murió decapitado aproximadamente en el año 67 en Roma.

San Pedro y San Pablo aparecen mucho más frecuentemente en los monumentos romanos y occidentales que los otros apóstoles ya que son los fundadores de la Iglesia Romana, y uno de ellos es la cabeza de la iglesia universal.

Cerca del Coliseo se halla la iglesia de San Pietro in Vincoli. Se conservan, en una pequeña estancia bajo el altar, las cadenas con la que fue aprisionado San Pedro en Jerusalén. Pero su atracción principal no es está sino la tumba de Julio II, inacabada por Miguel Ángel, en donde veremos el colosal Moisés , una de las figuras culminantes de la historia del arte (1515). El tema es bíblico: el profeta Moisés, al regresar de su estancia de cuarenta días en el monte Sinaí, portando bajo el brazo las Tablas de la Ley para enseñárselas a los israelitas, contempla horrorizado cómo éstos han abandonado el culto de Jehová y están adorando al Becerro de Oro. El modelado es perfecto y parece que Miguel Angel trate plastilina y no mármol. El estudio anatómico es de un naturalismo asombroso. Con la compleja composición, el artista sugiere el movimiento en potencia; los músculos están en tensión, pero no hay movimiento. Capta el instante en que Moisés vuelve la cabeza y va a levantarse, lleno de furia ante la infidelidad de su pueblo.

Esta ira, la "terribilitá", que le embarga se expresa en su rostro, que se contrae en un gesto ceñudo. Miguel Angel abandona los rostros serenos de su primera época y opta por una expresividad acentuada, anuncio del Barroco. Moisés está lleno de vida interior. Posiblemente sea producto no sólo de su propia evolución personal, sino también de la influencia que sobre él ejerció el descubrimiento del grupo helenístico del Laoconte.
Una anécdota: cuando Miguel Ángel acabó la escultura agarró uno de sus martillos, golpeó la rodilla de la estatua y exclamó: ¡habla!
el Moisés de Miguel Ángel
Una de las maravillas de Roma es que después de las visitas culturales del día os maravillaréis con paseos agradables a través de sus infinitas plazas y fuentes.
Empezaré por la barroca Plaza Navona , enclavada en el antiguo estadio de Domiciano y que mantiene en la actualidad la primitiva forma elíptica.
Plaza Navona
En el centro de la plaza está la obra más representativa, la Fuente de los Cuatro Ríos, erigida por Bernini en 1651. Cada una de los surtidores representan ríos: Danubio, Ganges, Nilo y Mar de la Plata. En el centro de la fuente se levanta un obelisco traído del circo de Majencio. Según se dice Bernini comentaba que gracias a la fuente se tapaba la horrible obra de su rival Borromini, la iglesia barroca de S. Agnese, situada frente a la fuente. En los extremos de la plaza se levantan asimismo dos fuentes: La Fuente del Sarraceno (la más cercana al Palacio Pamphili) y la Fuente de Neptuno.
El ambiente en la plaza es muy animado. Hay muchos pintores y actuaciones callejeras. No dejéis de dar una vuelta por ella.

