Este pueblo está situado en el extremo del lago de Brienz, a unos 15 min. en tren desde Interlaken.
Tiene preciosas casas de madera rústicas y en el pueblo abundan los talleres de escultura sobre este material. Pero lo que más llama la atención es el lago .
No he visto en mi vida un color del agua así en un lago. Un azul tan intenso y limpio que no pudimos evitar la tentación de sentarnos y meter los pies en sus frías aguas para refrescarnos. El lago está rodeado de montañas que le añaden todavía más encanto. Pasearse a lo largo del mismo es un regalo para la vista. El lago de Thun, al otro lado de Interlaken tiene el mismo color. Los trayectos en tren desde Interlaken va bordeando estos alucinantes lagos.
En Brienz también hay alojamiento y es punto de partida de varias excursiones, entre ellas hay una a Meiringen, donde Arthur Conan Doyle hizo que Sherlock Holmes muriera al caer por los saltos de Reichenbach, empujado por el profesor Moriarty. Eso sí, a petición de los lectores, Doyle tuvo que resucitar al héroe. En Meiringen hay una reconstrucción de su salón en Baker street, Londres.