Ruta seguida en este Interrail por Alemania, Dinamarca y Suiza
Colonia - Coblenza - Copenhague - Elsinor - Hillerod - Roskilde - Berlín - Potsdam - Crucero Rin - Friburgo - Estrasburgo - Selva Negra - Cataratas del Rin - Schaffhausen - Stein am Rhein - Constanza - Zurich - Basilea - Interlaken - Lucerna - Zermatt - Brig - Berna - Ginebra - Heidelberg - Munich - Dachau - Fussen - Nuremberg - Rotemburgo (ODT) - Wurzburgo - Jungfrau y Lauterbrunnen - Brienz - Ginebra |
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Prescindible |
 Merece la pena |
  Muy recomendable |
   Maravilla |
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En una palabra, es impresionante. Espectáculo de la naturaleza que no os podéis perder. De hecho son las cataratas más importantes de Europa.
Ésta fue nuestra primera entrada en Suiza. Están situadas junto al pueblo de Schaffhausen, al que se llega desde Friburgo en algo menos de dos horas y media tras varios cambios de tren. De la estación fuimos andando en más de media hora hasta la entrada de las cataratas. |
| Lo primero que se ve no impresiona demasiado puesto que estamos en la parte alta y sólo vemos el río que desaparece delante. Eso sí, el paisaje, el colorido de la naturaleza y del río os llaman la atención. Los recorridos que se pueden hacer están muy bien indicados (como siempre en Alemania). Cruzamos al otro lado del río por el puente y empieza un descenso por los túneles excavados en la roca y paralelos a la cascada. |
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Cuanto más se desciende más sobrecogedor es el espectáculo que se tiene delante. Alucinaréis con la inimaginable masa de agua que se puede tocar con la mano desde los miradores que se van sucediendo. Hay uno especialmente espectacular porque parece que el agua se lo va a llevar por delante.
Una vez llegados abajo hay dos opciones, o cruzar el río por un puente situado más abajo, o hacerlo en unas barcas que te llevan hasta el corazón de las cataratas (pagando, por supuesto). |
| Decidimos coger el barco y rezar. Te das cuenta de lo insignificante que eres tú y el barco en comparación con la enorme masa de agua. Conforme nos acercamos a la roca que divide en dos a las cataratas se nos abría la boca impresionados con esta otra perspectiva de las cataratas, con el agua salpicándonos en la cara y el enorme estruendo del choque violento del líquido. A duras penas el barco llega a la roca. |
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En la roca hay habilitadas unas escaleras para ascender hasta la cumbre y contemplar desde la altura el espectáculo. La emoción no es tan intensa como al acercarse en barco pero merece la pena y la panorámica es grandiosa. Una vez en el otro lado aprovechamos para comer algo en unos bancos desde los que se puede seguir admirando las cascadas, de las que es imposible cansarse.
Después nos dirigimos a pasear por el pueblo. |
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