Subscripción a lista de correo

Ruta seguida en este Interrail por Alemania, Dinamarca y Suiza

Colonia - Coblenza - Copenhague - Elsinor - Hillerod - Roskilde - Berlín - Potsdam - Crucero Rin - Friburgo - Estrasburgo - Selva Negra - Cataratas del Rin - Schaffhausen - Stein am Rhein - Constanza - Zurich - Basilea - Interlaken - Lucerna - Zermatt - Brig - Berna - Ginebra - Heidelberg - Munich - Dachau - Fussen - Nuremberg - Rotemburgo (ODT) - Wurzburgo - Jungfrau y Lauterbrunnen - Brienz - Ginebra

 
BASILEA
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
Está situada a una hora en tren de Friburgo.
Basilea es de las ciudades más desconocidas ya que la gente prefiere visitar antes otras. Es la segunda ciudad del país y forma parte del corazón de la economía suiza junto con Zurich. Esto es posible gracias a su industria química y farmacéutica, por ejemplo alberga a la gigantesca Novartis y tiene una gran cantidad de investigadores entre sus habitantes, de las más altas del mundo. Todo ello, unido a la cercanía de Alemania y Francia hacen de Basilea una ciudad cosmopolita donde sus gentes hablan varias lenguas y provienen de muy diversas nacionalidades.

