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Ruta seguida en este Interrail por Alemania, Dinamarca y Suiza

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BERNA
Prescindible Merece la pena Muy recomendable Maravilla
 
 
 
Está situada a menos de una hora en tren desde Interlaken.
La llamada "ciudad federal" es una de las capitales más pequeñas de Europa. La leyenda dice que su nombre proviene de que el fundador de la ciudad (1191), el duque de Zahringen, había matado un oso en el lugar en el que se levantó la muralla. El nombre evolucionó desde Bar (oso) hasta Berna. De hecho el oso es el animal emblema de la ciudad.
En 1353 entró en la Confederación Helvética. Durante el XV luchó contra varios reinos y en 1528 se impuso la Reforma. Le siguieron dos siglos de paz y prosperidad. La aristocracia tenía el poder y hubo varios levantamientos de los campesinos (el pueblo que quería democracia) que nada lograron. En 1798 perdió muchas de sus posesiones. Napoleón ocupó la ciudad para financiar su expedición a Egipto. En 1814 la aristocracia recuperó parte de los priviliegios pero en 1831 se impuso el pueblo demócrata. En 1848 se nombra como capital de Suiza. El desarrollo industrial siempre ha sido mucho más lento que en otras ciudades de la Confederación y no sobresale en nada.
Berna siempre protestante y alemánica, ha coqueteado mucho con los franceses. De ahí que los berneses estén orgullosos de su bilingüismo.

Berna es la capital de Suiza. Suiza es una confederación federal formada por 26 cantones y 6 semicantones cada uno con sus propias leyes y Constitución. La Confederación se ocupa cada vez de más tareas. Es admirable que a pesar de la enorme diversidad cultural, lingüística o religiosa del país, siempre ha habido bastante unidad.
Suiza históricamente ha sido acogedora para todo tipo de gente y presenta una inmigración considerable (cerca del 20% de la población son extranjeros).
Es muy característico del país su neutralidad. En 1291 los montañeros de varias regiones se juraron ayuda mutua para escapar de la hegemonía de los Habsburgo. Iniciaron una política de expansión hasta los límites de lo que hoy en día es Suiza. Todo fue bien hasta 1515, cuando la poderosa infantería suiza fue derrotada en Marignan por Francisco I y sus artilleros franceses. Desde entonces ya no participarían en los grandes conflictos europeos aunque realmente sí lo hacían con el envío de mercenarios suizos. Desde 1515 se puede decir que empezó la política de neutralidad reconocida oficialmente en 1815.
El casco antiguo está envuelto por el río Aare y está lleno de monumentos y edificios interesantes. En primer lugar llegamos a Die Front , la zona que va desde la Waisenhausplatz hasta la Barenplatz. Es un lugar pintoresco para pasear y curiosear las partidas de ajedrez gigante o tomar algo en la terrazas. En un extremo se contempla el palacio federal , de inspiración florentina, sede del Gobierno (llamado Consejo Federal) visitable a determinadas horas y que permite conocer cómo funciona este país tan diverso.
ajedrez en Die Front
De ahí nos dirigimos a la Marktgasse , la calle comercial. Para ello hay que pasar junto a la torre de la cárcel , de 1256, que era una torre de las murallas (concretamente de la tercera muralla). Se utilizó como cárcel a partir del XIV. Demolida en 1640 y reconstruida poco después.
torre del Reloj
La calle comercial lleva a la otra torre, la torre del Reloj . Es el monumento más viejo de Berna, de 1220. También formaba parte de las murallas de la ciudad (de la segunda muralla) y por tanto se remonta a sus orígenes. Lo que llama la atención es el reloj astronómico de 1530. Tiene un mecanismo muy ingenioso para reproducir el movimiento de los astros y que os recomiendo visitar. Unas figuras desfilan cuatro minutos antes de las horas en punto. Es una curiosidad y el lugar se llena de turistas para verlo, yo incluído.
Cerca de este lugar vimos la fuente del Ogro, construida por Hans Gieng en el 1545. Representa a un gigante comiéndose a un niño mientras en la otra mano sujeta el resto de la comida. Muy original. Supongo que los padres traerán a sus hijos aquí de vez en cuando cuando se pongan pesados.
Seguidamente entramos en la Kramgasse llena de arcadas medievales, tiendas y fachadas antiguas sobre todo del XVIII.
Kramgasse
fuente del Ogro
Encontramos fuentes del XIV o la casa de Einstein . El físico vivió entre 1902 y 1909 aquí, trabajando en la oficina de patentes. En este apartamento escribió la teoría de la Relatividad y su famosa ecuación que relaciona Masa y Energía. Estaba cerrada cuando llegamos y nos perdimos la visita a una de estas casas medievales por dentro y curiosear cómo vivía uno de los genios de la Historia, ya que se guardan todo tipo de objetos personales.
Nos desviamos un poco de la calle principal para ver el ayuntamiento , del siglo XV, con un enorme techo.
Pasear por el casco antiguo es una maravilla. Está sembrado de edificios singulares con mucha historia que ni he nombrado, pero que forman un conjunto único.
Volvemos a la Kramgasse y andamos hasta la impronunciable Gerechtigkeitsgasse o calle de la Justicia. Muy parecida a la Kramgasse (es de hecho la continuación), seguimos admirando sus fachadas antiguas. Esta calle está llena de tiendas de antigüedades y se observa la fuente de la Justicia, de 1543, construida por Hans Gieng. Seguimos recto y llegamos al puente Nydeggbrucke que nos deja junto al foso de los osos , tradición existente desde 1513. Como curiosidad decir que los franceses se los llevaron junto con el tesoro de la ciudad en 1798.
Desde el puente o bien desde el parque (la rosaleda) que hay subiendo por un camino que parte del foso contempláis preciosas vistas del casco antiguo , de las casitas auténticas al borde del río, de los tejados y del verde intenso del agua.
Volviendo hacia el casco antiguo nos dirigimos hacia la catedral a través del barrio de la Matte , del siglo XIV. Se aprecian arcadas muy bajas y casa restauradas que albergan viviendas y tiendas.
casco antiguo desde el puente Nydeggbrucke
catedral de Berna
La catedral es de 1421, del gótico tardío. Se puede subir al campanario más alto de Suiza con la campana más grande de Suiza. Vistas imponentes sobre el casco antiguo y los Alpes.
Hay varios museos, como en todas las ciudades suizas. Destacaré el de Bellas Artes porque acoge obras de la flor y nata de los artistas modernos, aunque la estrella son las salas de Paul Klee, nacido en Berna. En 1898 se fue a Alemania a estudiar y en 1933 se refugió en Berna. Murió en 1940.
Además se pueden hacer cruceros por el río, hay multitud de festivales y mercados. La oferta, como en toda Suiza, es realmente variada. Cuando abandonas una ciudad te quedas con pena porque te parece que podrías pasar 3 ó 4 día visitando tranquilamente todo. Si queréis verlo sin deteneros en demasiados museos, con un día es suficiente para ver la ciudad, pero ya os aviso que os sabrá a poco.
También hay que comentar que ésta es la verdadera tierra del Emmental, el queso con grandes agujeros tan típico.