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Ruta seguida en Escocia

Stirling - Linlithgow - Edimburgo - Oban - Glencoe - Fort William - Eilean Donan - Isla Skye - Plockton - Strathpeffer Highland Games - Lago Ness - Inverness - Western Ross - Fort George - Glasgow

 
GLENCOE
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
Glencoe
Al salir de Oban recorrimos una carretera increíble por encima de puentes, junto a lagos, montañas y fiordos. Aquí empezaba la verdadera Escocia que siempre habíamos imaginado. No sólo tienen interés los lugares a los que nos dirigimos, sino que el viaje en sí es una maravilla por cualquier carretera. Las carreteras tienen frecuentes puntos habilitados para poder detenerse y contemplar el paisaje.
Por estos parajes montañosos del norte de Escocia, las Highlands, habitaron diversas culturas que han contribuido a configurar el carácter de los escoceses puesto que suponen su origen. Los primeros indoeuropeos que llegaron a la isla (Gran Bretaña) fueron los pictos. Después llegaron otras tribus celtas entre el VI y III A.C. que empujaron a los pictos hacia el norte (Escocia). Los recién llegados adoptaron el nombre de bretones y llamaron galeses a los hermanos alojados al oeste. Julio César intentó conquistar la isla en el 55 y 54 A.C. aunque no fue un éxito puesto que eran tierras muy pobres. Un siglo después Claudio sí la conquistó, excepto el norte, donde seguían los pictos. Tras sufrir innumerables saqueos por parte de los pictos el emperador romano Adriano visitó la isla en el 122 y mandó construir el muro de Adriano, que iba de costa a costa a lo largo de 116 Km. El muro aún sigue existiendo y se puede visitar. En el 407 D.C. los romanos abandonaron la isla incapaces ya de contener las revueltas.
A lo largo de seis siglos varios pueblos se enfrentaron por el control de Escocia, los pictos, bretones, scots (provenientes de Irlanda) hasta que en el siglo IX Kenneth MacAlpine, un scot (Scot-land) consiguió unir a todos los reinos. El nuevo reino era principalmente celta.
El símbolo nacional del cardo nació en esta época. Desde el siglo VIII se producían incursiones vikingas devastadoras. Según la leyenda los vikingos noruegos atacaron de noche un campo escocés, pero al adentrarse en un campo de cardos empezaron a gritar de dolor. Los escoceses se despertaron y acabaron con los vikingos. Aparte de leyendas, los vikingos acabaron colonizando Escocia e integrándose perfectamente.
Los clanes y los highlanders tendrán mucho peso en la mayoría de acontecimientos del país y son esenciales en la historia de Escocia.
Aquí sucedió un triste episodio. Uno de los jefes del clan MacDonald (afín a los Estuardo) juró fidelidad al rey con una semana de retraso. Como represalia todo el clan fue asesinado en Glencoe en 1692 mientras dormían.
La llegada a Glencoe es impresionante. Glencoe es un pueblo situado en un valle vacío y rodeado de montañas, un paisaje extraño y atractivo, casi de otro mundo.
Nos dimos una vuelta por el pueblo tomando un helado y sin poder dejar de admirar el entorno. Hay un museo popular en una casa muy rural que no visitamos. El pueblo en sí no tiene interés.
Glencoe
lago junto a Glencoe
También fuimos al hermoso lago situado junto la pueblo, y hay que hacerlo en coche. Aparcamos en una de las paradas y estuvimos un buen rato contemplando la increíble vista frente a nosotros.
Tras un tiempo vagando por estos lugares seguimos en coche a Fort William.