La ciudad empezó a explotar las posibilidades que ofrecía el Rin hacia el año 1000, y con el establecimiento de un puente fijo en 1245 se convirtió en una encrucijada del comercio europeo y experimentó una increíble progresión. Se frenó en el siglo XIV debido a dos pestes y un terrible terremoto que destruyó casi todo. La ciudad se reconstruiría y volvería la prosperidad.
Entre 1431 y 1449 acogió el concilio de la Iglesia Católica, de manera que los más importantes señores europeos poblaron la ciudad. Se pretendía discutir sobre varias cuestiones, como la reforma del clero y la lucha contra la herejía, continuando así la reforma empezada en Constanza. Lo que finalmente se consiguió es un gran cisma con el nombramiento de dos Papas de nuevo (ver Constanza), aunque en 1449 uno de ellos abdicó y todo volvió a la normalidad. Todos estos follones siguieron contribuyendo al beneficio de la ciudad.
En 1501 se unió a la Confederación Helvética. Más tarde llegaría la Reforma (1529) y después la guerra de los Treinta Años (1618-1648) que permitirán el crecimiento económico, ya que la ciudad empezó a jugar la carta de la neutralidad. Todo fue fenomenal hasta que llegó el siglo XIX, en el cual Basilea se encerró en sí misma en vez de seguir abierta a nuevas ideas.
El casco antiguo está separado por el Rin y unido por el puente que ha garantizado la prosperidad económica de la región durante 600 años, el Puente del Medio . Desde el mismo se observan fabulosas vistas de la ciudad. Basilea se puede dividir en dos partes, una a cada lado del río: la pequeña Basilea y la gran Basilea. Esta división proviene de cuando no existía el puente, ya que una vez construido, en pocos años se unificaron. La parte más espectacular es la gran Basilea, así que empezamos por ahí.
Puente del Medio, Basilea, con la casa Azul y casa Blanca al fondo
ayuntamiento de Basilea, en la Plaza del Mercado
Comenzaremos por la Plaza del Mercado , rediseñada en el XIX y en la que destaca su ayuntamiento . Se trata de un elegante edificio del XVI de color rojo muy intenso. La torre es de 1904.
La catedral fue construida entre los siglos X y XVI. La consagración tuvo lugar en 1019 en presencia de Enrique II y Cunegunda, a los que los autóctonos adoptaron como protectores de la ciudad.
Hay estatuas de los mismos en la fachada junto con la Virgen María. También hay rastro de la Reforma en la decoración, con varias estatuas que tratan de moralizar a la población de entonces. El interior es románico y el exterior gótico. Destaca en su interior la capilla de San Eloy con la tumba de Erasmo de Rotterdam, que murió en 1536.
Hay que añadir la visita al claustro y dad una vuelta por fuera de la catedral, donde encontraréis el pórtico de San Galo o las vistas sobre el Rin, el lago, el otro lado de la ciudad y el paisaje.
catedral de Basilea
calles de Basilea
En el casco antiguo también destacan la casa Azul y la casa Blanca , bellas mansiones de 1768 construidas por unos hermanos fabricantes de cintas y donde fueron alojados los grandes de la época como el Zar Alejandro, Federico Guillermo de Prusia, o el emperador austríaco José II.
La plaza más animada de Basilea es la Barfusserplatz , donde se encuentra la iglesia de los Franciscanos, mayor incluso que la catedral. Es gótica, del siglo XIV y acoge el museo de Historia .
Del museo destaca la Danza Macabra , realizada hacia 1440 tras la epidemia de peste en los muros del cementerio. Entonces tenía 57 m. de largo y había 39 parejas esculpidas, formadas por un vivo y un muerto a tamaño natural. Hoy se observan los fragmentos restaurados, que casualmente corresponden en su totalidad a los vivos.
Digno de ser visitados son la fuente Tinguely y el museo de Bellas Artes. Tinguely es el nombre de un artista suizo muy conocido por convertir chatarra en poesía. La fuente representa los esfuerzos inútiles del hombre y se trata de 9 artefactos mecánicos construidos con desechos y que escupen agua moviéndose de mil maneras y que crean un conjunto bastante curioso y divertido. Si os gusta mucho podéis visitar un museo dedicado a él que se encuentra un poco más lejos del centro.
fuente Tinguely
calle de Basilea y puerta de Spalen
En cuanto al museo de Bellas Artes, es el más rico de Suiza y contiene entre otros la colección de cubistas más importantes de Europa. Nosotros no entramos.
También merece la pena la puerta de Spalen , uno de los símbolos de la ciudad. Esta puerta de 3 torres fue ampliada en el siglo XV por temor a guerras cercanas.
Río abajo Basilea tiene el único puerto fluvial auténtico de Suiza, del que parten barcos que llegarán hasta Amberes, en Holanda, a través del Rin. Algo alejado del centro.
La antigua pequeña Basilea hoy en día es un barrio. Recorred sus calles donde hay varias casas medievales y del siglo XIX (la Rheingasse es quizás la calle más auténtica), bares y restaurantes, así como hermosas vistas de la gran Basilea. También podéis visitar el café Spitz, sede de las tres cofradías de la pequeña Basilea que datan probablemente de 1225.

La fiesta del carnaval es muy famosa internacionalmente. Se celebra el lunes siguiente al Miércoles de Ceniza. Se trata del único carnaval en tierra protestante. La ciudad vive tres días frenéticos y mágicos, algo impresionante que miles de turistas no se quieren perder.....

No sólo aquí, sino en toda Suiza llama la atención la cantidad de militares que se ven por la calle. Sorprendentemente en Suiza el servicio militar es obligatorio y cada año tienen prácticas durante alguna semana hasta alcanzar los 42 años. Tras cada práctica son devueltos a casa con todo el equipo. Actualmente existe la objeción de conciencia para los que no quieran servir al ejército.
Por tanto Basilea es una ciudad muy agradable y tranquila en la que merece la pena detenerse. En mi opinión con un día es suficiente. Eso sí, debéis saber que Suiza es muy muy cara. Si vuestro presupuesto es ajustado os recomiendo comprar todo en supermercados o comer en fast-foods. El alojamiento es también caro, aunque este problema disminuye si os vais a dormir fuera de las ciudades.
Pues bien, dentro de Suiza Basilea es de lo más caro porque aquí se alojan mucha grente de negocios y hay muchas ferias y exposiciones. Nosotros estábamos alojados en Friburgo.