Casas medievales y casco antiguo realmente bien conservado junto a un Rin de espectacular verde. Esta pequeña ciudad es un museo al aire libre.
Desde la Edad Media era un punto obligado de parada para las embarcaciones que descargaban antes de esquivar los rápidos. En el siglo XIV hubo un tremendo incendio que destruyó casi por completo la ciudad. Debido a ello encontramos hermosísimas fachadas decoradas en los siglos posteriores en el gótico tardío, barroco o rococó.
El punto de partida para la visita del casco antiguo es la Fronwagplatz, de la que salen las dos arterias principales del casco antiguo. Mientras paseáis por cualquiera de estas dos calles os fijaréis en muchas callejuelas con muy buena pinta que aparecen a los lados y que ofrecen rincones maravillosos y plazoletas encantadoras. Os gustarán las fachadas pintadas, los miradores labrados, los aguilones y las gárgolas.
Después ascendimos a la fortaleza Munot , construida en el siglo XVI y que domina la ciudad. En la época servía de refugio (en las bodegas) a los habitantes en caso de ataque. Arriba se llega a una plataforma donde hay una terraza en la que se puede picar algo. Pero lo mejor de este lugar son las preciosas vistas sobre los pintorescos y amontonados tejados así como el Rin de color verde brillante y las colinas de los alrededores.
Es posible ir en crucero corriente arriba por el Rin hasta Constanza pasando por Stein am Rhein a través de los más bellos paisajes que ofrece el Rin. Nosotros preferimos el tren por su mayor rapidez. También existe la posibilidad de bañarse en el Rin si el calor aprieta.