A menos de media hora en tren desde Schaffhausen se llega a este pequeño y turístico pueblo.
El casco antiguo se visita en poco tiempo por su diminuto tamaño, pero si estáis por la zona os diría que una parada es obligatoria.
Os toparéis con una serie de casas antiguas de tres pisos o más y fachadas recargadísimas de decoración, junto con miradores, saledizos y aguilones. Cada casa en sí es una obra de arte y el conjunto multicolor ofrece un pueblo de postal o de cuento de hadas.
Está sembrado de terrazas donde refrescarse o tomar un café. También se puede tomar un baño en el Rin, al igual que en Schaffhausen.
Os imaginaréis que tanta maravilla lleva consigo muchísimos turistas y tiendas para turistas.
Desde aquí fuimos en tren hasta la cercana Constanza en 40 min. completando así el curso del Rin.