La Fontana de Trevi es uno de los lugares más característicos de Roma. Erigida en 1735 y decorada con estatuas y motivos por un grupo de discípulos de Bernini. La Fontana tiene un alto contenido simbológico relacionado con el agua.
El bajorrelieve de la derecha representa el encuentro de los soldados de Agripa y una doncella que les muestra donde está el manantial. A la izquierda el bajorrelieve representa cómo Agripa presenta a Augusto los plano de construcción del Acueducto para traer el Agua a Roma. En el centro es la salida del Agua hacia la ciudad.
La leyenda dice que si tiras una moneda a la fuente volverás a Roma. A la derecha hay una fuente en la que se dice que si beben dos enamorados de la misma, estarán unidos para siempre.
Fontana de Trevi
En las callejuelas que bordean la fuente hay multitud de pequeños restaurantes y terrazas muy animados durante el día y la noche. Prácticamente éste es el lugar de peregrinación nocturno de los turistas.
Por ahí vimos a un curioso personaje que quizás aún ande por ahí. Se trataba de un pequeño hombre negro, con cara sonriente y ausente. Se acercaba a los turistas y cuando éstos le miraban el hombre hacía una cosa que yo no había visto en mi vida. Sin ayuda de las manos se le salían los ojos de las órbitas literalmente. Las sacaba fuera. Daba bastante impresión pero era gracioso verlo a él y a las caras de los turistas. La policía le llamó la atención varias veces pero realmente no podían detenerlo porque no era ningún delito.
plaza Barberini y fuente del Tritón
Cercana a la Fontana está la gran plaza Barberini , junto al palacio del mismo nombre. En su centro se alza la hermosa fuente del Tritón. De esta plaza parte la vía Veneto , famosa por la película La Dolce Vita. Esta calle está llena de lujosos hoteles y restaurantes, así que pasad rápido....
Al final de la vía Veneto podéis pasear por Villa Borghese , unos gigantescos jardines en medio de la ciudad. Es un lugar apreciado por los romanos al atardecer, especialmente la parte cercana a la plaza del Pópolo. Desde su balconada se observa una buena vista de la Plaza.
La Plaza del Pópolo (o Plaza del Pueblo) es la mayor plaza romana y un lugar de concentraciones públicas. Fue históricamente área de exposiciones, estadio y teatro. Domina la misma el obelisco Flaminio, erigido por Ramsés II en Luxor y traído por el emperador Augusto para instalarlo en el Circo Máximo.
Plaza del Pópolo
Posteriormente, de las ruinas enterradas del circo, se trasladó aquí el obelisco en el siglo XVI. En la plaza se encuentra también la Iglesia de Santa Maria del Pópolo, erigida en conmemoración por la liberación del Santo Sepulcro en la primera cruzada. Su interior barroco fue decorado por Bernini, destacando los frescos y varias pinturas de Caravaggio. Desde el centro de la plaza es curioso mirar hacia las interminables avenidas que se juntan aquí.
La Plaza de España es un lugar concurrido al atardecer con la gente sentada en su escalinata. Este área, del que parte una de las vías comerciales de la ciudad, vía Condotti, fue históricamente zona de concentración de artistas. En los alrededores residieron Wagner, Balzac, Rubens o Byron.
Plaza de España
En el centro de la plaza se alza un obelisco, a los pies de la escalinata está la fuente de la Barcaza de Bernini y en el extremo de la plaza la Embajada de España. La Escalinata de Trinita data del siglo XVIII, y mediante doce tramos de escalones se accede a una balconada con una preciosa vista de la ciudad y prólogo a la iglesia de Trinita di Monti. Destacan por encima de la escalinata sus dos torres con cúpula redondeada. A ver si encontráis a mi amigo entre la gente.
Muy cerca del Panteón se encuentra la plaza de Montecitorio , donde veremos el palacio del mismo nombre (sede del Parlamento italiano desde 1870) y un obelisco central.
Las plazas de la República y del Cinquecento están cerca de la estación de Termini y también os llamarán la atención.
En la plaza del Quirinale encontraréis el palacio del Quirinale, residencia del Presidente de la República.
Finalemente si podéis, cruzad el Tíber por la isla Tiberina, situada justo en medio del río, y llegaréis al barrio del Trastevere . Esta zona es conocida por su cocina y por un enorme mercadillo (el más famoso de Roma) con gran oferta y precios que se celebra todos los domingos en la plaza de Portaportese.
No perdáis la ocasión de pasear algún día por Roma de noche, muy romántico.
Sí que he de advertir que en Roma se anda mucho, porque hay infinidad de cosas para ver y el centro es muy extenso. El metro no cubre la mayoría de los monumentos. No he descrito ninguna visita a museos o exposiciones por una sencilla razón: no visitamos ninguno y no porque la oferta no sea increíble, sino por falta de tiempo.
En cuanto a comer en la ciudad, la oferta es muy amplia. Hay un problema, y es que la mayoría de bed&breakfasts y hostales están cerca de la estación de tren de Termini. Y la mayoría de restaurantes italianos están por el triángulo que hacen el Panteón, la plaza Navona y la Fontana de Trevi. Aunque en el mapa no lo parezca ambas zonas están bastante alejadas (además no hay metro cercano), más todavía por la noche cuando el cuerpo lleva una buena paliza encima. De ahí que nosotros alternásemos alguna cena de más calidad por las plazas con otras cenas más cerca del alojamiento.
Si os toca estar un rato en Termini vigilad las mochilas porque debe haber muchos robos a pesar de la policía.